Al Abinader entrar de lleno en la fase desinformativa y de propiciar confusión con manejo de cifras adulteradas. Su desesperación de esquizofrénico le jugaría una muy mala pasada.

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Podrá parecer que lo único que pretendemos es descalificar al candidato principal de la Oposición, pero lo cierto es, que en la medida que se acerca el día de las elecciones generales, que ya está solo a distancia de 34 días, la desesperación cunde dentro de las filas opositoras y tanto políticas como de la sociedad civil y mucho más, cuando por cualquier historieta que urden, no logran detener el avance de la reelección presidencial.

Y lo que significa, que en la medida que el gobierno reeleccionista afine sus pasos en procura de facilitar todo lo posible que el presidente-candidato avance como se debe y se espera, parecería que una especie de nota colectiva de desequilibrio emocional se apodera de los individuos y sectores reacios a la reelección presidencial y partidaria y de ahí la sinrazón que entendemos advertir en muchos de esos políticos opositores.

Sin embargo, no hay mal que por bien no venga. Abinader y su equipo, entendiendo que emitiendo un spot propagandístico sumamente ultrajante y por el que no solo perdieron las formas e igual la educación, sino que creyeron que podían fabricar una historieta televisiva sacando de contexto situaciones políticas del pasado entre los dos líderes nacionales del PLD por ejemplo y sobre imágenes ya publicadas, jamás pensaron que el tiro se les iría por la culata.

Pues desde el momento que los mismos dueños de los mass media que serían involucrados, se percataron de los alcances jurídicos contra ellos mismos y si toleraban la publicación pura y simple de material tan calumnioso, fácilmente sus estaciones televisivas quedarían imputadas, reaccionaran negando la difusión de semejante bomba propagandística dirigida a afectar de la manera más sucia posible al candidato presidencial oficial.

Así las cosas, este no tuvo que hacer nada, ni siquiera protestar por la grosería que se pretendía, sino simplemente adherirse a los criterios de los dueños de esos medios y logrando de paso, al menos una nota de neutralidad hacia la candidatura reeleccionista, pero no así con la otra opositora, de la que ahora, los mass media que hubiesen sido involucrados en lo que al final sería un grave chisme de patio, sienten que Abinader y su grupo traicionó la confianza que ese sector mediático le tenía.

Naturalmente, herido en su amor propio, el político opositor siguió su trajinar y entonces -a la desesperada-ordenó la difusión del susodicho spot a través de ciertas redes sociales en las que tiene relativa influencia y allí también ha resultado que la gente no se ha dejado agarrar de tontos útiles.

Pero el candidato de origen árabe tiene suerte. En el Gobierno no están en ese de distraerse con chismes y menos, cuando han sido otros los que precautoriamente les han solucionado un problema de imagen que se le quería imponer.

Ahora bien. ¿Hasta dónde y a 34 días de las elecciones generales, un ataque televisivo vil como el que ahora se perpetra vía redes sociales, podía afectar la candidatura reeleccionista y aun cuando hubiese sido difundido en televisión abierta?

Muchos creemos que no, que el daño de imagen y si hubiese tal, no sería irreparable, sino que bien manejado por contra propagandistas oficiales, sería a Abinader que el daño le será sorpresivo y duro. Por algo de eso ha sido, que ayer, ese candidato y en su desesperación, dijo que él estaba 43 % “y subiendo”, en tanto generosamente colocaba a Danilo con un 48% pero estacionado.

¿Por qué lo hizo?, porque ese candidato opositor ya se dio cuenta de que lo que pretendía para falsear la imagen positiva de Danilo, casi de inmediato ha empezado a revertirse directamente en su contra y desde el momento que los individuos sensatos se han dado cuenta de lo que ha sido capaz en materia de trampas, desinformación y mentiras y en su desesperación por tratar de ganar suficiente terreno a una reelección que ya luce indetenible.

Desde luego, en toda campaña electoral siempre hay fases y en la medida que es inminente la cita electoral, los equipos propagandísticos buscan sacarle partido a toda circunstancia que se le presente, digamos, en buena lid, no lo que Abinader y el PRM acaban de hacer, al utilizar métodos nazistas de propaganda mentirosa, los que de hecho se están yendo en contra de su auspiciador.

De todas maneras, insistamos en lo que el candidato de origen árabe pretendía, que con su historieta podría torcer la voluntad del elector y básicamente de la mayoría silenciosa, toda vez que el grupo de los que se solazan con chismes y dicterios y al solo estar dentro de ese espejismo de amistades supuestas que se denomina redes sociales, generalmente, aquellos no influyen en el ánimo de los demás y como algunos de sus integrantes piensan y menos -decimos otros- en los votantes que ya decidieron en la manera de como votarán y por la simple razón, de que estos se ocupan de manifestar sus preferencias vía sus llamadas telefónicas entre sus amigos y relacionados y hasta conformar una gran cadena de adhesiones compartidas.

En ese punto fallaron los estrategas de Abinader, se fueron por las ramas cuando debieron de haberse ido al tronco de los votantes a los que hay que empujar a decidirse, pero no en base a mentiras o situaciones tergiversadas y sí por el medio de ganarse la confianza de todos estos. Y lo que se acentúa, en la medida que los ciudadanos observan que, desde la candidatura reeleccionista oficial, no ha habido la menor muestra de guerra propagandística sucia contra sus adversarios.

Y ese es justamente el punto que ha desacreditado a Abinader y al PRM. Que de tanto mentir, es mucha la gente y en particular, entre el grueso de jóvenes entre los 14 y 17 años que aún no son ciudadanos, pero quienes sí son los mayores propagandistas espontáneos para sus familias y al grado de influir lo suficiente para que muchos de sus parientes solo conozcan sus particulares punto de vista.

Si ese candidato opositor se hubiese dado cuenta de que no podía malquistarse con los jóvenes que seguramente podrían votar por él en el 2020, ahora sus estrategas de imagen y de opinión deberían de estar diciéndole, que las encuestas que rápidamente se están haciendo y sobre los efectos del spot tendencioso que alentaba, están presentando unos indicadores negativos para su persona, la que muchos ven con gran desesperación y peor, sin mensaje cierto y que pudiera sentirse creíble.

Al menos, tres encuestas de esas volátiles y parecidas a las llamadas a boca de urna, arrojan, que, a este lunes, el intento fallido de mala imagen que Abinader-PRM pretendían contra Danilo, se ha revertido y tanto, que, si los comicios fueran hoy, los jóvenes que no votan, pero que influyen en sus padres y familiares que sí lo hacen, entienden y en más de un 40 %, que el candidato opositor, no solo que no es confiable, sino algo peor: Tramposo.

Mientras tanto, Danilo ha tenido tanta suerte, que hasta lo poco de verdad que el spot pretendido podía generar, ha degenerado y rápidamente en una pérdida súbita de opinión pública a favor de quien tan groseramente creía que debía atacarle.

Sin embargo, Abinader también tiene una posibilidad a favor, si en estos 34 días ajusta la parte final de su campaña en una línea aceptable de mensajes cortos y positivos centrados en su propia imagen joven y lo que pudiera garantizarle, que no menos del 20 % de los que votaran por él, se encuentren en la franja 18-28 años de edad y con lo que se garantizaría, que ganando Danilo, el gobierno de unidad nacional que el líder, presidente y candidato ha manifestado y reiterado que haría y de ganar los comicios, pudiera tenerle bien en cuenta y desde luego, también al PRM.

Una vez, el mismo Hipólito Mejía, que ahora impulsa a Abinader, dijo de este, que de tan vacío y sin programa, le parecía una “tayota”. Por supuesto, una gran exageración, pero lo que si se repite y divulga y hasta con la fílmica televisa y radial que originalmente la captó, seguro, que, en la parte final de la campaña electoral, dejaría bien chocado, a un político, que como Abinader se presenta joven y competente y fundamentalmente incompetente e incapaz para venderse generosamente.

Es por ello, que los meta mensajes hirientes del estilo de los que habrían sido emitidos vía el spot opositor que Abinader quería, siempre se vuelcan contra quien los emite y en este aspecto, con solo recordar a Hipólito y la cantidad infinita de dicterios y burlas que tan, a su estilo, el hoy candidato del PRM recibiera inmisericordemente de parte del expresidente.

De ahí que digamos. Que estamos advirtiendo, que al Abinader entrar de lleno en la fase desinformativa y de propiciar confusión con manejo de cifras adulteradas. Su desesperación de esquizofrénico le jugaría una muy mala pasada. Solo eso, pues él ya hizo la contra campaña sucia, pero en su contra.  [DAG. Lunes, 11 abril de 2016. Año XIV. Número 5559]