Buscando reordenar

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En los primeros meses de la pandemia, aquellos en que el cierre de las actividades fue más severo, las filas en las ferreterías movían a la curiosidad. Pasó aquí y pasó en muchos otros países: el encierro en la vivienda obligaba a mirar las casas con más detenimiento y a desear mejoras que hicieran el encierro más llevadero.

Hoy los precios de los materiales de construcción siguen subiendo pero a pesar de la crisis económica (y por tanto de empleo) parece que la demanda por la vivienda no ha decaído.

Los precios han subido porque el precio del transporte desde China ha aumentado casi un 600%. Porque la producción de muchos componentes se detuvo en seco en el mundo y al arrancar, meses después, no se podía satisfacer la demanda atrasada. Porque en este sector, como en otros de servicios, al volver a las labores no todos los empleados se han reincorporado y los salarios de los especialistas han subido.

Pero… ¿por qué si hay más desempleados sigue aumentado la venta de viviendas? Cuenta un agente inmobiliario que hay un sector de la población que busca casas más grandes después de meses de pasar la mayor parte del tiempo dentro de la vivienda. Otros buscan un espacio habitacional en el que se pueda incorporar uno de trabajo. Otros, quieren bajar del apartamento para tener un patio en el que despejarse, la torre ya no les parece tan buena idea. Y está quien busca lo que se entendía como una segunda vivienda para convertirla en primera e intentar el teletrabajo de forma permanente.

(Será interesante ver cómo evoluciona el valor inmobiliario de los diferentes sectores de la ciudad…) Por: Inés Aizpún [Diario Libre]