Abinader, ¿presidente de presente y mirando hacia el futuro o director de propaganda, de un gobierno que aún no ha podido conectar con la realidad que se vive?

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De entrada y esto siempre habrá que decirlo y por el solo hecho de que el presidente de la República es quien ha emitido una serie de declaraciones de invariable corte propagandístico difícil de ocultar, de que al señor Luis Abinader, todavía y por el bien de su administración y tomando en cuenta la crisis de vida y salud que todos vivimos, que debemos ser cautos y sí otorgarles el beneficio de la duda.

Anoche, efectuó el mismo estilo de performances de cuando era candidato presidencial y si bien para aquel entonces el escenario se entendía como el propio del aspirante que hace promesas y con ciertos fundamentos, ahora y por lo visto, es lo que el señor Abinader no entiende, que, como presidente, el tiempo de prometer ya pasó y que por mas que se le crea competente, de golpe empieza a dar la impresión tan desagradable, de como si tratara de escapar de la realidad.

En este plano, no creemos que su presentación pública y televisiva de anoche le haya ganado simpatizantes dentro las fuerzas vivas de la nación y sí que por lo contrario, que lo que ha cosechado es un preocupante enarcamiento de cejas por parte de ciudadanos, que ciertamente, no entienden el por qué el presidente pudiera creer en ese tipo de comparecencia tan ensayada y de estructura propagandística y al extremo, de que el cuadro de grandes intenciones que planteó, pocos lo asumen como viable y sí para salir del paso.

¿Por qué no empezó y con otro tipo de escenario menos populista, por presentar una suma y resta de todo cuando hasta ahora ha hecho en materia del manejo de los recursos públicos y a partir de ahí, trazar una idea correcta y viable de como continuará emprendiendo el accionar de su gobierno, de hecho, vapuleado por la crisis sanitaria que a todos nos agobia?

¿Qué le impidió y como el buen gerente que se le reputa en lo personal, por dar una declaración contable, de lo que recibió, encontró y gastó y de la necesaria proyección en números, esa con la que realmente demuestre que el futuro inmediato es promisorio y no un asunto especulativo y lamentablemente no creíble?

¿Acaso entiende, que los dominicanos no nos hemos dado cuenta de su manejo de administración contable tan peculiar y en el que, por un lado, permite que un funcionario subalterno regale 100 millones de pesos a 70 artistas que en su momento trabajaron políticamente a su favor, mientras por el otro y hablando en criollo, de una sola sentá, dispone de mas de 190 mil millones de pesos dizque para “dinamizar” la economía, al tiempo de dejar atrás  una cuneta mal oliente de millones de dominicanos sin trabajo y tampoco futuro y de agresiones burocráticas inacabables para grandes sectores productivos, mientras de golpe y desde el 16 de agosto, 300 mil dominicanos dizque miembros del PRM (los que votaron por él en las primarias) pasaron, de toda una serie de quiebras continuas, a un bienestar personal alimentado por nombramientos y recursos públicos, tan chocantes y en meses, en los que la aplanadora perremeísta se lleva, desbarata o destruye todo cuanto encuentra a su paso?

¿Qué es lo que se reclama?, que su gobierno actúe y lo haga a favor de todos los dominicanos y que como gobernante y solo por el inocultable resentimiento que es difícil no reconocer, se comporte como protector de toda la nación y no solo benefactor de su equipo de propaganda y comunicaciones.

Plantearle esta realidad, tan distinta a la idílica que volvió a presentar anoche, ciertamente que no le hace nada bien a la credibilidad sostenida que debería tener su régimen y no aquella otra de pura propaganda, de encuestas no confiables y para no decir amañadas, en las que supuestamente aparece como “el más popular” de la nación o como “el mejor presidente de toda América Latina”. Ni siquiera su encuestadora preferida Cibao, ya no es vista como confiable y desde que a su dueño le designó como presidente de la Refinería Dominicana de Petróleo, cargo que entre salarios, privilegios y canonjías se llega a un ingreso bruto de casi dos millones de pesos al mes.

Como dominicanos y esto hay que puntualizarlo, que aspiramos a que su gobierno triunfe y que él como gobernante de bien se destaque, decentemente debemos disentir de todas las proyecciones efectuadas anoche y lo que nos mortifica, no por las represiones publicitarias que su sistema burocrático emplea y que es un muy grave error e indicador de no saber aceptar criticas ni disidencia alguna, sino que marca su gobierno, como uno cercano a malas prácticas autoritarias y paradójicamente, impulsado por una oposición política que no es tal y la que ladinamente, calla lo que debe criticar y en aras, que es tan evidente, de que el gobierno se hunda en el descrédito y el mismo presidente Abinader fracase.

En ese camino, políticos taimados y no de buena fe, como muchos de los que caracteriza la oposición y en particular, desde áreas de ciertos ex presidentes y quienes por delante son todo sonrisas, mientras por detrás la daga otomana que ocultan se encarga de hacer el resto y al dar a entender, que supuestamente el gobierno va bien, cuando en realidad, impulsan que  el mismo se vaya por el despeñadero y lo mas inquietante, sin ser vistos como los culpables de la conspiración aviesa y falsa que personifican.

De ahí, que al mismo tiempo que alentamos, a que el presidente cambie de rumbo y para mejorar el nivel y calidad de vida de todos los dominicanos y sin malquistarse con nadie y ningún sector, le pidamos que no borre su cartón y no se descuide con una oposición tan taimada, que presentando una carita buena, en realidad, busca que el régimen se apague y sin todavía haber comenzado y que el norte que los enemigos de este -internos y externos- quieren hacer creer y de una incapacidad e incompetencia falsas, termine por primar en el ánimo de la ciudadanía.

A nuestro criterio, Abinader no puede continuar dando la falsa imagen de creerse que tiene una varita mágica que todo lo resuelve o que todos los miembros de su gobierno actúan de buena fe y mucho menos, cuando a estas alturas, ya debió de haber tenido un escuadrón mediático fuera del  régimen y absolutamente independiente y muy al estilo de Balaguer de los años 66-78, que no importe que enemigos, amigos o adversarios puedan entenderlo como el perro de presa suyo y sí como sus efectivas puntas de lanzas dispuestas a todo y con tal de que le hagan contrapeso a todo cuanto ahora el aparato de propaganda del mismo gobierno, por un lado y la prensa de los barones mediáticos por el otro, hagan y para neutralizar el accionar del mismo presidente.

Y que es una propuesta sana y muy realista, afincada en la experiencia de estos últimos 49 años y la que formulamos por el bien de la República y con tal de que Abinader recupere el control directo de su gobierno y el que ahora se encuentra en manos de terceros que se dicen suyos, fieles colaboradores o confiables, cuando son unos reductos de intransigencia y odio acumulado, que tal como hasta ahora se ha visto, no le hacen nada bien a su contrariado mandato.

Lo que obliga a que digamos y preguntemos: Abinader, ¿presidente de presente y mirando hacia el futuro o director de propaganda, de un gobierno que aún no ha podido conectar con la realidad que se vive? (DAG)