Desde luego que es correcto que en materia de llegar a la atrapada opinión pública y en lo que atañe a la publicidad y propaganda, parecería que todo está permitido, pero eso de suplantar la cara de un personaje histórico por la del actual ministro de Turismo, es una situación de una osadía tremenda que tipifica al funcionario por alguien altamente oportunista. Una pena, porque tampoco sea que el aspirante presidencial que los Vicini llevan a la carrera no cuente con algún mérito a su favor. (OJO-jj)
imagen: Panorama

