Catastrófico Barcelona ante el PSG en París

0
46

El Barcelona del tridente quedó petrificado en París. Anoche fue un cartel, o si se quiere un póster pasado de moda, arrancado por un sensacional PSG. No hubo noticias siquiera de Messi. Tampoco compitió, como se espera siempre de un equipo de Luis Enrique, desbordado también por Emery. Ayer perdió incluso la condición de superviviente porque el remonte se adivina ahora mismo imposible en el Camp Nou. No se veía nada igual desde los cuatro goles que le endosó el Bayern en 2013.

El desplome azulgrana fue rotundo, individual y colectivamente, física y tácticamente, incapaz de decir ni pío ante la tunda que le cayó encima en los distintos pasajes que tuvo el partido de París, muy bien diseñado por Emery. La riqueza futbolística del PSG contrastó con la inercia del Barça. Los azulgrana han perdido el tiempo, embelesados con sus tres delanteros, como si nada malo les pudiera pasar en la vida, y menos en Europa.

El fútbol sutil y entre líneas de Di María y las potentes llegadas de Matuidi desmontaron al Barça, muy abierto y diseminado en la cancha por el ambicioso despliegue del PSG. Atacaba por los costados, la presión era muy alta y sus futbolistas se expresaban con tanta determinación como alegría, igual de confiados que si estuvieran los ausentes Thiago Silva y Motta. Rabiot personificaba la agresividad desde el pivote mientras Di María percutía de manera reiterada a la espalda de Busquets. No encontraba su sitio el mediocentro azulgrana, Neymar se dolía de un tobillo y no tenía respiro Ter Stegen. A nadie le extrañó que marcara Di María en un libre directo después de que el portero rechazara con el brazo derecho un tiro de Matuidi.

El gol pareció tener un efecto sedante sobre el PSG y despabiló cinco minutos al Barça. A favor de marcador, Emery cambió de guion y su equipo pasó de atacar a contragolpear, de manera que el balón pasó a pies azulgrana y, especialmente de Neymar. Las aceleraciones del brasileño metieron a su equipo en el encuentro después de un rato extraviado, sin salida ni profundidad, martirizado Busquets y los centrales por los volantes de Emery. André Gomes, sin embargo, no acertó a rematar el balón de gol que le puso Neymar y el partido viró hacia un intercambio de golpes del que también salió ganador el PSG. Messi perdió la pelota en una zona de riesgo y la transición de Verratti la culminó perfectamente Draxler.

Ni con el descanso de por medio se dio por enterado el Barça. No reaccionaron los futbolistas ni encontró soluciones con los cambios Luis Enrique. Las ocasiones y los goles cayeron sin remisión en el marco de Ter Stegen. La contienda, y seguramente la eliminatoria, quedaron resumidas en dos imágenes: el joven Kimpembe le quitó el balón con un soplido a Messi y Cavani celebró su 30 cumpleaños con el 4-0 después que Di María firmara también el 3-0. A la excelente actuación coral del PSG le faltaba el gol de su estrella, Cavani. Así culminaba el plan perfecto de Emery, siempre ganador: al inicio, en el intermedio y al final, redimido incluso por un tiro al poste de Umtiti.

Nunca había sufrido una derrota tan humillante y vergonzante el Barça de Luis Enrique. La imagen azulgrana fue ayer de punto final a la espera de la vuelta en el Camp Nou. El currículum del equipo invita a aguardar al Camp Nou de la misma manera que su función de en París es la propia de un Réquiem. (http://deportes.elpais.com/deportes)