194 años de la independencia de España con el nombre de Estado Independiente de Haití Español.

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54 años marcan que naciera la Unión Cívica Nacional y desapareciera el Partido Dominicano. Luego y en los años siguientes desapareció la UCN y llegó el PRD y junto a él toda una serie de etiquetas políticas hijas de exiliados antitrujillistas y de las que solo quedó el socialcristianismo y la socialdemocracia, las que en septiembre de 1963 tumbaron el gobierno del PRD y con su caída fueron desapareciendo o fundiéndose entre sí las diversas etiquetas políticas que nacieron solo para aprovechar las circunstancias y sus dirigentes enriquecerse y ocupar cargos públicos.

Durante el periodo 1963-1966 se dieron varios gobiernos transitorios, una revolución y luego unas elecciones generales y el territorio nacional intervenido militarmente con un gobierno provisorio originado en acuerdos políticos tras bastidores entre sectores sociales representativos y en los que la masa popular no participó.

Más tarde y luego de los acontecimientos de abril de 1965, emergió el Partido Reformista y entonces el PRD se robusteció, pero concomitantemente fueron creados una serie de organismos políticos y sociales de pantalla, que solo respondían a los avatares de la Guerra Fría y la confrontación interna entre castristas y “oligarcas” y que ocupó un largo tramo de violencia política insensata de más de cuatro años.

Paralelamente empezaron a presentarse indicios o indicadores de intentos de creación de partidos o agrupaciones políticas formales hijas de la izquierda radical y hasta la derecha extrema y militarista, pero sí dándose la constante del tándem PR-PRD hasta que para inicios de diciembre de 1973 fuera creado el PLD. Durante todo ese lapso de 1973-1996, 23 años, la lucha política fue dura y extremadamente violenta.

Pero antes, la entrada de las leyes agrarias de 1962-1972 y para el 1974 la legalización del Partido Comunista Dominicano (PCD) le dieron otro matiz a la lucha entre “revolucionarios” y de lo que en cierto modo y por la “limpieza étnica” que se produjo entre las filas de los diversos grupos comunistas, los partidos, PR y ya con su nueva etiqueta de PRSC y el mismo PRD, entrando a la internacional socialista y un PLD que buscaba las vías para asimilarse al sistema político, generaron entonces un nuevo tipo de acontecer político y el que gradualmente vino a tener su mayor expresión en el pacto o acuerdo electoral PRSC-PLD denominado “Frente Patriótico” del 2 de junio de 1996.

Vía este acuerdo tan singular entre grupos conservadores de la economía buscando una expresión política renovadora pero no revolucionaria, facilitó las cosas para que el PRD perdiera los comicios del 1996 a la segunda vuelta y a partir de ahí catapultándose el PLD como la fuerza política llamada a darle una vuelta de tuerca, a un proceso político, el que realmente y desde el 1966 no había confrontado variable significativa y el que siempre estuvo dominado por el PRSC.

Ahora y en la forma, entraba una nueva generación política, en tanto el PRSC se replegaba para disgusto de sus lideres intermedios que no aceptaban la decisión de su presidente de no participar en el nuevo gobierno peledeísta y lo que generó a su vez una serie de alianzas “tripartitas” entre los sectores más avispados dentro del PLD-PRSC y PRD y todos, buscando las vías de cómo crear una nueva expresión de liderazgo político no tradicional y menos de raíces trujillistas.

Efectivamente, el propósito se logró y tanto, que en estos 19 años, el panorama político ha cambiado ampliamente, pero ya en el cierre del circulo tradicional de veinte años, con un PLD que los tantos periodos continuos en el poder le han generado un inevitable cansancio y rezago, que cobra mayor significación con las evidentes pugnas internas actuales y de cara a las elecciones generales de 2016, que definitivamente para las elecciones de 2020 y a nuestro modo de ver, estas tendrán su culminación.

Para dentro de cuatro años, habrá nuevos políticos emergentes con fortalecimiento propio y auténtica raíz de apoyos populares ciertos y los que ahora están dándose a conocer, frente a un PLD, que ya conservador, tratará de mantenerse en el poder por vía de la decisión que trazaran sus dos lideres principales, en tanto el PRSC y si logra desembarazarse de los dirigentes que le tienen secuestrado en los últimos veinte años, quizás podría ser una expresión mucho mas renovada de lideratos políticos nuevos a tono con los cambios estructurales y generacionales, que por obligación, para el 2020 deben darse y si es que en este país sus nuevas generaciones no están atrofiadas mentalmente.

A todo esto, hay que resaltar que hubo otro pacto patriótico por partida doble entre el PLD y el PRD y este último cuando su presidente tenía que compartir su dirección con toda una serie de dirigentes que no se resignaban a jubilarse. El de las corbatas azules del 14 de mayo de 2009 y firmado entre el presidente del PLD (a ese momento presidente de la República) y el presidente del PRD que benefició altamente al PLD y el que provocó la materialización de una grave incisión dentro del PRD y hasta devenir en el nuevo pacto entre el candidato presidencial del PLD para el 2016 y actual presidente de la República y el mismo presidente del PRD y a ese momento candidato presidencial, que luego declinó a favor de una alianza electoral con el partido de gobierno y preponderantemente con la facción peledeísta de su candidato presidencial y que fuera firmado el 7 de septiembre de 2015, que le dio nuevo aire al desprendimiento ocurrido en el partido blanco con el nacimiento del PRM.

De todo este proceso de pactos, acuerdos y desencuentros, lo único evidente ha sido que los dirigentes políticos que han dominado la escena nacional desde el 1996, se niegan al paso del tiempo y urden todo tipo de tratativas con tal de prolongarse en el ejercicio de la vigencia pública y política. Y lo que hasta ahora parecería un movimiento de pinzas exitoso, descubre sin embargo y a nuestro juicio, una gran falla. Se actúa como si los dominicanos no hubiésemos cambiado y que en estos últimos veinte años no menos de dos millones de personas, no que simplemente han nacido, sino que tienen conciencia política.

En ese afanar, detectamos dos nichos que por lo visto los políticos de estos tiempos no han analizado ni trazado las estrategias de lugar. La concreción de un segmento poblacional en capacidad electoral para 2020, de no menos medio millón de votantes compuestos por dominicanos de origen haitiano y el aumento de la clandestina población de estadounidenses de origen dominicano quienes viviendo en el territorio nacional se entienden y por una interpretación incorrecta de quienes redactaran el adefesio llamado “ley de la doble nacionalidad”, que les asiste el derecho a participar como votantes y candidatos en nuestras elecciones y de las que ya tienen una boleta de siete diputados denominados de “ultramar”.

El aparato político, como un todo no le ha prestado la debida atención a ese nuevo tipo de electorado, que fácilmente podrá hacer variar los resultados electorales a partir de mayo de 2020 y del que entendemos, que, si no se efectúan los correctivos legales y constitucionales de lugar y con relación a los extranjeros de origen dominicano, estos podrían afectar la libertad de escogencia de los electores auténticamente dominicanos y porque nacidos aquí no han cambiado de nacionalidad. Solo decimos esto.

Primero, porque los dominicanos debemos dejar atrás el racismo y anti haitianismo inculcados desde el nacimiento y aceptar a los dominicanos de origen haitiano y como lo que en verdad son: Dominicanos de pleno derecho, pues de no hacerse, se corre el riesgo que aquellos y sintiéndose frustrados pudieran obtener un táctico apoyo del otro lado de la isla y con miras de ver si es factible entonces darle el jaque mate a la existencia de República Dominicana.

En este sentido, los dominicanos de origen haitiano tenemos que aceptarlos de una buena vez e intégralos aún mucho mas, al tiempo que con los estadounidenses de origen dominicano hay que restarle calidad como ciudadanos de este país y si queremos evitar que ese grupo de un millón y medio de personas entre EEUU y el territorio nacional, se conviertan en la punta de lanza, que a como de lugar, sueña con integrar a nuestro país con el estadounidense.

En consecuencia y como la cabeza se hizo para pensar y no solo para peinarse, reclamos que nuestros lectores tengan en cuenta esta nueva situación tan alarmante y la que resumimos del siguiente modo: Dos facciones, grupos políticos y partidos que aun faltan: Los dominicanos de origen haitiano y los estadounidenses de origen dominicano, ahora representados por los dominicanyorks y sus diputados de “ultramar”.