¿Cómo es posible, que una imputación grave a un jefe militar sobre deshonestidad agravada impulse a la unidad que comandaba, a dar una demostración abusiva de cuasi rebelión cuartelaria?

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No importa como tal despliegue “ de seguridad” a favor del jefe militar y militares subalternos del ex jefe del cuerpo especializado  de Seguridad Presidencial (Cusep) Adán Benoni Cáceres Silvestre haya sido implementado y mucho menos que se diga que el operativo fue hecho para proteger su integridad, cuando como se pudo observar, peligro contra su vida y sus ex socios militares en la trama de corrupción conocida por el ministerio público central como “operación coral”, nunca la hubo y por lo contrario, se le dio alas para que en determinado momento, Adán Benoni pudiera salir como un probable jefe militar con características de líder político emergente.

Solo hay que ver cual era el interés periodístico y tan frívolo, de unos medios y periodistas y reporteros que solo les interesaba ver el porte del militar y el silencio mayestático que este sabe ejercer y no guardar el interés debido y que habría sido lo natural, en ahondar en las graves acusaciones criminales contra Cáceres Silvestre. ¿Por qué ocurría este comportamiento tan poco profesional de parte de los agentes del sector mediático?, por lo simple y determinante, razón de que ninguno le daba importancia a las acusaciones presentadas y dado que, para esos medios de prensa y periodistas, reporteros y comentaristas, ninguno cree que el asunto podría terminar en una acusación pura y simple contra el jefe militar.

Nosotros en cambio, vimos un hecho incontrastable: Un destape de la corrupción militar, unida a una imagen vergonzosa y crispante del antiguo cuerpo de ayudantes militares y en actitud sediciosa e inequívoca de cuasi rebelión militar, oculta detrás de un abusivo operativo castrense que no dejó nada a la imaginación y a nadie indiferente, en cuanto a que esos militares y con armas de grave calibre, dieron muestras sorprendentes de encontrarse en actitud de utilizarlas y si hubiese sido necesario.

De este modo y como lo decíamos ayer en nuestro programa televisivo Por el Ojo de la Cerradura TV en nuestro canal en You Tube, nunca se había visto semejante demostración de fuerza castrense y menos, cuando se trataba de un jefe militar calificado como delincuente y precisamente por la gravedad de las acusaciones debía caerle todo el peso de la ley y desde luego, sin impedir su derecho ciudadano a saber defenderse de la gravedad de las acusaciones emitidas.

Pero hay más, por primera vez desde la caída del trujillato el 19 de noviembre de 1961, Las Fuerzas Armadas de esta República y también, la odiosa y delincuencial policía para militar que se tiene, se exhibieron en un desagradable e imprudente ejercicio de poder propio sobre el poder institucional y constitucional civil y a un modo, de que no nos cupo la menor duda de que los dominicanos vivimos bajo un encubierto aliento de gobierno militar, totalmente autoritario y abusivo y peor, sin que el poder constitucional civil haga algo para impedirlo.

En este plano, para muchos y en todo el territorio nacional, lo que presenciamos ayer fue una grave y testimonial demostración de la probabilidad en cuanto a que el alto mando militar sea en verdad el cuerpo operativo y protector de la corrupción a gran escala del sector castrense y policial, al tiempo que el despliegue de debilidad hormonal de los reporteros que rodeaban y admirados al joven general, no dejaba dudas de que esos “periodistas” habían caído bajo el embrujo de la especie de macho alfa y quien con su silencio y comportamiento viril, los encandilaba.

Con razón a esta mañana, los matutinos se convertían en eco de este sentir informativo oculto lujurioso y sexual, ese que recuerda, que los dominicanos, isleños tropicales al fin y al cabo, les dan más importancia a las emociones, que al sentido común y muestran menor interés sobre el trabajo decente, que al goce irreprimible de la pasión desbocada.  ¿Cómo explicar que este joven general sea tratado como objeto sexual y a la señora relativamente joven que se le imputa como pareja, no le importe mostrarse con aires de nada recato y comportamiento decente?, ¿o también se va a negar la fuerte atracción lujuriosa y casi histérica, de individuos de ambos sexos y desde el propio ministerio público y quienes al hablar sobre el entramado criminal, por sus pupilas dilatadas y respiración profunda, a la legua se descubría la oculta pasión sexual que les dominaba?

Si lo anterior se revisa y se consulta a psiquiatras, psicólogos y sociólogos que se respeten, todos coincidirán en el mismo criterio que hemos descubierto y el que por primera vez notamos y desde los tiempos del narcotraficante ya condenado Figueroa Agosto, que se le imponía con fuerza arrolladora a los textos jurídicos y leguleyos y licenciados en ciencias jurídicas de todo tipo y color.

En definitiva, creemos que con la exhibición de ayer,  a las Fuerzas Armadas hay que revisarlas de arriba hasta abajo, ahondar sobre la formación moral de todos sus miembros y ya que no es posible que el alto mando pueda ser visto como el que patrocine los hechos delincuenciales e ilícitos que la operación coral ha puesto al descubierto, cuando como también se conoce y por aquello de la “obediencia debida”, todavía no se han dado muestras ciertas de que el comportamiento decente y de integridad moral sea parte del día a día de la mayoría de los oficiales y personal subalterno.

¿Debe esto atribuirse, a que los cien mil militares y policías en activo, representan a su modo a más de tres millones de dominicanos que viven en la periferia de nuestras ciudades y quienes aliados a no menos otros cien mil ex militares y ex policías funcionando como si en verdad lo fueran desde organismos privados de seguridad y en donde la moral es laxa y la plasticidad de criterios mucho peor y quienes en líneas generales, sus familiares y allegados son la materia prima de la delincuencia social que nos arropa?

Mientras tanto, al joven presidente Abinader hay que advertírselo, otra demostración más por parte de su gobierno, de debilidad institucional como la de ayer y con un ministro militar en activo que también ocupó el mismo cargo que Adán Benoni, podría generar una toma de conciencia entre ciudadanos íntegros y decentes y que los hay, por la que definitivamente y para salvar a la República haya que tomarse la justicia en sus manos y que Dios reparta suerte.

De ahí la pregunta: ¿Cómo es posible, que una imputación grave a un jefe militar sobre deshonestidad agravada impulse a la unidad que comandaba, a dar una demostración abusiva de cuasi rebelión cuartelaria? (DAG)