Qatar, un engranaje que no para

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Qatar y economía son dos términos habitualmente conectados en los titulares de la prensa internacional. El potencial gasístico y petrolero de nuestro país y su solvencia financiera son asuntos de dominio público. No obstante, detrás de esta indudable realidad se esconde un proyecto sólido que va mucho más allá de los recursos naturales. Lejos de vivir el presente de manera despreocupada, Qatar mira hacia el futuro y apuesta por un sistema responsable y racional.

Antes de profundizar en la economía catarí, es necesario recordar la situación en la que se encuentra nuestro país desde el 5 de junio de 2017. Hace casi un año, Arabia Saudí, Emiratos Árabes Unidos, Egipto y Bahréin decidieron romper relaciones con Qatar alegando gravísimos motivos cuya falsedad ha quedado sobradamente demostrada. Desde entonces, nuestra nación sufre un bloqueo ilegal e inhumano que intenta ahogar el país. Los impulsores pretenden aislar Qatar y evitar la llegada de mercancías, entre las que se encuentran productos de primera necesidad, como alimentos o medicinas. Por desgracia, en lugar de celebrar el valor añadido que supone para la región la celebración de eventos como el Mundial de fútbol de Qatar 2022, algunos de nuestros vecinos han optado por el castigo.

No obstante, estos Estados no esperaban una respuesta tan rápida y eficaz como la llevada a cabo por el Gobierno catarí. En apenas una semana, fuimos capaces de superar los efectos adversos del bloqueo, buscar vías alternativas de importación y establecer nuevas rutas comerciales. Actualmente, la normalidad es la seña de identidad del día a día de todos aquellos que viven en nuestro territorio.

A pesar de las dificultades encontradas en el camino, 2017 fue un año excepcional para Qatar en diferentes ámbitos. El económico es uno de los más destacados, como demuestra el crecimiento del 1,9% del PIB durante el tercer trimestre de 2017. Todo apunta a que 2018 será testigo de una evolución sin precedentes en este terreno. El bloqueo ha resultado ser, por tanto, un reto del que el país ha salido enormemente reforzado.

Analizando la economía de Qatar con más detenimiento, resulta indudable que el gas y el petróleo han ayudado sobremanera a alcanzar nuestra posición actual. No obstante, somos perfectamente conscientes de que los recursos naturales no son ilimitados. Por ello, la palabra que mejor define la economía catarí en estos momentos es “diversificación”. Algunos de los sectores más destacados son la investigación científica, la seguridad alimentaria, la educación, la salud, el turismo, la logística, el marketing y el transporte. En 2030 esperamos que nuestros ingresos provenientes de estas y otras fuentes superen los del gas y representen más de la mitad del PIB.

El sector agrícola y ganadero es uno de los principales ejes en los que pivota la economía catarí. Su crecimiento, unido a la apuesta del Gobierno por las pequeñas y medianas empresas, fomentará una mayor independencia de nuestro país en este ámbito. Otros sectores, como la educación, la salud y la construcción, se verán también enormemente impulsados. Asimismo, las infraestructuras existentes garantizan el transporte y el movimiento de personas y mercancías por todo el territorio nacional y fuera de nuestras fronteras. Este sector se está viendo muy favorecido por los preparativos del Mundial de fútbol de 2022.

Resulta también necesario recordar la relevancia de la investigación científica y el turismo. En este último ámbito cabe destacar la previsión de recibir alrededor de siete millones de turistas anuales en 2030, la apertura de oficinas representativas por todo el mundo y el anuncio del Gobierno de un listado de 80 nuevos países exentos de visado para poder entrar a Qatar.

Asimismo, Qatar continuará invirtiendo en proyectos en diferentes países del mundo, entre ellos España, e impulsará la inversión nacional y extranjera en su propio territorio. Para ello mejora cada vez más las condiciones y favorece que numerosas empresas consideren el país como un lugar ideal para instalarse. En este sentido, me gustaría mencionar las excelentes relaciones existentes entre España y Qatar. España es uno de los principales importadores de gas natural catarí y las exportaciones alimentarias españolas en Qatar han aumentado desde el inicio del bloqueo. Otra clara muestra de la sintonía reinante entre ambas naciones son las más de cien empresas españolas presentes en Qatar y la reciente apertura del Iberdrola Innovation Center en nuestro territorio. Estoy plenamente convencido de que estas relaciones no harán sino crecer y consolidarse en el futuro.

No me gustaría concluir sin incidir en la filosofía sobre la que se apoya la economía de Qatar, a la que nos referimos como “economía de paz”. Esta denominación entronca con el repetido proverbio chino que dice: “Dale un pez a un hombre y comerá hoy. Dale una caña y enséñale a pescar y comerá el resto de su vida”. Nuestra prioridad es construir un sistema que garantice el desarrollo sostenible y luche contra los desequilibrios existentes en la región.

Cuando hablamos de “economía de paz” hablamos de “economía de futuro”. Más allá de la ayuda humanitaria inmediata, imprescindible en los tiempos que corren, es necesario invertir en la sociedad civil, el capital humano, el desarrollo sostenible y la innovación. Asimismo, debemos asumir un papel activo para encontrar soluciones pacíficas y desactivar cualquier tipo de conflicto.

Durante décadas nuestra región ha sufrido altas tasas de desempleo, analfabetismo, desigualdad económica e injusticia social. La apuesta por la formación de nuestros jóvenes, la igualdad de nuestras mujeres y el apoyo a los emprendedores son la mejor manera de garantizar la riqueza futura, no solo a nivel financiero, sino fundamentalmente a nivel humano.

Por Mohamed al Kuwari (https://cincodias.elpais.com)