¿Cómo es posible que Leonel y su grupo sean hoy la retranca anti democrática dentro del PLD, negándole a los ciudadanos el derecho de elegir y de ser elegidos y queriendo que el militante partidario esté por encima y sea más importante, que el ciudadano?

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Si se llega a la conclusión de que en este país no existe una democracia formal como tal y desde el instante que los ciudadanos no tienen derecho a ejercer su libertad de escogencia y menos, a constituirse en candidatos sin necesidad de que ninguna organización les nomine, o que los gobiernos no son más que mecanismos de conducción dirigidos a control remoto por quienes detentan los medios de producción y la riqueza como tal y a los que les sirven con entrega absoluta, automáticamente nos debemos dar cuenta, de que aquí lo que hay como sistema político, es una perversión adulterada del ejercicio democrático bien entendido.

            Porque no se trata de que el ciudadano rico o la corporación empresarial no puedan hacerse oír y sentir dentro del conjunto de los demás ciudadanos e intereses, sino que, en los hechos, los políticos y sin importar partidos o ideologías y en esto, incluimos los llamados “izquierdistas, revolucionarios o socialistas” y por las razones más variadas y siempre totalmente contra la población, ejercen un poder hipotecado y al extremo, de que nuestro sistema democrático ha sido sustituido desde los últimos treinta años, por una increíble plutocracia oligárquica, que ha llegado al extremo de haber convertido a los ciudadanos en súbditos y todos, esclavos económicos a su servicio.

            El manejo ha sido tan diestro y hasta lograr engañar al gran público y en lo que ha tenido un accionar decisivo la concentración de mass media de la prensa mercancía en pocas manos empresariales, que, a la fecha, el gran capital se ha diversificado adoptando incluso las mismas clasificaciones y terminologías de la demagogia política, lo que reforzado por toda una serie de organismos pantallas que aparecen como subsidiarios de las instituciones centrales del gran capital, de a verdad han logrado modificar los criterios de todas las generaciones comprendidas desde el 1961 a la fecha y con muy escasas excepciones.

            En razón de semejante cofradía de intereses nefastos, a este momento, en toda la República Dominicana, no existe el menor atisbo o resquicio de libertad real y menos de criterio formal independiente, salvo los pocos periodistas y editores que nos atrevemos a desafiar a la plutocracia oligárquica (que es en lo que se ha convertido la asociación de malhechores entre políticos, sus partidos y los ricos a que nos referimos) y quienes conocemos muy bien, que el precio que debemos pagar por tratar de pensar con cabeza propia, sea que todos debemos administrar nuestra hambre y por vía de consecuencia, exponer a nuestras familias a una abusiva situación de estar proscritos social y económicamente y sintiéndonos como si fuéramos parias en nuestra propia nación.

            Desde luego, los pocos que realmente nos atrevemos a ser “diferentes”, sabemos muy bien, que, si se nos permite vivir, es porque al darse las contradicciones entre tantos intereses fanatizados siempre en pugna, unos que otros nos aprovechan según les convenga y en función de ese tira y jala entre todos, lograr exponer criterios y al costo, de que hasta quienes utilizan nuestros servicios lo hacen con miedo y como si apestáramos.

            Cuando esto se comprueba, entonces todos nos damos cuenta de que se vive en un mundo surrealista y de que el mismo sistema político y empresarial, al no tener un criterio unificado para mejorar y sus cabezas, negados en redondo a permitir que los ciudadanos puedan ejercer en libertad sus criterios e ideas, todo termina en una situación lo más parecida a una tiranía absoluta, a la que unas veces se le dice dictadura multipartidaria o en lo presente, que los ricos dejan que los políticos hagan creer que gobiernan y porque así, la oligarquía y la plutocracia se reconvierten en la plutocracia oligárquica que realmente tiene prisionera a toda la nación.

            Pero como si lo anterior no bastara. Ahora resulta y todo por la lucha de intereses personales y partidarios que se están escenificando dentro del partido de gobierno, el de la Liberación Dominicana (PLD) los dominicanos nos encontramos con que los dos líderes de esa agrupación oficial, pugnan a su vez por el control absoluto de la vida política nacional y los dos, tratando uno de imponerle a los ciudadanos y ya estos como militantes políticos una absoluta acción de anulación de la voluntad individual a niveles realmente trastornadores de la psiquis e idiosincrasia de cada quien, en tanto el otro busca las vías más idóneas para que el libre albedrío norme las vidas de los ciudadanos.

            Es por ello, que nuestras elecciones son las muestras y caretas de las disputas reales entre los grupos de poder empresariales y quienes adoptando uno que otro dirigente político, entienden que pueden mantener un pugilato constante de ideas y acciones, que impida que el grueso de la población pudiera entender cuáles son los factores reales que les aprisionan y no les dejan actuar como ciudadanos en un país libre y sí como súbditos dóciles que a todo deben decir sí señor.

            Ahora resulta, que dentro del PLD hay dos corrientes políticas absolutamente dispares. Una que propende al gobierno de minorías manejadas por los grupos económicos y financieros y con el disfraz de un caudillo político y la otra, que aspira a que los dominicanos dejen de ser súbditos y sí ciudadanos dueños de su propio destino y con derecho de ejercicio de su libre albedrío.

            La primera corriente de pensamiento y acción, está identificada con el expresidente Leonel Fernández, uno de los primeros mandatarios más permisivos y corruptores que haya tenido país alguno y quien en base al control que hasta ahora tiene del Poder Judicial y el Poder Legislativo, asume que absolutamente nada puede hacerse que vaya en contra de la plutocracia oligárquica que le respalda y menos desde el Poder Ejecutivo.

            En tanto la otra corriente de pensamiento y acción, es la que representa la posición modernista en el ejercicio político ecléctico y de favor ciudadano, que el presidente Danilo Medina Sánchez ha demostrado que sí puede hacerse y sin necesidad de romper con los miembros de la plutocracia oligárquica y sabedor, que en las actuales circunstancias, el Estado es casi absolutamente débil frente a la oligarquía plutocrática y por lo que, con toda razón y en una formidable labor paciente de concientización, es evidente que trata de hacerle ver a los ricos, que es hora de que la nación empiece a ser libre en sus decisiones por sí misma.

            La actitud positiva de Danilo y avalada por ese ejercicio de gobierno que le ha permitido lograr una reelección, que hoy se inicia con un nuevo periodo de cuatro años, es la que ha logrado, que poco que mucho, los miembros de la oligarquía plutocrática se hubiesen dado cuenta, de que los ricos no pueden continuar manteniendo por treinta años más el control omnímodo sobre las vidas y acciones de los dominicanos y que es necesario entender, que si se quiere ser más rico y poderoso y continuar viviendo en el territorio nacional, deben hacer que el Estado vuelva a ser soberano y el gobierno dueño de su propio accionar.

            De hecho y si venimos a ver y hasta revisando como muchos miembros de la oligarquía plutocrática han empezado a darse cuenta de que la nación no puede seguir prisionera y sí ayudar a buscar un justo punto medio que permita a los dominicanos auto gobernarse sin tutelas ya pasadas, la reelección de Danilo y a un nivel nunca visto en toda la historia nacional, de un 62 % de los votos emitidos, de hecho, se ha convertido en la puerta a través de la cual, la plutocracia oligárquica, parecería que sus miembros se han dado cuenta de que es el mejor camino, para ir dando los pasos en firme para crear una verdadera democracia representativa y participativa.

            Sin embargo, es evidente que la corriente ultraconservadora que representa Leonel Fernández, no quiere que nada cambie y para que así todo continúe igual y de ahí, que ayer y en el matutino fundado por Trujillo, uno de los alter egos de Leonel, Franklin Almeyda Rancier, se permitió elaborar la gastada y falsa tesis, de que supuestamente el empresariado y los banqueros pretenden desmantelar los partidos políticos y como fase última “en la lucha del poder económico por controlar el Estado”.

            ¿Qué es lo que el presidente del PLD quiere impedir?, que a los ciudadanos y encima de que se le niega su derecho a la libertad de escogencia, para nada, tampoco se les permita presentarse como candidatos a cargos electivos por sí mismos y si no es en base a que los partidos los propongan. Es decir, para Leonel, lo importante es el militante político sobre el ciudadano y que es lo opuesto al pensamiento desarrollista e innovador de Danilo, que quiere que la libertad de escogencia ciudadana sea la que prime y sobre partidos y políticos y restricciones legales de corte seudo constitucional creadas por los partidos.

            Leonel y desde el 2010, ha logrado secuestrar la Constitución de la República, imponiendo una variable suya y con enmiendas hechas a propósito, para impedir que nadie le pudiera arrebatar el monopolio de poder legal que ahora tiene.

            Dentro de la plutocracia oligárquica, en cambio, sus mentalidades más avanzadas, se han dado cuenta, de que ese accionar de Leonel es un craso error y que la actitud política de apertura que practica Danilo, es el mejor mecanismo para lograr y al mismo tiempo, que los dominicanos se reconvierten en verdaderos ciudadanos y que la plutocracia oligárquica, no obstante que pudiera disminuir razonablemente todo el poder absoluto que ahora tiene, es también conocedora de que nunca se llegaría al extremo, de que sus intereses y opiniones no fueran tomadas y tenidas en cuenta.

            Viendo esta realidad y como otras voces que se atreven a opinar en libertad, creemos que solo en los ciudadanos es que descansa el sistema político y no en los partidos y menos en la partidocracia que Leonel ha logrado hacer casi suya. Por eso, entendemos, que lo que hay que desmantelar es la partidocracia y fortalecer la institucionalidad colectiva y darle firmeza y seguridad de futuro a los detentadores de riqueza y de los medios de producción.

            De ahí que rápidamente haya que salirle al frente a la venenosa iniciativa de Leonel a través de Almeyda Rancier y hacer entender, que nunca una membresía partidaria puede decidir por la ciudadanía y menos por sus poderes fácticos y jamás frente a los asuntos que solo competen a los intereses permanentes de la República. Leonel Fernández sabe muy bien que su tiempo ya pasó y ahora que el TUCANOGATE le arrastra inevitablemente, no hay ciudadano que no se dé cuenta de que el pasado que él representa, es solo eso. Un pasado que jamás puede volver y menos, cuando el accionar de Danilo traza el verdadero futuro.

            Con razón entonces que nos preguntemos: ¿Cómo es posible que Leonel y su grupo sean hoy la retranca anti democrática dentro del PLD, negándole a los ciudadanos el derecho de elegir y de ser elegidos y queriendo que el militante partidario esté por encima y sea más importante que el ciudadano? [DAG. Martes, 16 de agosto de 2016. Año XIV. Número 5635].