¿Cómo puede ser, que se diga que Trump es moralmente inadecuado para ejercer la presidencia y, aun así, nadie hace nada para investigarle y posteriormente provocar un juicio político y solo porque el FBI se prestó a divulgar un dato que revertiría los resultados electorales?

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No somos expertos y ni por asomo, en legislación federal estadounidense, pero el sentido común nos dice, que si un alto cargo público y en plena campaña electoral presidencial, autoriza la publicación de una información que podría ser favorable a un candidato y totalmente contraria al otro y la publicación provoca el rechazo público al candidato que se quería afectar, que lo menos que debería suceder, fuera que se abriera una investigación y luego un juicio político contra el funcionario o funcionarios que provocara tal afectación  en los resultados electorales finales.

            Sin embargo, para sorpresa de muchos, ha resultado, que hoy se pone en circulación un libro que recoge todas las interioridades de semejante intervención ilícita para afectar los resultados electorales en la última elección presidencial estadounidense y la que al final, provocó que el funcionario propiciador de tal ilícito fue ratificado en el cargo por el nuevo primer mandatario beneficiario de semejante inconducta y solo porque meses después entró en pugna con el nuevo presidente y este cancelarle el nombramiento que le amparaba como director del FBI, es que los estadounidenses y el resto del mundo, conocemos que el señor James Comey, fue el responsable directo de una extraordinaria manipulación de datos desde el poder y en base a la cual, la candidata Hillary Clinton perdió y contra todo pronóstico, las elecciones presidenciales.

            Que se recuerde, un hecho como ese y en circunstancias normales, haría rato que debió de haber producido el movimiento de la justicia estadounidense y, sin embargo, por lo que se está viendo y para mayor sorpresa, ni siquiera la candidata derrotada, hasta ahora, no ha hecho ningún movimiento legal significativo, mediante el cual, pudiera hacer valer sus derechos y exigir una profunda investigación sobre este particular y que es lo mínimo que debería esperarse.

            Desde luego, tenemos en cuenta, que el presidente Trump ya está siendo investigado, por la posibilidad de que desde Rusia se le hubiesen facilitado las iniciativas de “distracción” de datos masivos que sirvieran de herramienta cómplice para manipular la intención de voto de los electores, pero esto último y que desde el domingo ha revelado Comey y lo que hoy con la puesta en circulación del libro en el que narra “su experiencia”, adquiere carta de conocimiento general, es un asunto, que muchos no nos explicamos como es que hasta ahora no ha habido una nueva investigación y mediante un investigador o fiscal especial que haga factible la indagatoria más amplia sobre este particular.

            Incluso para los usos en cualquiera de los países latinoamericanos y caribeños y ni hablar en República Dominicana, una admisión tan sorprendente por parte del funcionario ahora cancelado habría ocasionado una verdadera crisis política, que sin duda alguna le habría restado calidad moral y legal al presidente, que, en base a trampas confesadas, hubiese llegado al cargo de modo tan ostensiblemente inconstitucional.

            De lo que se está hablando, es de que Trump hubiese provocado una seria obstrucción a la justicia y al mismo proceso comicial y que revelado por el funcionario autor de la jugarreta tramposa, se entiende, que, bajo ninguna circunstancia, tampoco este señor Comey pudiera estar, tan a la libre, cuando él mismo admite los hechos y por lo visto los justifica, ahora que se ha convertido en el enemigo número de Trump y de todo su gobierno. ¿O será que se está hablando de otra situación que no sea la que ya confirma, que el señor Trump llegó al poder mediante trampas propiciadas por el FBI?

            Por lo que ha trascendido y de lo cual, una voz tan autorizada como la Voz de América (VOA) en uno de sus boletines que reproducimos ayer en POR EL OJO DE LA CERRADURA, sin tapujos dice: “Comey reconoció en la entrevista de este domingo que su convicción de que Clinton ganaría las elecciones presidenciales de 2016 influyó en su forma de manejar la investigación sobre ella. El exjefe del FBI dice que su decisión de anunciar que se reabriría la pesquisa sobre la utilización por parte de Clinton de un servidor privado de correo electrónico cuando era secretaria de Estado —solo 11 días antes de las elecciones— apuntó a garantizar la legitimidad de la elección. "No recuerdo haberlo pensado conscientemente, pero debió ser así, porque yo funcionaba en un mundo en el que Hillary Clinton iba a ganarle a Donald Trump, así que estoy seguro de que eso fue un factor", dijo Comey.

            O sea, Comey admite (no hay otra expresión para calificarlo) que él y a conciencia, obstruyó el proceso electoral normal y en la parte final de la campaña presidencial y confiesa, que, a su entender, esa obstrucción fue una de las razones para que Clinton la perdiera y que, planteado de manera tan descriptiva en la entrevista televisiva del domingo en la mañana en la ABC News, no deja dudas de ninguna especie, sobre su abusivo proceder.

            Ahora y para mayor escarnio en su contra, es el mismo Trump que pretende quitarse de encima la imputación de haberse beneficiado de semejante obstrucción y por lo que, descaradamente dijo: "Él tomó decisiones pensando que ella iba a ganar, y quería un trabajo. ¡Canalla!".

            Lo anterior, sin duda, refleja la parte más sucia y criminal del ejercicio de la política del poder en los EEUU y lo que obliga a entender, que después de cometido ese ilícito, más el otro y ya Trump, presidente. De tratar de obstruir la investigación sobre el papel personal del presidente queriendo impedir que un fiscal especial le investigue o lo otro, que es tan peor que lo primero, “la búsqueda de respuestas sobre la eventual connivencia del equipo electoral de Trump con los rusos y la posible obstrucción a la justicia por parte del mandatario”, que también en la citada entrevista, Comey se refirió y puntualizando, que respetó “la naturaleza clasificada de la investigación del fiscal especial Robert Mueller”.

            ¿Cuál es la lección real y específica, que arroja todo este entramado delictivo y para los gobernantes, cuyos países tienen acuerdos o alianzas con los EEUU?, bueno, que de entrada, ningún gobierno puede creer absolutamente nada que diga o se comprometa el gobierno estadounidense y menos, si es el propio Trump quien lo dice y lo grave, que definitivamente y por todo lo que reveló en la entrevista televisiva, más lo otro que publica en el libro que hoy sale a circulación, que habría que darle la razón a Comey, cuando dijo, que el presidente Donald Trump es “moralmente inadecuado para su cargo y que hay cierta evidencia de que Trump obstruyó la justicia”.

            Por supuesto, no se está en un ejercicio intelectual de planteamientos y suposiciones, sino en hechos concretos que los personajes actuantes y como actores principales, han revelado y lo que significa, que no se puede tener ninguna duda de cuanto ocurrió y ante semejante situación, pensamos, que es muy difícil, que en algún momento, desde el propio Washington no emerja alguna figura creíble y con un planteamiento duro, que de manera cruda, exija una mayor investigación federal y subsiguientemente un juicio político hacia el mismo presidente.

            Lo que podría darse, si efectivamente, el fiscal especial Robert S. Mueller III, se decide por llevar al presidente, a juicio por obstrucción de la justicia y lo que significaría (no hay que ser muy inteligente para adivinarlo) que Comey pudiera devenir en el testigo estrella y que de suceder, llevaría a un nivel de crisis de Estado, el interrogatorio a Trump y que de suceder, daría respuesta a nuestra inquietud, al preguntar, ¿cómo puede ser, que se diga que Trump es moralmente inadecuado para ejercer la presidencia y, aun así, nadie hace nada para investigarle y posteriormente provocar un juicio político y solo porque el FBI se prestó a divulgar un dato que revertiría los resultados electorales? Con Dios. [DAG. Martes, 17 de abril de 2018. Año XVI. Número 6,241]