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Bukele, hora de irse. Con el tácito rechazo de la ONU a la operación militar de El Salvador en Haití, automáticamente el escenario cambia y de golpe, se abren las puertas a una guerra de guerrillas de rescate de la soberanía haitiana.

Hasta que la oficina de apoyo a la Fuerza de Represión de Pandillas (GSF) de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) no se había pronunciado sobre la incursión militar salvadoreña en Haití, muchos teníamos entendido que la misma tenía el apoyo directo de la organización mundial. Y lo que en cierto modo a @porojodelacerradura […]

Hasta que la oficina de apoyo a la Fuerza de Represión de Pandillas (GSF) de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) no se había pronunciado sobre la incursión militar salvadoreña en Haití, muchos teníamos entendido que la misma tenía el apoyo directo de la organización mundial.

Y lo que en cierto modo a @porojodelacerradura no le ha sorprendido y debido a que en nuestra análisis político de Estado del pasado 24 de septiembre habíamos revelado que la incursión militar salvadoreña era un asunto que nació de una componenda del presidente Bukele con la administración del presidente Trump y vía el secretario de Estado Marcos Rubio, pero avalada por el presidente estadounidense y quien incluso en una actividad política dijo que le había dicho a Bukele que sobre este particular “hiciera lo que debiera de hacer”.

Es decir, ahora que queda al desnudo que la fuerza de choque mercenaria creada bajo el supuesto amparo de la nueva entidad “Escudo de Las Americas”, no se corresponde a una situación legal y legítima y por lo tanto, lo que se revela, es que la incursión militar de guerra de Bukele es una que hay que tipificar como de mercenarios.

Entonces, desde el momento que esto se entiende, es imposible dejar de aceptar, que ya las condiciones están dadas para que el rabioso nacionalismo haitiano irrumpa y desate el principio de una fuerte lucha fratricida, por lo que también intuimos días luego en otro análisis de tres días posteriores al análisis del día 24, advirtiendo a Bukele que lo mejor que debía de hacer era retirarse con presteza del país transfronterizo y si no quería experimentar los efectos sangrientos de una lucha fratricida de consecuencias realmente calamitosas.

Al mismo tiempo, ahora avisamos al gobierno dominicano de Luis Abinader-PRM y sus socios haitianos, a que cese en su apoyo indirecto y facilitando la logística para que los equipos militares alemanes continúen llegando a Haití, con lo que automáticamente, convierte al gobierno dominicano en un aliado de una incursión de mercenarios, que por obligación redundaría en una grave situación conflictiva con el gobierno haitiano.

Todo esto quiere decir que la situación ha cambiado radicalmente con la declaración de la ONU y en particular esta de que "Las Naciones Unidas   tienen conocimiento de los informes sobre el despliegue de personal militar salvadoreño adicional en Haití. La gran mayoría de este personal no está desplegado en el marco de la Fuerza de Represión de Pandillas (GSF) y, por lo tanto, queda fuera del ámbito de competencia y de presentación de informes de la Oficina de Apoyo de las Naciones Unidas”, y que expresó Stéphane Dujarric, portavoz del secretario general de Naciones Unidas.

La desautorización y de hecho del secretario general de la ONU, debería de ser suficiente para que Abinader y su PRM, detengan todo tipo de colaboración con la fuerza mercenaria salvadoreña y al ser esta un accionar ilegal e ilícito sin apoyo de la entidad y peor, que las leyes de El Salvador no autorizan este tipo de iniciativa y que como en el caso, la legislación salvadoreña  solo contempla la presencia de tropas en Haití, “dentro del marco operativo de la fuerza de supresión de pandillas” y que lo recuerda  el doctor José E. Almanzar G  de @JEAlmanzarG

Aún más, dado que ha trascendido, recuérdese que jefes de pandillas haitianos habían dicho que revelarían cuales eran los jefes militares dominicanos que les apoyaban con municiones preferentemente, sería lógico que el gobierno nacional se aprestara a abrir puentes con las pandillas y como una medida pragmática para evitar que la conflagración interna que ahora se abre en Haití,  se convierta en una guerra binacional altamente perjudicial para los dos países limítrofes y la economía dominicana en particular.

Otros dirán que la ONU lo que ha dicho es que esas tropas están fuera de su supervisión y lo que entonces significa es que países de la ONU violan su propia carta constitutiva. Por eso es que reportes periodísticos puntualizan que “la declaración establece una diferencia entre los efectivos que integran la misión internacional y el personal adicional enviado por El Salvador, sin precisar cuántos militares pertenecen a cada grupo “. Una laguna interpretativa que sin dudas, pudiera justificar cualquier iniciativa posterior.

En resumen, estos son los aspectos resaltantes de la situación: La declaración establece una diferencia entre los efectivos que integran la misión internacional y el personal adicional enviado por El Salvador, sin precisar cuántos militares pertenecen a cada grupo

Así mismo, la Organización de las Naciones Unidas (ONU) aclaró que la gran mayoría de los soldados salvadoreños desplegados recientemente en Haití no forman parte de la Fuerza de Supresión de Pandillas (GSF) —respaldada por el organismo internacional— y, por tanto, quedan fuera de su mandato y de sus mecanismos de supervisión e informes.

Puntos clave de la postura de la ONU

  • Aclaración oficial: El portavoz del secretario general de la ONU, Stéphane Dujarric, explicó que aunque El Salvador sí cuenta con personal integrado en la misión oficial, el contingente adicional enviado recientemente opera al margen de la estructura de las Naciones Unidas.

Operación de rescate y contexto: El despliegue de más de 2,000 efectivos adicionales, vehículos blindados y apoyo aéreo ordenado por el presidente Nayib Bukele responde a una operación unilateral para buscar a cuatro militares salvadoreños desaparecidos tras una emboscada de bandas armadas (como 400 Mawozo) en Croix-des-Bouquets.

Carta de grupos armados: La ONU confirmó que recibió una comunicación del líder pandillero Wilson Joseph (alias Lanmò San Jou), pero aclaró que esto no representa ningún tipo de reconocimiento oficial ni un aval a sus exigencias.

San Jou, cuyo nombre real es Wilson Joseph, tiene una libreta con los nombres de militares y policías dominicanos que le vendieron armas y de acuerdo a una declaración pública que ha trascendido.

Transparencia y derechos humanos: La ONU recordó que cualquier operación de seguridad en el terreno debe priorizar la protección de la población civil y ajustarse a los principios de rendición de cuentas para mantener el respaldo internacional.

Por eso y si se quiere ser sensato, lo correcto es decir: Bukele, hora de irse. Con el tácito rechazo de la ONU a la operación militar de El Salvador en Haití, automáticamente el escenario cambia y de golpe, se abren las puertas a una guerra de guerrillas de rescate de la soberanía haitiana. Con Dios. (DAG) 04.11.2026

imagen: https://vantbefinfo.com/retour-du-pere-lebrun-en-haiti-entre-satisfaction-et-inquietude/

 

 

 

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