A los únicos que beneficia un debate adelantado sobre la reelección, es a los políticos. Unos, porque políticamente se benefician de esta y los otros, porque tienen así una fuente inagotable de ingresos ilícitos. Mientras, el interesado principal y jugando a ser agua mansa, si se descuida, todos, hasta se lo llevarían de encuentro.

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Dos son las características permanentes de los dominicanos a la hora de ir a votar: Su profundo conservadurismo y su continuo sentido de la seguridad vía el establecimiento de la reelección -cual que sea- a la menor oportunidad.

            Por eso, desde el instante que se “mentaliza” estas constantes, es de inútiles tratar de forzar una discusión inacabable sobre la pertinencia de las posiciones a favor o en contra y menos, cuando todos conocemos, que el ejercicio del poder del Estado, para el político o conjunto de políticos en posiciones estratégicas de poder, siempre será de vocación continua y de imposición total hacia quienes piensen en contra.

            Y lo que es fácilmente comprobable, viendo cómo se actúa desde las cámaras legislativas, que es el corazón legal y origen de toda iniciativa reeleccionista, sea abierta, solapada o condicionada. Donde atropellar el criterio ajeno y el imponerse arrolladoramente, son las dos condiciones sine qua non y si se quiere torcerle el brazo o la voluntad, al contrario.

            De ahí, que, tratando de hablar objetivamente, es intrascendente lo que las mayorías quieran decidir, si como freno táctico, los políticos han creado los parámetros “legales” y de fuerza para que todo discurra de acuerdo a sus ánimos, ambiciones y monopolio del ejercicio del poder.

            ¿O acaso no es monopolio del ejercicio del poder, todo cuanto de continuismo se ha visto y comprobado en los últimos veintidós años, en los que todos los políticos y todos los partidos y formaciones políticas, en lo relativo al reeleccionismo a secas, siempre han tenido posiciones y criterios marcados que nunca han variado?

            Para comprobarlo, solo hay que ver las tantas reelecciones consecutivas de senadores y diputados, no muchas entre alcaldías y casi continuas entre regidores y con lo que se tipifica a una clase política, que de oposición solo conoce un discurso hipócrita y muchas veces superfluo y solo de matices y ni siquiera de buenas intenciones y siempre caracterizado por un afán de lucro extremo.

            La única diferencia en la nueva discusión reelección presidencial anti reelección presidencial, la ofrece, el discurso continuo, perverso e interesado de los medios de comunicación y de información de masas, sus dueños, periodistas y responsables y quienes por asuntos de comercio por un lado, o de supuesta ideología por el otro y una minoría que entiende manejable el concepto reeleccionista pero sin hacer distingos y conceder nada de favores, ha sabido imponerse a una nación, que si hablamos con franqueza, está harta y hastiada de sus políticos, partidos y clase gobernante.

            De esa manera, todo lo demás que se pueda decir, es llover sobre mojado y mucho más, cuando la renovada Constitución de 2010 fue estructurada como la respuesta de un presidente de la República en ejercicio, quien, usando a todo el mundo de tonto útil, impuso una Carta Magna que fuera un calco de sus particulares intereses y no los de la República, al tiempo que las enmiendas del 2015, solo fueron prohijadas para condicionar el futuro político desde el poder, del candidato presidencial -peledeísta y empresarial- que habiendo ganado las elecciones del 2012, se entendía y como ocurriera, que ganaría las elecciones del 2016.

            Y desde el momento que esa enmienda fue hecha con una intención y propuesta perversa de negarle sus derechos de elegir y de ser elegido, de solo un ciudadano de la República. El renovado, que ocuparía por nueva vez el sillón presidencial, es poco lo que puede argumentarse y para hacer creer que ese impedimento no es absolutamente ilegal, ilegítimo y desde luego, inconstitucional.

            Pero ¿qué ocurrió? Que sabiendo el presidente Danilo Medina Sánchez, que él renovó su mandato hasta el 2020 y en base a un odioso constreñimiento, que a su momento se le impondría en su camino continuista, no hizo lo correcto y que hubiese tenido sentido, de aprovechar su inmensa popularidad al jurar en el 16 de agosto de 2016, para de inmediato plantear institucionalmente una reforma constitucional que le retornara la objetividad al sentido amplio del concepto reeleccionista y entendiéndolo como un todo que abarcara los cargos de elección directa en los tres poderes inter dependientes del Estado y esto, independientemente si él y en lo personal decidiera ir o no a una nueva repostulación en el 2020.

            Al no hacerlo y jugar con la eventualidad, de que supuestamente “a su momento” el tema reeleccionista podría ser tocado. Medina Sánchez, todavía no ha querido darse cuenta, de que, y tal como están las cosas, hasta que él no se defina sobre el particular y decida el derrotero a seguir, no es verdad que el grueso de la clase gobernante podría inclinarse a su favor y al no hacerlo, cada día, los poderes fácticos, quienes dentro de la clase gobernante tratan de decidir haciendo valer sus intereses por encima de los de la misma República, podrían ganar el suficiente terreno de control de opinión sobre el aparato político e institucional en general, de suerte, que cuando el presidente entienda que deba tocar el tema, se encuentre con una oposición cerrada, capitaneada e instigada por la mayoría de los barones mediáticos y quienes como cabezas de grandes grupos empresariales, aun beneficiándose de sus políticas, le entienden y que es como se comportan frente a todo presidente en ejercicio, tal como si este fuera efectivamente, un advenedizo de la peor especie.

            Por ese factor, Danilo no ha sabido aprovechar su tiempo en el poder y para saber dar el paso correcto que neutralice a una clase gobernante tan feroz y abusadora en la imposición de sus apetencias y al no haberlo hecho, todavía, está visto, como mediáticamente, todos sus “enemigos-amigos” le mortifican y le hacen sentir, que, aun siendo el presidente de la República, por su indecisión táctica, ellos aprovechan para empequeñecerle a mediano plazo y lo que se comprueba a lo inmediato, cada vez que su ministro administrativo reafirma, que el mandatario "solo está en trabajar y no en reelección", con lo que entonces hace peor, porque de golpe, el mismo gobernante empieza a quitarse amigos y seguidores eventuales.

            Mediano plazo decisorio y tan delicado y por la simple razón, de que aun cuando lo parezca, los miembros de la clase gobernante no tienen todavía, ni las condiciones ni herramientas para imponérsele y hacerle abortar su supuesta pretensión reeleccionista, tanto si fuera para sí mismo como para el caso de que tuviese que designar a un sucesor. En otras palabras, Medina Sánchez  y por su excesiva cautela, está perdiendo un tiempo precioso, mientras al mismo tiempo y por múltiples vías, sus enemigos-amigos dentro de la clase gobernante, conspiran en su contra y logrando que sus principales funcionarios atiendan los criterios de los barones mediáticos y en el sentido de descalificar a los pocos forjadores y lideres de opinión independientes, quienes teniendo las condiciones y recursos, sí que podrían ayudarle a romper la última barrera que se interpone entre, lo que se entiende, su natural ambición de poder continuista y como mecanismo a seguir y emplear, para continuar sirviéndole tan excelentemente bien a la República.

            Lamentablemente, Danilo ni oye ni ve y porque los otros miembros de la santísima trinidad palaciega, es evidente que le han cortado el ombligo y tanto, que hasta un familiar tan cercano y de posicionamiento fáctico mediano y como lo es su hermana, la diputada Lucía, alarmada y al ver y entender el cerco “difuso” que los enemigos-amigos de su hermano le están imponiendo y aprovechando su buena fe, ha tenido que poner el grito en el cielo y rápidamente lanzarse al ruedo político, a recordar, que contra su hermano hay una conspiración de silencios, por la cual, al país se le oculta mediáticamente, que como presidente de la República, se le han cercenado los derechos inalienables de todo ciudadano, de elegir y de ser elegido.

            Pero ni así el presidente actúa y hasta se sabe, que como un boche y por lo que expresara, le dio a su hermana devota y si de ese modo tan equivocado, es que él se comporta con la hermana que sale a defenderle, ¿qué pueden esperar, quienes no son su sangre y quienes sin embargo, quisieran luchar a favor de que se le restablezcan sus derechos ciudadanos cercenados y no precisamente, solo para que gane una reelección, sino porque constitucionalmente, le asiste el derecho ciudadano de elegir y de ser elegido y tal como lo tienen todos los demás ciudadanos?

            Ahora viene la discusión, sobre si es correcto o no, que haya interés en dilucidar la cuestión ante el pleno del Tribunal Constitucional, que es la única instancia calificada para realizar cualquier tipo de interpretación constitucional y como cabía esperar, los agentes legales del tortuoso presidente, ahora ex, que diseñó e impuso la Constitución del 2010 y la contra reforma  del 2015, se apresuran a movilizarse y en un solo sentido: Recordarle a los jueces del Constitucional, que supuestamente, todos les deben sus posiciones y ni así, el presidente Medina Sánchez no hace el movimiento rápido de contrarrestar semejante vagabundería, con una declaración pública, abierta y tajante, que obligue a cada juez del Constitucional, saber a qué atenerse y al solo decir y escuetamente, que él ve con simpatías que se le restablezca su derecho de elegir y de ser elegido. Pero, si Danilo no da muestra personal de querer y saber defenderse por sí mismo, ¿a qué fin entonces, que terceros salgan en su defensa?

            Ojalá que el presidente de la República, haya caído en cuenta de la encerrona que se le está tendiendo por parte de sus enemigos-amigos y a la que tan estúpidamente, parecería que los miembros de su gobierno y encabezados por los dos altos cargos que junto a él componen “la santísima trinidad palaciega” y por lo que se nota, todos, actuando como verdaderos tontos útiles, tan mansamente se están dejando llevar y por nada del mundo defienden los derechos constitucionales del primer mandatario y lo que sorprende, cuando el presidente cuenta con funcionarios a nivel de ministros, fieles a él y que se la juegan por él y que es lo que aparenta el ministro Gonzalo Castillo, quien sabe perfectamente, que su destino político está unido al de su benefactor. En otras palabras, o Danilo se despabila o sus ocultos adversarios, terminarán sacándole la alfombra de sus pies.

            Entonces, viendo el desarrollo de todo este performance, es que decimos, que a los únicos que beneficia un debate adelantado sobre la reelección, es a los políticos. Unos, porque políticamente se benefician de esta y los otros, porque tienen así una fuente inagotable de ingresos ilícitos. Mientras, el interesado principal y jugando a ser agua mansa, si se descuida, todos, hasta se lo llevarían de encuentro. Con Dios. [DAG. Martes, 13 de marzo de 2018. Año XVI. Número 6,206]