Por lo que parecería, el Tribunal Superior Electoral se ha convertido en el azote de los métodos políticos tramposos. Es una situación inédita y la que hay que apoyar, pues es necesario que las militancias vuelvan a tener el control de sus partidos y no las inescrupulosas claques dirigenciales y que la nación vuelva a ser una dirigida por gente honrada, preparada y decente

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Desde el punto de vista de la renovación de los partidos políticos y la vuelta del control de los mismos a sus legítimos dueños, los militantes y simpatizantes, las últimas dos sentencias de la segunda instancia legal electoral, marcan sin duda, un antes y un después, que por lo que se ha visto, podría significar, el empuje que se necesitaba para que se dé el anhelado cambio generacional en las direcciones de las colectividades políticas con fines electorales.

            En este plano, hay que observar, que es la primera vez desde su creación el 20 de diciembre de 2011, (ley 29-11) que semejante instancia legal se aboca a efectuar y tomar medidas legales tan trascendentes en materia de la preservación de la facultad inherente a cada ciudadano de elegir y de ser elegido y lo que evidentemente, se corresponde a su postulado mayor  “como órgano competente para juzgar y decidir, con carácter definitivo, sobre los asuntos contenciosos electorales y estatuir sobre los diferendos que surjan a lo interno de los partidos, agrupaciones y movimientos políticos o entre estos”.

            Por lo tanto, que ahora los miembros del (segundo desde la fundación del organismo) pleno del TSE, hubiesen decidido y al completo, que dentro de los partidos Revolucionario Dominicano (PRD) y Reformista Social Cristiano (PRSC) los manejos para procurar las elecciones respectivas de sus autoridades no fueron todo lo correctas y legales que debía suponerse y que por lo tanto tenían que ser anuladas y ordenarles  a esas autoridades y ahora en funciones, que sesenta días luego efectúen sus nuevas elecciones internas, da una idea del tremendo desafío que el tribunal le impone a dos partidos, cuyas dirigencias nacionales y para decirlo suavemente, prácticamente, nunca han hecho las cosas bien y jamás el elegir respetando la libertad de escogencia de la militancia y la que incluso y en ocasiones, ha sido sustituida violentamente por sargentos políticos en función de tropas de choque.

            Al mismo tiempo, las dos sentencias, le dan esperanzas y búsqueda de aires de renovación a los militantes más jóvenes, quienes, solo si se sometían sumisamente y en todos los sentidos, podían acceder a cargos dentro de los cuerpos inferiores e intermedios de dirección y es que la realidad de los últimos 22 años, indica, que las dirigencias de ambas colectividades políticas han sido conformadas por minorías de individuos a los que fácilmente o presumiblemente por sus actividades políticas, podrían ser calificados de ausentes de autoridad moral y decididamente, practicantes de métodos gansteriles para prevalecer.

           Precisamente por esa realidad fue que debió de llegarse a las dos decisiones del TSE y en las que, si bien es cierto que para nada los jueces se apartan del lenguaje jurídicamente correcto, no lo es menos, que entre líneas, emiten y no una y si varias consideraciones de las que no dejan dudas, de que se están emitiendo serias consideraciones de criticas sobre orden moral, de las que nadie con sus cinco sentidos podría ignorar.

           Y es que, si se quiere llegar a un punto clasificatorio de inconductas ajenas al predicamento del TSE y a la ley electoral, bien que habría que calificar a esas directivas, de encontrarse integradas en la mayoría de los casos, por muestras repudiables de bandidos de escritorios. Que son ese tipo de individuo que se dice político y quien, en la práctica, es un mercader o comerciante político, al que poco le importa vender a su misma progenitora si fuera el caso y desde luego, para obtener pingues ganancias personales.

            Ahora bien, lo otro tan importante de estas dos decisiones jurisprudenciales, es que a partir de ahora, los miembros de la partidocracia que dominan y oprimen al país político, no podrán impedir que los militantes y miembros puedan ejercer la facultad de elegir y de ser elegido y menos, que un cacique o comerciante político con el titulo de presidente o secretario general o con cualquier otro cargo de relevancia institucional pudiera continuar manteniéndose indefinidamente en las posiciones que han logrado en base a compra venta  y tráfico de influencias.

            Lo que al mismo tiempo, son dos decisiones tan extraordinarias, porque concomitantemente, le envían un fuerte meta mensaje a los políticos del partido de gobierno y aliados, de que a partir de ahora y de cara a los comicios generales de febrero y mayo 2020, deberán tener el cuido de mejorar sus métodos de captación de aliados o amanuenses y para que luego pudieran evitarse, algún tipo de sentencia de reconducción por parte del TSE y el que en definitiva, con sus dos extraordinarias decisiones administrativas contra el PRD y el PRSC, ha mandado una especie de alerta temprana para que los partidos políticos sepan reconducirse.

            Por ejemplo, hoy son las anómalas elecciones “complementarias” del Partido Revolucionario Moderno (PRM) y el que centrado en dos líderes y antagonistas cordiales: Luis Abinader e Hipólito Mejía, hasta ahora, estas, solo ha servido para que la dirigencia se “bifurque” en sus lealtades y al extremo y como ocurrió en la convocatoria a primarias del mes pasado, fueron tantos los chanchullos y maquinaciones protagonizadas, que generaron, que el presidente del partido renunciara y el secretario general y luego del desastre convencional primero, en el que no votó ni el 25 % de la militancia registrada en números, se retirara como candidato a repetir en la posición.

            En consecuencia, es casi seguro que los jueces del TSE y al examinar los dos procesos, terminarán emitiendo otra sentencia reconvencional por la que y que sería lo deseable, se declaren desiertos las posiciones sujetas a elección, de manera, que haciéndose una nueva convocatoria “por el librito” dentro del PRM, también se obligue a que la generalidad de la militancia pueda elegir y ser elegida sin cortapisas ni obstáculos de ninguna naturaleza y que es lo que presumiblemente deberá ocurrir, si se conocen las interioridades de procesos tan accidentados.

            Pues la realidad indica, que hasta ahora, en este país. El ejercicio de la “democracia a la dominicana”, se circunscribe a todo cuanto los jefes políticos decidan y en la mayoría de los casos, sin tomar en cuenta el criterio de militantes o simpatizantes y mucho menos el ordenamiento legal, que se supone, siempre deberá de prevalecer y enmarcado dentro de parámetros inviolables, en cuanto a que las directivas de los partidos y formaciones políticas deben ser el resultado de consultas periódicas y auténticamente libres y soberanas y con apego irrestricto al derecho ciudadano de elegir y ser elegido y precisamente para que la libertad de escogencia pueda ser preservada y garantizada.

            Como otros sectores de opinión, en POR EL OJO DE LA CERRADURA, entendemos, que el atrasado sistema de conducción paternalista, caudillista, populista y ampliamente corruptor que los miembros de la partidocracia (cuatro partidos importantes y 24 de alquiler) han logrado mantener en los últimos 22 años) es uno que debe cesar o evolucionar, pero no que pueda continuar sosteniéndose para acosar y negarle derechos a los ciudadanos.

            Basta recordar, que en estos 22 años, la corrupción política, conservadoramente, se puede cuantificar y si le agregamos los dineros por narcotráfico, contrabando de personas y mercancías, tráfico de influencias y lavado de activos, en no menos 50 mil millones de pesos por año ( por 50 pesos, un dólar estadounidense a cambio) y que públicamente, no menos de cinco mil políticos y suplidores gubernamentales y “opositores” han devenido en multimillonarios a costillas de los contribuyentes y todos esos privilegiados de la amoralidad existente, sin poder justificar sus riquezas y solo en base a los dineros que hayan ganado lícitamente en el mismo lapso y lo más grave disfrutando de una impunidad absoluta y frente a una ciudadanía totalmente insensibilizada por el clientelismo político, para entender que su clase política e igual la clase gobernante les han despojado de no menos el 30 % del producto bruto interno y  en estos últimos 22 años y sin que absolutamente nadie haya sido sometido a los tribunales, apresado o decomisados sus bienes ilícitos.

            Entonces, ante semejante realidad y que ahora ocurra, que por lo que parecería, el Tribunal Superior Electoral se ha convertido en el azote de los métodos políticos tramposos, es una situación inédita y la que hay que apoyar, pues es necesario que las militancias vuelvan a tener el control de sus partidos y no las inescrupulosas claques dirigenciales y que la nación vuelva a ser una dirigida por gente honrada, preparada y decente. Con Dios.  [DAG. Domingo, 08 de abril de 2018. Año XVI. Número 6,232]