Abinader podrá tener todo el entusiasmo del mundo para hacer un buen gobierno, pero el inusitado culto hacia su personalidad, quierase que no, le amenaza su equilibrio mental y en consecuencia corroe la funcionabilidad de su Gobierno

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El asunto no es si el presidente lo está haciendo bien o si efectivamente tiene un accionar de gobierno que merezca el aplauso popular, pues como van las circunstancias, los únicos y en honor a la verdad que entienden que este sea el mejor gobierno de la República, sin duda deben serlo aquellos que son miembros de su plutocracia y los otros a los que él y a la carrera está creando un nuevo ramal de clase media.

En este sentido, es evidente que las lisonjas o muestras de servilismo extremo provenientes de esa prensa mercancía tradicional que siempre calca actitudes y políticas del pasado y desde hace 59 años para prevaler por encima de todo gobierno que se asiente en el Palacio Nacional, no ayuda a que los ciudadanos se disciplinen como tales y objetivamente puedan discernir lo mas apropiadamente posible con relación a la efectividad o no del ejercicio de trabajo de un nuevo gobierno.

Y quienes queremos a nuestra nación y por obligación debemos advertirlo y como la única y mejor manera de impulsar que la mayor cantidad de sectores y ciudadanos, marquen el necesario punto de opinión que permita que la gente entienda objetivamente el accionar gubernamental.

Por ejemplo, hoy se publica la supuesta segunda encuesta de opinión dirigida y formulada por un organismo privado de medición sobre el accionar presidencial, cuyo dueño tiene más de un año caracterizado como el medidor de opinión particular del entonces candidato presidencial del PRM.

Dentro de ese contexto, ¿Cómo puede hablarse de que ofrece resultados confiables, cuando para mayor felonía, su propietario es el presidente de la refinería de petróleo y bordeando un salario de no menos un millón de pesos?, por supuesto, no es que arrojemos dudas sobre el trabajo y responsabilidad de ese señor y ahora como funcionario de la alta burocracia gubernamental, sino que simplemente  y conociendo el dato, hubiese que puntualizar que los resultados de su empresa de medición de opinión deberían de ser entendidos como sospechosamente entregados hacia el mismo Abinader y por lo tanto, nada confiables.

Claro, cada uno es libre de movilizarse de acuerdo con los intereses que representa y en los que se sostiene. Pero ¿no se podría ser profesionalmente lo suficientemente juicioso como para no caer en semejante error de perspectiva, que, en su momento, podría convertirse y como en efecto ocurriera, en un bumerang en contra del mismo presidente?

Asentados entonces en esa realidad pasada tan cruda y por lo que ahora y como derivación a tanto culto mediático a favor de su imagen y personalidad, habría que preguntarse si acaso ¿no fue precisamente ese culto a la personalidad del presidente anterior, lo que en definitiva le asentó las bases para ese desprestigio experimentado en los últimos seis meses del gobierno y el que ahora y por la simple necesidad de oportunismo político y social la atrapada opinión pública se le revierte en contra y faltando poco para que se le trate y se le vea como un delincuente?

Justo por ese fenómeno tan reciente y siendo Luis Abinader, un presidente, que apenas ahora está adquiriendo experiencia en el manejo directo del Estado, que necesariamente haya que advertir de la pasada situación vivida y como el mejor testigo para que nuestro joven presidente no incurra en semejante error de perspectiva.

Desde luego y debido a ello, es que entendemos que el gobierno nuevo no debe caer en semejante error de comportamiento y mucho menos, cuando ya está visto que es muy proclive a refocilarse en el culto hacia su personalidad, ese que la sabichosa prensa mercancía tradicional le brinda constantemente y con el objetivo de que Abinader, al final sea una víctima manipulada de aquellos intereses tan oscuros.

Véase si tenemos o no razón, cuando se comprueba, que, con todo y la mayor parte del tiempo, el joven presidente habla de defender y sostener “la libertad de prensa”, en realidad envía un mensaje absolutamente a contrario, pretendiendo liquidar a cuantas voces o sectores mediáticos independientes pudieran existir y comenzando por tratar de liquidar a la prensa digital y programas de radio y televisión propiedad de periodistas.

Lo segundo y que realmente nos atemoriza a muchos, es comprobar, que, en materia de la divulgación de las estadísticas sobre el coronavirus chino, de súbito, desde el ministerio de Salud Pública, se esconden y se manejan las últimas cifras sobre penetración de la pandemia y en momentos que lo racional es hacer lo opuesto. Respecto a darle a la atrapada opinión pública una información veraz y cruda y con el sano propósito de resguardar la propia seguridad política gubernamental, en cuanto a que los ciudadanos entiendan, que, al respecto, el gobierno no les miente o lo mas inquietante, que a Abinader, sus propios burócratas le mienten.

Lo otro y que debimos colocar como cuestionable punto primero, fue aquella declaración presidencial respecto a que había recibido un gobierno “en quiebra” y por lo que, poco faltó para que los mercados internacionales financieros se estremecieran y se lanzaran en tropel contra la República y haciendo trizas de nuestras colocaciones de bonos o solicitudes de prestamos financieros de toda índole en el exterior.

Así las cosas y viendo el desbarajuste informativo que la alta burocracia es proclive a prácticas non santas, que haya que aconsejar a Abinader, que rápido deba cambiar el rumbo de parte de sus políticas, aminorar la pretensión de culto hacia su personalidad y que la tiene y sobre todas las cosas, ser tolerante y nada hiriente respecto a quienes disientan de sus políticas.

En cierta forma, es una alerta temprana la que le enviamos y no para mal y sí para su bien y por una sola razón, al presidente hay que protegerle de las hienas mediáticas, que en cualquier momento y de acuerdo con sus intereses, los barones mediáticos siempre están prestos a tirarle al cuello y para hacerle ver al gobierno, quien es el factor que, desde fuera de Palacio, realmente manda y le quiere su prisionero.

Abinader y lo reiteramos, no debe dejarse dominar por esa prensa mercancía tradicional tan rastrera y menos, por las oportunistas y falsas mediciones de opinión de los últimos días y en cambio, sí proteger a la prensa independiente digital, que en conjunto a programas de radio y televisión de periodistas, le ofrecen el adecuado contrapeso por medio del cual pudiera prevalecer y triunfar como  buen y diligente gobernante que no requiere del culto hacia su personalidad y sí afincarse solo en un buen ejercicio de gobierno.

Y lo que, nos hace decir, que Abinader podrá tener todo el entusiasmo del mundo para hacer un buen gobierno, pero el inusitado culto hacia su personalidad, quierase que no, le amenaza su equilibrio mental y en consecuencia corroe la funcionabilidad de su Gobierno. Y lo que además, nos hacer ver la mentira cómo seudo verdad dizque noticiosa. (DAG)