Antes que entrar en el tema de la reelección presidencial Primero hay que dilucidar todo lo relativo al uso de los hackers como arma de destrucción masiva del votante contrario y que será el grave problema estructural de las elecciones del 2020

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No nos ha sorprendido, que ninguno de los partidos políticos registrados en la Junta Central Electoral, pero tampoco el gobierno. Nadie se hubiese dispuesto a analizar en profundidad, el factor que creemos será el decisivo de cara a los resultados de las elecciones generales de febrero-mayo de 2020 y como lo será, la presencia masiva de hackers (espías informáticos) al servicio del mejor postor u ofertante.

            En este sentido, sorprende que los altos burócratas que dirigen la Junta Central Electoral (JCE) no se hayan preocupado desde ahora por buscarle solución a un serio problema informático, que empezó a despuntar en las elecciones recién pasadas del 2016 y por lo que se vio, por el interés real del entonces presidente de esa entidad, que funge como tribunal de primer grado en materia eleccionaria, Roberto Rosario Márquez.

            Es decir, y por lo que ya se vio, fue indudable, que dentro del partido en el poder y a través de ese alto cargo, sí que hubo un serio intento de imponer este nuevo aspecto de la guerra tecnológica aplicada a las elecciones y el que si no rindió los resultados que se esperaban, fue por la oposición militante de expertos criollos y estadounidenses, quienes a tiempo, advirtieron del peligro de trasfondo que existía con el nuevo sistema informático utilizado y de origen español y el que al final le costó el puesto, visado estadounidense y credibilidad, al mismo Rosario Márquez.

            Por lo tanto, si hubo el primer apresto y el que también generó muestras de cierta suspicacia e inquietud en sectores de la sociedad civil, no entendemos en POR EL OJO DE LA CERRADURA, que todo el aparato político no se haya puesto de antemano a lidiar desde ahora, con el que creemos, será el problema más grave que los electores confrontarán al momento que hagan valer el derecho a que se les cuenten bien sus votos.

            En esto, no hay que ser ni medianamente inteligente y para comprender, que, si desde ahora el gobierno no realiza un censo táctico y estratégico sobre la cantidad de verdaderos grupos de hackers que hay en este país y el que, de acuerdo a nuestras cuentas, pasan de los mil “titulados” y más de tres mil “neófitos”, podría darse la circunstancia, de que las elecciones que vienen, pudiesen -sus resultados- perderse mucho antes de haberlas comenzado.

            Y lo que nos anima a sugerir y a todos los integrantes de la clase gobernante y dentro de esta, a la red extraordinaria de potenciales hackeadores que tienen todas las instituciones financieras y de alto desarrollo empresarial e industrial y que por los datos que manejamos, pasan de quinientos los super hackers que poseen como agentes de campo y aplicados al espionaje bancario e industrial, a que desde ahora entreguen sus listados de miembros, al área de inteligencia y contraespionaje del Departamento Nacional de Investigaciones (DNI) y para que allí se elabore una radiografía completa de todo ese universo de super especialistas en informática, de manera, que dándosele seguimiento desde ahora, ningún actor político y mucho menos los electores, pudieran abrigar dudas de la idoneidad y efectividad del proceso electoral venidero.

            Ni hablar de que se cae de la mata, que ya ese listado en manos del DNI, vale decir, del gobierno, a lo inmediato sea publicado mediáticamente en su totalidad y para que su existencia, hasta ahora de bajo perfil, sea conocida por toda la República y de manera, que vigilándolos a todos, nadie pueda asumir, que al menos, esos expertos y debidamente registrados, pudieran ser la base del fraude informático a gran escala que podría esperarse y ahora mucho más, cuando ya, los organismos de defensa e inteligencia de los países industrializados y en particular EEUU y España, muestran seria inquietud en la posibilidad de la existencia de una multinacional o cartel de kaqueadores, que penetrando los servicios más esenciales de seguridad, gobierno y economía, pudieran desarticular las estructuras de poder y defensa de las naciones industrializadas o emergentes.

            Desde luego, no abogamos por que se desate una histeria incontrolable, sino que juiciosamente, el gobierno, como la sociedad civil y la clase gobernante, desde ahora se den cuenta, que deben mancomunar esfuerzos, los suficientes, para tener bajo control de alta vigilancia a los hackers criollos y de ser posible, militarizarlos, creando una fuerza nacional de ataque rápido, que eventualmente pudiera contrarrestar, que desde fuera de nuestro territorio se pudiera implementar un ataque informático a alta escala. ¿Acaso los medios y periodistas digitales, no somos una prueba irrefutable de que internet es la mejor vía para llegar a cualquier parte del mundo y más allá?

            Incluso, al plantear el problema y que es muy serio y determinante, lo que buscamos, es que se desarrollen políticas armoniosas y de colaboración entre todos los actores del sistema informático, público, privado y mediático y como la mejor vía para que la nación se evite males mayores. Incluso, no entendemos cómo ha sido posible, que los genios del gobierno (esos que están al servicio de la “santísima trinidad”) no hayan diseñado un sistema preventivo de estudio sobre el particular, por lo menos, para que el presidente de la República, llamara a reunión a todos los miembros del sistema empresarial de competitividad y ya reunidos, sin alharacas ni nerviosismos, buscar las medidas aceptables y para iniciar los pasos, que den  el resultado de la creación de un sistema de alerta temprana anti hackers y que manejado por una estructura civil y militar, pudiera constituirse, en el fiel de la balanza, que al menos, en lo relativo a las elecciones, se pudiera pensar que todo estaría controlado para que sus resultados no sean viciados.

            Al mismo tiempo y si en realidad son patriotas (cosa difícil cuando el mucho dinero está de por medio y menos, cuando muchos de sus protagonistas son ciudadanos de otros países) los banqueros, empresarios e industriales, importadores y suplidores del Estado, deberían y por sí mismos, constituirse en una fuerza de ataque anti hackeo rápida, que al servicio del Estado preponderantemente, blinde a la República de ataques aislados o masivos por parte de entidades de haqueos extranjeras, en otras palabras, de seguridad informática y al mismo tiempo, que impulse al gobierno a buscar alianzas geoestratégicas con otros gobiernos y naciones.

            Al llegar a este punto de esta advertencia, ya fuera de nuestras costas, se conoce, que los hackers éticos (descritos como el arma deseada por todas las naciones) son las unidades nuevas que los gobiernos y sus ejércitos aspiran. Incluso, ahora mismo y en España, la desazón es terrible y debido a su realidad, de que parecería, que el Estado español no cuenta con el presupuesto necesario para la creación y manejo de esta reserva digital formada por especialistas en ciberseguridad y que como ya hemos dicho, aquí los hay, pero al servicio de intereses privados, que ojo, nunca son los mismos de los de la nación.

            Bueno ¿y que es un hacker ético?, en líneas generales y de acuerdo a expertos, son individuos que “encuentran vulnerabilidades en sistemas y las comunican de forma responsable” y los que advierten, que, por su propia delicadeza de estar y actuar casi al margen legal, se requiere el control directo del Estado. Por supuesto, que no pretendemos darle lecciones a nadie, sobre un tema que tampoco es de nuestra especialidad. Pero del que sí hay que hablar, comentar y analizar y en el periodismo ni se diga y visto que hoy día, la vulnerabilidad de todo y en el plano informático, obliga a tomar las medidas de control más eficientes y si se recuerda la experiencia en este campo y acontecida en el 2016, mucho más.

            Por eso decimos, que antes que entrar en el tema de la reelección presidencial. Primero, hay que dilucidar todo lo relativo al uso de los hackers como arma de destrucción masiva del votante contrario y que será el grave problema estructural de las elecciones del 2020. Con Dios. [DAG. Lunes, 12 de marzo de 2018. Año XVI. Número 6,206]