A buscar respuestas a desafíos del Covid

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En República Dominicana hay mucha gente, comenzando por los más altos funcionarios del Estado, que dicen y se creen que van a derrotar el coronavirus este año y por añadidura, también van a poner la economía a vibrar por encima del promedio en la región.

Quienes así quieren pensar tienen un doble problema: el primero es que se engañan a sí mismos y el segundo es que siempre hay quienes prefieren creer lo que les conviene y no necesariamente lo que es real.

Derrotar el nuevo coronavirus que provoca Covid-19 es por mucho tiempo tarea imposible para cualquier país no importa los recursos de que disponga.

Una gerencia responsable y competente de la pandemia pasa por admitir esa realidad y trabajar en forma prioritaria para controlar el contagio, luchar para evitar hospitalizaciones masivas, desplegar educación sanitaria en todos los ámbitos, garantizar el distanciamiento social e impulsar la salud preventiva, comenzando por la vacuna.

Todo lo anterior permitiría convivir con el virus, estimular la economía real para preparar al país para disponer de alimentos suficientes para hacer frente a la gran demanda de granos, leche y sus derivados, carnes, pescados, viandas, hortalizas y frutas, que ya ha comenzado a mostrar incrementos de precios.

Eso es posible y debe estimularse a la par que se impulsa la manufactura, la exploración y extracción minera de todo tipo para disponer de ingresos suficientes para mantener el enorme gasto que representa la respuesta a la pandemia y crear las condiciones de supervivencia de millones de dominicanos que están en riesgo de volver a la pobreza.

Buscando respuestas


Mientras aquí sobran los que sostienen que el Covid está dominado y será derrotado, países como Estados Unidos tienen sus mejores cerebros dedicados a proyectar la real dimensión de la pandemia y los graves peligros que amenazan a todo el planeta.

El pasado martes, la comunidad de los servicios de inteligencia de Estados Unidos divulgó su informe acerca de la Evaluación Anual de Amenazas para esa nación, en el que advierte que los efectos de la pandemia de coronavirus contribuirán durante el próximo año a “crisis humanitarias y económicas, disturbios políticos y competencia geopolítica”.

Ese informe, presentado por Avril Haines, directora de inteligencia nacional, coincide con las conclusiones de otro reporte de inteligencia también dedicado a examinar desafíos mundiales a largo plazo, que tienen como epicentro la pandemia de Covid-19.

La preocupación especial de los investigadores es “el impacto persistente de la pandemia de Covid-19”, con efectos mortales y dañinos para la salud en todo el mundo, y cuya recuperación “presionará a los gobiernos y las sociedades”.

“La pandemia ya ha golpeado los servicios de salud en varias zonas del mundo y conducirá a continuas emergencias sanitarias, según el informe, y ha aumentado las tensiones a medida que los países compiten por los recursos. Las consecuencias económicas en los países en desarrollo han sido especialmente graves, con la inseguridad alimentaria en todo el mundo en su punto más alto en más de una década, advirtieron los funcionarios de inteligencia”, reseña la agencia AP.

El informe es concluyente: “Ningún país se ha salvado por completo, e incluso cuando haya vacunas distribuyéndose ampliamente a nivel mundial, las réplicas económicas y políticas se sentirán durante años”.

Cantando victoria


Mientras esas son las preocupaciones en la primera potencia del mundo, en el país hay un verdadero derroche de optimismo en cuanto a la posibilidad de una recuperación asombrosa de la economía y hay funcionarios que no pierden oportunidad para cantaletear “sus logros” y tratar de convencer a todos los dominicanos de que el barco nacional va viento en popa y enfilado a puerto.

El Banco Central presenta como un logro extraordinario el repunte de las remesas de dominicanos en el exterior, principalmente en Estados Unidos y Europa, a un ritmo de aproximadamente 1,000 millones de dólares al mes.

Es muy positivo que los muchachos manden mucho dinero para el país, pero ese hecho demuestra dos aspectos relevantes: primero, que las ayudas federales están dando liquidez sobre todo a personas que no trabajan en Estados Unidos, y segundo, que, si ellos mandan mayor cantidad a sus familiares, es señal de que aquí se están necesitando como resultado de la pérdida de empleo y la carestía.

Cualquiera puede comprender que si un joven que vive y trabaja en Estados Unidos le enviaba 100 dólares a su madre para su alimentación y medicinas antes de la irrupción del Covid-19, ahora esa cantidad de dinero no le puede alcanzar para cubrir los mismos gastos porque todo está mucho más caro.

Si al hecho de que todo esté a precios más elevados se agrega que otro hijo trabajaba aquí en el gobierno y fue botado sin el pago de sus prestaciones laborales o en una empresa de las miles que cerraron y ha perdido el empleo, como ya no puede ayudar a su madre, el que está fuera asume un mayor nivel de gasto, porque a diferencia del que está en República Dominicana, si allá pierde el empleo, el gobierno lo mantiene.

La gran pregunta es ¿qué políticas monetarias impulsa el Banco Central para que los dominicanos envíen más remesas? La única que yo conozco es la de inyectar dólares al mercado cuando la tasa tiende a subir y eso no es un perjuicio neto, pero no es un beneficio para la familia que recibe remesas.

El otro entusiasmo es el grito permanente de que el turismo va en auge, que “estamos en 153% de reservas y ventas para este año” y otros merengues sin música.

Anteayer, el Listín publicó una nota relevante de la situación del turismo en el país: “Entre enero y febrero de 2020 República Dominicana recibió 261,359 turistas desde Canadá, uno de sus importantes mercados emisores y para este mismo período de 2021, al país llegaron 5,566 canadienses”.

Canadá cerró los vuelos hacia el Caribe porque sabe que las variantes más contagiosas y mortales están en el área y ese país ha sido golpeado duramente por el Covid y no van a entrar en la alegría de tener puertas abiertas para infectados. 

Este país merece estar libre de Covid-19 y llenos sus polos turísticos, pero ni una cosa ni la otra se asoman en el porvenir inmediato, pese a los deseos y el clamoreo persistente. Por: Felipe Ciprián [Listín Diario]