A dos meses de llegar al poder, ¿por qué ninguna firma encuestadora recoge el mayor o menor nivel de popularidad del presidente Abinader con relación a su éxito electoral?

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Llama mucho la atención, de que luego que Luis Abinader ganara la presidencia de la Republica con una votación directa de casi 2.5 millones de electores y dentro de una masa de 7.5 millones de electores, de los que casi 4 millones se abstuvieron, todavía ninguna firma encuestadora creíble se hubiese preocupado por obtener una medición sobre el nivel de aceptación o no con el que cuenta el gobernante.

Y llama la atención, al ser este un país donde las firmas encuestadoras -amañadas o creíbles-contribuyen a la saludable verificación de cómo anda de ánimo la gente y que hasta ahora viene siendo el mejor termómetro para medir la opinión del público.

Pero si lo anterior es cierto, más sorprende observar, como las firmas encuestadoras y por ellas mismas, han decidido abstenerse de no verificar ese estado de ánimo de la atrapada opinión, mientras otras, sus principales ejecutivos han decidido formar parte de altos cargos públicos de decisión y poder de persuasión financiera más que notables o lo otro tan terrible de darle espacio a figuras televisivas de las llamadas “líderes de opinión” pasándose días enteros dizque siguiendo la agenda presidencial, cuando en la práctica son instrumentos del gran capital empresarial para sondear el animo presidencial y por lo que además, cobran.

Significa este fenómeno, ¿Qué Abinader ha resultado ser más diestro en la manipulación de la atrapada opinión pública o, mejor dicho, más diligente, reconvirtiendo anteriores “bocinas” propagandistas en puntales de control y guía de medios y periodistas, que a su vez le sirvan de estructuras mediáticas montadas exprofeso para articular una atrapada opinión pública como nunca se había conocido o que hace tiempo no se practicaba? ¿Es por eso por lo  que se opone al barrilito? o por lo contrario, ¿es una jugada atrevida y friamente calculada, con la que Abinader provoca a los legisladores y para ver y comprobar, quienes lo desafían y son parte de la oposición interna?

Por ejemplo, en prensa de Palacio y como figuras de cierto relieve, han sido colocadas una conocida productora televisiva amiga del cotilleo y el corre ve y dile, junto a un periodista del área turística, pero especializado en el chisme político y los dos, sin la necesaria preparación técnica y profesional que les hiciera capaces de enfrentar una batería de reporteros y periodistas en no buen temperamento a favor del poder.

Sin embargo, detrás de ellos, les fueron colocados dos portaestandartes del periodismo político partidario desde el poder más significativo y los dos, provenientes del área de prensa del gobierno de Hipólito Mejía (2000-2004) y ambos, conocidos como verdaderos rasputines del manejo y manipulación de la desinformación oficial.

Al mismo tiempo, frente a estos dos rasputines, uno y tan de bajo perfil como cualquier beata siniestra y muy capaz, en tanto el otro, un sinuoso Torquemada de armas a tomar, se mueve una corte de farsantes de opinión dirigida y siempre listos y hasta lograr que la gente les preste sus cerebros y todos salten y bailen de acuerdo con lo que ese dúo dinámico así quisiera.

Por eso, nos sorprende, que ahora haya un silencio mortal en materia de encuestas de todo tipo y sobre todo pagadas, a la vez que el mismo presidente Abinader da la impresión y con sus calculadas salidas diarias por cualquier sitio del territorio nacional, de estar motivando una tipo especial de encuesta diaria siempre a su favor, que tan de comportamiento silencioso, actúa como sutil caja de resonancia que hace que una mayoría del publico se auto manipule y tenga una percepción  alucinante  de que Abinader es el mejor.

Naturalmente, quien subestime al primer mandatario comete un muy grave error y lo que precisamente se advierte en la falta de interés periodístico porque se conozca que es aquello que piensa la ciudadanía sobre lo que entiende comportamiento real del mismo gobierno y sobre las políticas no huecas o hueras que ayuden a que desde Palacio se maneje y no con poca destreza, un nuevo mecanismo de persuasión mediática que recuerda las viejas trampas de persuasión ideológica de cuando la Guerra Fría y que al entonces presidente Joaquín Balaguer le dieron tan excelentes resultados.

Ahora bien, hay una realidad. El gobierno se moviliza sin oposición alguna y con unas redes sociales prácticamente anestesiadas, de las que a la corta o a la larga el mismo régimen del PRM terminará siendo su propia víctima y más, cuando su oposición interna, motorizada por los “viejos robles” aquellos, haya logrado sus propósitos de aislar al presidente y en base a utilizar sus propias armas de aparente control mediático “difuso”.

Tanta es la intención perversa y desestabilizadora que se mueve entre las facciones gobiernistas encontradas, que a la legua se nota, que el gobierno va quedando metódicamente aislado frente a una atrapada opinión pública, que solo ve al presidente y sus ministros y todos multimillonarios, frente a un partido de origen radical y tan sectario en sus raíces como el PRD, que el día que sus adversarios internos se quiten las caretas que le ocultan sus verdaderas intenciones, Abinader no tendrá tiempo para defenderse y menos, frente a una ciudadanía que cada día se convence mas de que el régimen no es aquel por el que votó.

Desde luego, se podrá decir que hablamos de percepción, pero lo cierto es, que como Abinader y hasta ahora, no tiene opinión pública propia y tampoco algún tipo de guardia pretoriana mediática que solo responda a él y toda vez que la otra que tiene bajo la nomina oficial, esa y por su propia naturaleza pequeña burguesa, siempre solo responderá a los cargos públicos dados y al salario que los sustenta, le veamos mediática y propagandísticamente aislado.

De ahí que nos asombremos, de que el mecanismo de las encuestas en serie y mientras más contradictorias mucho mejor y que serían el mejor instrumento para despertar una opinión pública nada beligerante en su contra y que reforzándole como bastión de imagen le daría sólidos beneficios, todavía el presidente no se haya dado cuenta de su importancia estratégica.

Y justamente, por ese vacío es que nos preguntamos: A dos meses de llegar al poder, ¿por qué ninguna firma encuestadora recoge el mayor o menor nivel de popularidad del presidente Abinader con relación a su éxito electoral? Y es que un gobierno nuevo de origen electoral, jamás y por mas novatos que sean sus componentes, no debe ni puede dar la sensación de auto aislarse y dando cancha de modo tan erróneo, a que todos sus enemigos, abiertos o encubiertos se le vayan al cuello y comenzando por los directores y dueños de la prensa mercancía tradicional. Por ahora, hasta aquí lo dejamos. (DAG)