Abinader. Entre la realidad y la ficción.

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Es indudable, que cuando un nuevo gobierno actúa de la manera descontrolada de como se muestra el actual y que es un clon de los gobiernos perredeístas de los años 1978-1982-1986 y 2000-2004, su carta de presentación es aplicar la vieja teoría marxistoide de agredir de inmediato algún sector de la sociedad y como el mejor mecanismo para que el resto de la nación se aterrorice y aquiete.

En ese plano, está visto, que igual a cuando el PRD llegó al poder en el 1978. Su objetivo principal fueron los medios de comunicación y de información de masas que a ese momento eran auténticos lideres de opinión totalmente independientes a todos los sectores políticos y empresariales y a los que las autoridades y en su maldad e inexperiencia gubernativas, asumían que de tal manera los gobiernistas se fortalecerían en el ejercicio del poder.

De hecho, no estamos rememorando situaciones personales pasadas y como fueron esas, de que 48 horas después de llegar al poder, desde la Dirección General de Comunicaciones y con apoyo presidencial, se nos prohibió el uso de los micrófonos y cámaras en la radio y televisión o aquellas otras de imponernos prisión domiciliaria por año y medio y hasta destruir nuestra propia plataforma comunicacional y con la acusación tan falsa de “conspirar contra la paz pública” y sí trayendo a colación, que cuando el poder se equivoca y pretende aplastar a la opinión disidente y libre, no solo que el poder anda solo, sino que increíblemente, encuentra aliados insospechados.

En nuestro caso, Joaquín Balaguer y el PRSC y lo mas penoso, absolutamente todos los demás programas de radio y televisión de “opinión libre”, y la prensa matutina, es decir, con el temor de que la maquinaria oficial les ajustara cuentas y porque el periodismo de la época, el gobierno de Antonio Guzmán lo entendía “enemigo”. Todos los demás callaron y unieron propósitos para que nuestra presencia mediática a nivel nacional fuera aplastada y toda esa prensa infame pudiera salvarse.

Pasó el tiempo, las aguas volvieron a su nivel, pero el distanciamiento entre unos y otros se hizo permanente y al punto, que surgió un periodismo comprometido con los intereses políticos y económicos más vastos y tanto, que aquello medios y periodistas que bautizamos como periodismo mercancía, sacó carta de presentación y hasta convertirse y como ahora algunos descubren, en la presencia lastimosa de ese periodismo menos libre y más comercializado que asentó reales y que le ha hecho tanto daño a la libre expresión y difusión del pensamiento y contra la misma libertad de prensa bien entendida.

De esta forma y con el presidente Luis Abinader y su partido el PRM, una legión de comunicadores y comentaristas de a tanto por palabra y todos, provenientes de la izquierda radical de cuando la Guerra Fría, no solo que han sido llevados a altos cargos públicos de segundo y tercer nivel, sino que se han convertido en la punta de lanza contra el periodismo libre y al tiempo de resurgir como una especie de Gestapo política y mediática, que en la práctica. hace imposible que los ciudadanos podamos ver en Abinader y su gobierno un faro de luz propia y defensor de la libre opinión y el fomento de la disidencia.

Al contrario, van casi 60 días del nuevo gobierno plutócrata y los días han sido utilizados para acorralar a la prensa genuinamente libre e independiente al estilo de este tipo de mass media digital no partidista político y lo desconcertante, que el mismo Abinader y sus funcionarios, de improviso han sido convertidos en los peores enemigos de la libre disidencia.

Sin embargo, de golpe ocurre, que determinados funcionarios de ahora han sido desnudados como individuos que aprovecharon el trafico de influencias e inclusive desde el pasado gobierno y para enriquecerse sin importar como y han sido llevados ante la picota pública en terrible muestrario de que parecería que este gobierno es uno de extremidades inferiores de barro.

Ante la nueva situación de criterios y sospechas encontradas, ¿cómo están actuando los medios y periodistas del poder y frente a los otros de criterio abierto y profesional y en particular como digitales profesionales verdaderamente independientes, frente a las denuncias de corte moral que con cierta timidez el mundo mediático ha empezado a propagar?

Los que se dicen a favor de Abinader e insidiosamente, propagan determinados “infundios controlados” y comenzando con lo del Tucanogate y esto, dizque para aparentar que son “independientes”, cuando en la practica son puro chantaje encubierto, en tanto los independientes y de estos, digitales en gran mayoría y actuando profesionalmente, no solo que no nos hemos hecho eco de tanta insidia  sino que hemos pedido explicaciones respecto a los dicterios y mentiras que se propagan y con ánimo de poner al gobierno entre la espada y la pared y sin poderse defender, sino que hasta por la tele, ciertas muestras desvergonzadas de supuesto periodismo  “de investigación”, llevan a funcionarios de primer nivel a sus programas y desde ellos se convierten en paredones morales de la peor especie.

En realidad, lo que los agentes del PRD de antes están buscando y con el apoyo increíble del PRM, es colocar al presidente Abinader y a los funcionarios implicados supuestamente en acciones delictivas desde el poder y sea por trafico de influencias o por tener cargos gubernamentales, es lograr el mayor descrédito contra una administración, que tiene como bandera, la lucha contra la corrupción.

Pero, ¿por qué sucede esto? porque los agentes izquierdistas encubiertos dentro del partido oficial, se encuentra molestos porque el presidente y porque todavía no los ha nombrado en los cargos que ellos quisieran, han empezado con este tipo tan siniestro de política propagandista de desgaste y como además el régimen está compuesto por super ricos, algo impensable para los que están molestos, que ahora ellos inician un grave proceso desestabilizador y vía la persecución constante de periodistas y medios democráticos y no chantajistas a los que persiguen exigiendo que les quiten la publicidad del Estado o se la recorten y hasta exigiendo que familiares directos de esos periodistas profesionales sean cancelados de los puestos administrativos que obtuvieron bajo riguroso concurso por su alto nivel educacional  y también nivel profesional.

¿Qué se busca? Aislar mediáticamente al presidente Abinader y tenderles una trampa a sus millonarios funcionarios y para que cuándo la atrapada opinión pública, ahora desconcertada por la falta de efectividad gubernamental, se le vaya al cuello a las autoridades, Abinader y su gobierno queden atrapados entre la realidad y la ficción. A ese momento, en el Gobierno querrán dar marcha atrás, pero podría hacerse tarde y por los odios y enconos, que sus funcionarios y agentes mediáticos, generaron y sin razón alguna, dentro del periodismo libre y autentico líder de opinión. (DAG)