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EL solo hecho de que dentro del PLD haya un cruce del maco con cacata de que hablábamos en nuestro periódico semanal del mismo nombre para los años ochenta y el que se muestra en su absoluta desfachatez con el reperpero que se ha armado con los postulantes a posiciones legislativas y municipales, debería de ser el mejor y mayor indicador que la mayoría silenciosa debe tener para imponer el fraccionamiento obligatorio del voto y de suerte que el Poder Ejecutivo pudiera quedarle al PLD, pero no así el Poder Legislativo y tampoco el municipal y menos el Judicial, pues si los electores nos equivocamos y volvemos a dejarnos manipular mediáticamente y se le otorga el voto mayoritario al partido político que en estos momentos significa y de reelegirse totalmente, en el bastión de la futura dictadura fascista-nazista con la que los “históricos” del PLD siempre han soñado, a esta democracia entre comillas solo queda y discúlpesenos el término, la de joderse.

Por un lado, Danilo, dejando que subalternos suyos arremetan contra disidentes mediáticos y como la mejor expresión para aterrorizar a todo el mundo o porque son gente demasiado independiente de criterio e influyen más de lo que suponía entre los electores y por el otro Leonel, negado en lo absoluto a compartir el poder partidario con Danilo. Se impone pues la libertad de escogencia ciudadana y fraccionar el voto y no dejar que los amos del PLD se salgan con la suya.