Arranca la sesión en la Cámara para acusar a Trump formalmente

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Una semana después de que los partidarios del presidente Donald Trump irrumpieran en el Capitolio de Estados Unidos, la Cámara de Representantes se ha reunido hoy para considerar su destitución por su papel en un asalto a la democracia estadounidense que asombró a la nación y dejó cinco muertos.

De momento, al menos cinco republicanos han dicho que se unirían a los demócratas para votar por un artículo de juicio político, un cargo formal, de incitar a una insurrección solo siete días antes de que deje el cargo y el presidente electo Joe Biden tome juramento el 20 de enero.

Si la Cámara lo aprueba, Trump se convertiría en el primer presidente acusado dos veces. Una mayoría de votos en la Cámara para acusar a Trump desencadenaría un juicio en el Senado controlado por los republicanos, aunque no estaba claro si dicho juicio se llevaría a cabo a tiempo para expulsar a Trump de su cargo.

Los demócratas, con mayoría en la Cámara Baja, buscarán este miércoles acusar al mandatario del cargo de “incitación a la insurrección”.

El voto se prevé que salga adelante con el respaldo de la bancada demócrata, y legisladores como el republicano como Adam Kizinger, congresista de Illinois; Liz Cheney, congresista de Wyoming; John Katko, de Nueva York; y Fred Upton, por Michigan.

El proceso iniciado en la Cámara Baja promete obligar al Senado a someter a Trump a un juicio político que se desarrollará cuando el presidente electo, el demócrata Joe Biden, ya esté en el poder, y que por tanto no tendrá como principal objetivo la destitución del mandatario sino su posible inhabilitación para ejercer futuros cargos políticos.

Por su lado, Trump rompió este martes su silencio tras el asalto al Capitolio al calificar el nuevo juicio político como algo “absolutamente ridículo” y “una continuación de la mayor caza de brujas de la historia de la política”.

De aprobarse, se convertirá en el primer presidente sometido a dos juicios políticos en la historia de EE UU.

Estados Unidos vive unos momentos de tensión política sin precedentes a menos de una semana de que se lleve a cabo la ceremonia formal de traspaso de poder, prevista para el 20 de enero, en la que Biden asumirá la Presidencia.

Las autoridades han efectuado ya un enorme despliegue policial en Washington, con más de 10.000 efectivos, y levantando vallas en torno al Capitolio, en cuyas escalinatas se llevará a cabo la ceremonia de investidura, para evitar las escenas de la caótica jornada del pasado miércoles que dieron la vuelta al mundo.

Mientras los legisladores debatían el asunto, las tropas de la Guardia Nacional y la Policía estaban estacionadas alrededor del Capitolio para brindar seguridad.

El líder de la mayoría de la Cámara de Representantes, Steny Hoyer, el segundo demócrata, dijo que los demócratas tenían la intención de enviar el cargo de juicio político, una vez aprobado, al Senado “lo antes posible”, y la presidenta de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, nombró a nueve gerentes de juicio político que presentarían el caso de la Cámara durante un juicio en el Senado.

La extraordinaria rapidez con la que se movían los demócratas refleja el peligro continuo que representa Trump para la seguridad nacional, según los principales demócratas. También aumenta la presión sobre Mitch McConnell, el líder del Senado republicano, para que considere la posibilidad de celebrar un juicio de inmediato. McConnell ha dicho que ningún juicio podría comenzar hasta que la cámara regrese de su receso el 19 de enero.

Pero el líder de la minoría demócrata, Chuck Schumer, quien se convertirá en el líder de la mayoría después de que dos senadores demócratas recientemente electos de Georgia estén sentados y la vicepresidenta electa Kamala Harris, preste juramento a finales de este mes, dijo a los periodistas que el Senado podría ser llamado para manejar el asunto si McConnell está de acuerdo. [La Razón]