A LA ESPERA DE ASTRAZENECA ¿Ha comprado la UE pocas vacunas? Cabreo en Alemania por la campaña de vacunación

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La Unión Europea (UE) ha anunciado la compra de más de 1.000 millones de vacunas para acabar con la pandemia. Pero la realidad no es tan idílica. La mayoría está aún pendiente de autorización (y algunas farmacéuticas han avanzado retrasos) y la mayor parte de las dosis tardarán aún meses en llegar a los Veintisiete, mucho más tarde que a Estados Unidos, Canadá y Reino Unido.

Algunas informaciones revelan retrasos en la firma de acuerdos clave y oportunidades desaprovechadas para adquirir más unidades. El invierno del coronavirus será aún largo en el continente y quizá no tendría por qué haber sido así.

El fin de año llega al continente europeo envuelto en imágenes clonadas, de personas mayores y personal sanitario arremangándose sonrientes tras sus mascarillas, entre cámaras y 'flashes', mientras se retransmite en directo cómo se convierten en las primeras personas de la UE en recibir la vacuna contra el coronavirus. El alivio. La esperanza. La luz al final del túnel. El principio del fin.

Pero quizá los medios y la política, unos por la audiencia, otros por las urnas, estén vendiendo la piel antes de cazar al virus. La realidad es más compleja. Bruselas ha prometido 1.300 millones de dosis de vacunas contra el covid-19. Esa es la suma de los seis contratos que ha firmado hasta el momento con sendas farmacéuticas. Pero la cifra lleva a engaño. Por varias razones.

Para empezar, porque la mayoría de los preparados desarrollados hasta el momento precisan dos dosis —primera vacuna y recuerdo—, con lo que el número potencial de inmunizados sería, en el mejor de los casos, de alrededor de la mitad, aunque suficiente para los cerca de 450 millones de habitantes de la UE. Pero ese no es el principal problema.

Luego está el hecho que muchas de esas dosis aún están en el aire. Por el momento, la Comisión Europea (CE), siguiendo la recomendación de la Agencia Europea del Medicamento (EMA), tan solo ha autorizado el preparado elaborado conjuntamente por la alemana BioNTech y la estadounidense Pzifer.

Además, se espera que a principios de año dé luz verde a la vacuna desarrollada por la estadounidense Moderna. Las dosis comprometidas con las otras cuatro empresas dependen de que estas lleven a cabo con éxito su trabajo, de que las pruebas en fase 3 confirmen su efectividad en un amplio grupo de individuos y de que las autoridades europeas den el sí. Algo que en absoluto está asegurado.

 Las últimas informaciones al respecto no llevan a la euforia. La británica AstraZeneca, por ejemplo, interrumpió temporalmente sus pruebas en humanos tras obtener datos decepcionantes (aunque desde entonces ha logrado significativos avances y su autorización en Reino Unido parece próxima).

La francesa Sanofi ha anunciado que no cuenta con poder presentar una candidata para su autorización hasta "finales de 2021". Por su parte, la fórmula de la alemana CureVac no se espera hasta el próximo verano y la de la estadounidense Johnson & Johnson no estará para ser presentada ante la EMA antes de marzo. [El Confidencial]