Alerta roja: los jóvenes

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La sociedad dominicana se prepara para la celebración de la segunda Semana Santa bajo los efectos de la pandemia del covid-19. El pasado año, para esta fecha, comenzábamos a enfrentar el virus que nos llegó en medio de una campaña electoral, y este año estamos inmersos en un plan de vacunación que ha despertado muy buenas expectativas de recuperar la normalidad.

Estamos en un aparente control de la pandemia, si partimos de los reportes oficiales, y en un proceso de apertura con la flexibilización de muchas de las medidas. Mucha gente le ha perdido el temor al virus y está asumiendo la vida como si el peligro no existiera, su comportamiento así lo demuestra. Pero es importante que no relajemos las medidas de distanciamiento físico y sanitario, para evitar un peligroso rebrote del virus.

El covid-19 ha provocado más de tres mil muertes en la República Dominicana, los casos positivos superan los 250 mil y tenemos más 37 mil activos. Pongamos atención a la preocupación que han manifestado las autoridades sanitarias, al manifestar que los jóvenes representan el mayor riesgo de transmisión del coronavirus, ya que los casos de la enfermedad se han disparado entre las personas con menos de 20 años de edad.

El mejor consejo es el que ha dado el ministro de Salud Pública, Daniel Rivera: “Mantener el distanciamiento físico y las medidas sanitarias”, no bajar la guardia en ningún momento. Es que la transmisión de la enfermedad se ha incrementado –aunque las estadísticas oficiales nos muestren menos casos-, los jóvenes se están contagiando más y representan un peligro -según el ministro-, porque se van a movilizar más durante la Semana Mayor.

Es verdad que todos estamos cansados del encierro, de todas las medidas, y que quisiéramos aprovechar cualquier momento para escaparnos a disfrutar con amigos y familiares. Valoremos que el Plan Nacional de Vacunación contra el covid-19, que es un gran sacrificio económico para el Estado, nos ofrece la oportunidad de controlar la pandemia y, en el mediano o largo plazo, volver a ser como antes. En estos momentos se necesita más que nunca que cada persona actúe con conocimiento claro y reflexivo de la realidad.

Que en los actos de la Iglesia católica de celebración de la Semana Mayor se mantengan las medidas de distanciamiento e higiene –nos alegra que suspendieran el viacrucis para evitar aglomeraciones-; que quienes van a vacacionar lo hagan de manera responsable, que se cuiden y cuiden a su familia. Que las autoridades se mantengan vigilantes para tomar cualquier disposición que nos permita evitar un nuevo brote de coronavirus.

El mejor aporte de cada persona, católico o no, es descansar durante la Semana Mayor, evitar los encuentros masivos y seguir las medidas recomendadas. Un nuevo brote de coronavirus puede afectar el ritmo de la vacunación, que es nuestra mayor esperanza para recuperar la normalidad en todos los órdenes, porque es lo que nos permitirá seguir impulsando políticas para lograr el anhelado desarrollo de la República Dominicana.

Nuestro comportamiento evitará que enferme y muera mucha gente, evitará más luto y dolor, contribuirá a que superemos la pandemia, que nuestra gente vuelva a recorrer las calles y mostrar su sonrisa en el mediano o largo plazo, a reactivar la economía, a recuperar los empleos perdido y volver a ser el pujante país de antes de la pandemia. La mejor conmemoración de la Pasión de Cristo –para los cristianos- es el recogimiento y realizar los actos con poco público; y el mayor aporte de los que tradicionalmente toman esta época para irse de vacaciones, es respetar las medidas impuestas para evitar los contagios. Por: José María Reyes [Diario Libre]