Es realmente desconcertante, que el presidente de los EEUU juegue a la inseguridad de todos, emitiendo declaraciones digitales que inquietan a la humanidad y afectan la paz mundial y al extremo, que un día dice que atacará con cohetes y al otro, desmintiendo lo que dijo

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Siempre se ha dicho y que los médicos repiten mucho, que cuando se llega a una edad determinada y en particular, después de los setenta años de edad, bien que pudiera ocurrir, que la persona -hombre o mujer- en algún momento confronte lapsus o vacíos mentales, por medio de los cuales, o no recuerda lo que en algún momento dijo, o en otros, actúa como si fuera un irracional y llevando el desconcierto y la preocupación hacia su familia y allegados.

            Debe suponerse la grave dimensión de semejante situación hija del avance de los años, que la misma  le ocurra a un personaje de poder absoluto y quien de buenas a primeras, asume que puede decir cualquier cosa o lo primero que le llegue a su mente y cuando luego recapacita o se le hace ver el error de lo que dijo, de inmediato trata de recomponer la situación de interpretaciones subjetivas que ha creado y haciendo lo peor, diciendo que no ha dicho lo que todos los demás están de acuerdo  con que si lo dijo.

            En esas circunstancias, es evidente que se crea un ambiente un tanto enrarecido, que hasta cuestiona la salud mental de quien comete ese tipo de acción o de comportamiento y que de tratarse de un personaje clave en la vida de su país y de las naciones, indudablemente que genera una gran preocupación y al extremo, de poner a muchos en pensar lo peor.

            Precisamente, esa es la situación que se ha presentado con el último mensaje del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, a propósito de enterarse de lo expresado por el embajador ruso en El Líbano, Alexánder Zasipkin, quien había dicho, que «cualquier misil que lance Estados Unidos contra Siria será derribado y su plataforma de lanzamiento será atacada». Y de lo que suponía, que se originaron en expresiones estadounidenses que han provocado una crispación general por todo el mundo, pero las que en ningún momento representaban la opinión oficial del gobierno ruso y mucho menos, de su presidente Vladimir Putin.

            Sin embargo, ello no impidió, que Trump y sin pensarlo dos veces y mucho menos, sin consultar con sus asesores militares y los de seguridad, respondió mediante uno de sus aterrorizantes mensajes personales vía tuit, por el que advirtió a todo el mundo, que en cualquier momento su país reaccionaría violentamente y enviando cohetes balísticos y un amplio ataque demoledor a Siria.

           Y justo, cuando todas las cancillerías, gobiernos, medios de comunicación y de información de masas, y todos los ciudadanos del mundo se encontraban en ascuas frente a la posibilidad de la materialización de tal amenaza y la que había creado la subsiguiente alerta general en los países cercanos a Siria, la misma Siria y en concreto a sus aliados de Rusia e Irán, el señor Trump y con el mayor desparpajo, se refirió al asunto y arrojando mucho mayor desconcierto y ahora, sobre su estado mental.

            Esta vez y ayer temprano, el presidente estadounidense dijo que “nunca he dicho cuándo se producirá el ataque a Siria. Podría ser muy pronto o no tan inmediato” y que como cabía esperar, a nadie le ha caído en gracia tal desmentido y por lo contrario y por primera vez en concreto, casi todo el mundo ha empezado a preguntarse, si acaso al magnate inmobiliario, el ejercicio del poder y al ritmo desordenado de cómo lo lleva, no estaría ocasionándole serias fracturas mentales y las que en el caso de seguir, cualquier día pudiera llevar a la humanidad, a entender, que el presidente estadounidense, se ha convertido en lo más parecido a un incapaz mental, del que todo el mundo debería ponerse al resguardo y si es que en su propio país, el estamento dirigencial no le llama a capitulo.

            El pasado miércoles, Trump había dicho, que Rusia tenía que prepararse a recibir ataques de guerra y en represalia, porque en Siria (que ahora es una especie de protectorado ruso) supuestamente su gobierno había ordenado un ataque con gas venenoso contra la población de la ciudad de Duma y lo que es difícil de entender, cuando el gobierno del presidente Bachar al Asad, está teniendo grandes éxitos militares en la lucha sin cuartel que lucha contra sus enemigos del califato islámico y mucho menos, cuando no se han presentado evidencias concretas de que tal hecho hubiese ocurrido.

            A todo esto, políticos y hombres de Estado, todavía retienen en sus mentes, las siguientes palabras de Trump y que no solo que no dejan a nadie indiferente, sino que están provocando una serie de interrogantes sobre su salud mental, pues no es de manual, que un presidente estadounidense pudiera expresarse del siguiente modo: “Rusia promete derribar todos los misiles disparados contra Siria. Prepárate Rusia, porque van a ir, suaves y nuevos e ‘¡inteligentes!”, y de paso, criticando al gobierno ruso por asociarse “con un animal que mata con gas a su gente y ¡disfruta!”, refiriéndose a al Asad.

            Se está entonces ante una situación inédita, por medio de la cual, el presidente estadounidense maneja su gobierno y se quiere imponer al mundo en base a tuits y amenazas propias de como si fuera un chiquillo travieso que quiere alarmar a su familia. Pero resulta, que no, que Trump no es ningún chiquillo y si el presidente de la primera potencia global y poseedor de un poder destructivo tan aplastante en términos de armamentos y todas clases de equipos de combate de tierra, aire, mar y espaciales, de los que nadie puede estar tranquilo, sabiendo que el máximo responsable de los mismos y por razón de su carácter tan repentista, cualquier día podría ser capaz de incendiar al planeta. Claro está, si lo dejaran.

            Por eso, alienta y genera un profundo respiro, que el otro cabeza de la segunda potencia global y primera geoespacial, Rusia, el presidente Vladimir Putin y con una sangre fría digna de todo encomio, ha pedido serenidad a todo el mundo y ha dicho que y aludiendo la inestable situación provocada por su igual estadounidense, que “la situación en el mundo se está volviendo cada vez más caótica. Con todo, esperemos que impere el sentido común y las relaciones internacionales entren en un cauce constructivo” y lo que ha servido para que vuelva el sosiego a todo el planeta, pues si Putin no se encuentra en el temperamento guerrerista y emocionalmente inestable de Trump, sin duda que es mucho lo que puede hacerse, para que la mayoría de los gobiernos y naciones le reclamen a EEUU que sus responsables frenen los excesos de su presidente o, y lo que muchos asumimos sería lo mejor, que el mundo planteara ante el Consejo de Seguridad de la ONU, una seria advertencia al gobernante estadounidense, la suficientemente fuerte, como para que al magnate inmobiliario no le quede duda alguna, de que esta vez, la humanidad no está dispuesta a celebrarle nada y menos, que ponga en juego la paz mundial.

             Mientras, el mundo, es obvio que se prepara para lo peor en sus relaciones con Trump. En el campo interno, las relaciones de este con sus socios del Partido Republicano van a peores y mucho más, desde que el presidente no ha dejado dudas de que quiere despedir a los dos fiscales especiales, el que tiene que ver con la investigación sobre Rusia y que implica a Trump antes de ser presidente, Robert Mueller y a quien ahora y para mayor desconcierto, le culpa de la pésima relación entre la Casa Blanca y el Kremlin y al vice fiscal general, Rod Rosenstein, que es el supervisor de Mueller.  

            En uno y otro caso, lo que se nota, es que Trump está dando palos de ciego y lo que se acrecienta, con el sorpresivo anuncio de ayer del presidente de la Cámara de Representantes y tercera autoridad de EE.UU., Paul Ryan, quien pretextando que sus hijos solo tienen un papá de fin de semana, es obvio que quiere alejarse de todo tipo de contacto con el presidente estadounidense y lo que en sentido amplio, es una actitud, que ensombrece mucho más el ejercicio político de gobierno del mismo Trump, pues para colmos, pudiera provocar, que el Partido Republicano y con las elecciones de medio termino casi a la puerta, pudiera perder el control del Poder Legislativo y que para Trump tendría dimensión de catástrofe.

            De este modo y viendo la extraña situación de gran volatilidad que Trump está generando y no solo a lo interno de EEUU sino en las relaciones de la gran potencia global con el resto del mundo, que haya que concluir, con que es realmente desconcertante, que el presidente de los EEUU juegue a la inseguridad de todos, emitiendo declaraciones digitales que inquietan a la humanidad y afectan la paz mundial y al extremo, de que un día dice que atacará con cohetes y al otro, desmintiendo lo que dijo. Así no se puede gobernar. Con Dios. [DAG. Viernes, 13 de abril de 2018. Año XVI. Número 6,237]