Cambio generacional. Una revolución social que todos los políticos quieren ignorar y también el sector mediático

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Desde el 1966 a la fecha son 54 años y de los 11.5 millones de dominicanos actuales, en ese lapso han nacido 9.5 millones de personas y entre las cuales se encuentran el presidente Luis Abinader, la vicepresidenta Raquel Peña y la primera dama Raquel Arbaje y la mayoría de los miembros del gabinete presidencial, como también los principales directivos empresariales y bancarios y los grupos de presión de las fuerzas vivas y de todas las actividades productivas de la nación e igual el sector mediático como el sector militar.

Lo anterior quiere decir, que no menos dos millones de ciudadanos se encuentran en el renglón de adultos mayores sobre los 60 años y con la característica, de que más de un millón y por la calidad de vida que han tenido, físicamente muestran una edad propia de alguien de 45-50 años. Por lo tanto, son personas, que en líneas generales aumentan su etapa de productividad intelectual y de trabajo en no menos diez años más y a los que técnicamente no se les puede considerar envejecientes retirados.

Sin embargo y de buenas a primeras, se observa la peligrosa tendencia por parte del sector joven de la población, por pretender ignorar esa situación, que inclusive, entre empresas y gobiernos marca una tendencia absurda a querer ignorar a su vez la capacidad de experiencia y preparación intelectual y universitaria, de individuos quienes en líneas generales todavía tiene mucho que aportar a la República.

Es tal la indiferencia a esta realidad generacional, que el aparato económico y financiero no toma en cuenta a las personas que pasan de los 40 años y ni siquiera como privilegiada fuerza labor para preparar a la nueva clase económica que la nación continuamente necesita.

De esa manera y tan suicida, se lleva al revés una suerte de fuga de cerebros a lo interno, que a corto plazo les hará un daño tremendo a las nuevas fuerzas productivas y sencillamente, porque no se toma en cuenta al individuo preparado y docto que por su experiencia y en el renglón que fuere, pudiera servir de instructor o guía para los nuevos valores de conducción y en todos los aspectos de la vida nacional.

Es decir, se están despreciando talentos y experiencias surgidos en los últimos 20 años, que ya en la edad de retiro deberían ser el banco de cerebros del que los nuevos valores de conducción de la vida nacional y en todos los órdenes políticos, sociales, empresariales, industriales, bancarios y de alta tecnología, deberían utilizar para mejorar los recursos humanos nuevos, que la República necesita y ya mismo.

Y es una lastima que esta atrofia moral que impulsan las fuerzas vivas nacionales, de seguir e inevitablemente, llevará a la nación hacia un atraso tecnológico y humano de dimensiones tan desconocidas, que al mismo tiempo irrumpirá en la vida nacional fomentando mayor ignorancia, desorden de costumbres y niveles de corrupción a una escala mucho mayores de las ya conocidas.

Desde luego, culpa de todo ellos radica en las desaforadas apetencias políticas de enriquecimiento ilícito y que para que se fomenten, lo único que se necesita es gente poco ilustrada, servil, complaciente en todo y amoral en grado sumo, mientras desde el aparato productivo privado y en todos los órdenes, se aboga por toda una serie de estructuras cerradas familiares muy propias del siglo pasado y las que no permiten que los organismos de mando y conducción sean producto y como debería de ser, de la competencia y el nivel de productividad y en base a la capacidad tecnológica, humana y profesional de la empleomanía y no como la única via y errada, de fomentar el nepotismo y la prostitución de talentos y a una dimensión extremadamente provocadora.

¿Resultado de todo este retroceso?, ¿A nivel público?, ausencia de perspectivas de miras y para salvaguardar el futuro de la nación e imponiendo unos niveles de corrupción tan amorales -sorprendentes en gente entre 40-50 años y en individuos profesionales- que impiden, por ejemplo, que el gobierno de la nación sea manejado con destreza, competencia, rectitud y moralidad.

¿A nivel privado? El cierre absoluto de los mandos superiores de empresas, negocios, industrias y bancos y solo para familiares de los dueños y nunca para técnicos y especialistas provenientes de la masa de trabajadores y de empleomanía de nivel superior y dando un resultado común, la mas espectacular atrofia de cerebros y la que impide que la República pueda ser manejada con destreza y vocación.

Por ello es, que de contrapartida, el “derecho de cama” es el mecanismo usual para que determinados aspirantes de dirección a cargos públicos y privados se le impongan al personal tecnócrata y profesionalmente preparado y que ocurra lo de ahora, que la querida o el querido de equis llegan a un cargo rimbombante y por encima de la burocracia existente, accedan a salarios millonarios y única y exclusivamente porque el cabeza de la oficina de que se trate y como “persona de confianza”, sirve de alcahuete al super ejecutivo del que este depende y por lo que tiene que ayudarle a ocultar su relación extramarital. En este gobierno se están dando casos, pero en la banca y la industria y empresa privada es un asunto de años y que es la razón por la cual, la burocracia establecida calla y se esclaviza.

Y de ese modo, una nación y sus sectores productivos no pueden rendir como deberían y la muestra la tenemos en el actual cambio generacional de los últimos 54 años, en el que la inversión de valores morales  se ha acentuado tan extraordinariamente, que así como en el 1966 habíamos entre 2.5 a 3 millones de habitantes, ahora existe la misma cantidad movilizándose dentro de parámetros execrables de ausencia moral a nivel absoluto y que es el factor que explica, que teniendo este país las condiciones optimas para que su crecimiento económico llegue a todos los ciudadanos, solo una minería de privilegiados sean los que tenga acceso a ese crecimiento.

Aun así, nos sentimos optimistas y alentamos a la mayor cantidad de individuos a que lo sean también y lo decimos, porque, poco que mucho, con este gobierno de plutócratas  que recién comienza y el sentimiento de cambios genuinos que late en la nación y vive en sus fuerzas vivas y si dejamos  los errores de vida desordenada que vienen desde el pasado reciente, seguro que la regeneración moral que creemos ver en muchos sectores de la población, será el aliciente para que el cambio moral en la vida política, sea una realidad innegable y viva. En consecuencia, el cambio generacional y moral deberá de darse e igual la revolución social que todos los políticos quieren ignorar y también el corruptor y prostituido sector mediático. (DAG)