Con la llegada de la embajadora Robin Bernstein, sucederá lo impensable: Solain -Sonia- Pierre, la activista dominicana de origen haitiano, retornará desde la tumba y como el Mío Cid, seguro que hará valer su sentir

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Cuando la activista Pierre, recibió en el 2010,  el Premio Internacional a las Mujeres con Coraje que otorga el Departamento de Estado y nada menos que de manos de la entonces primera dama estadounidense Michelle Obama y escuchando un discurso de reconocimiento por boca de la secretaria de Estado estadounidense, Hillary Clinton, sin suda que debió pensar que sus afanes de lucha en solitario habían dado extraordinarios frutos y mucho más, cuando años atrás, en 2006, también recibió el prestigioso Premio Robert F, Kennedy de los Derechos Humanos.

            Dos homenajes, que las clases, política, social y periodística dominicana sabotearon de pleno y al extremo, de que ambos fueron considerados un insulto de parte de EEUU a la nación dominicana, debido a lo cual, el gobierno peledeísta del presidente Leonel Fernández y de Danilo Medina como primer ministro de facto, no envió representación alguna. Actitud que terminó por agriar a peor las relaciones del mundo político e intelectual estadounidense hacia sus similares dominicanos.

            Cómo se debe recordar, la señora activista a favor de los derechos de los dominicanos de ascendencia haitiana, por años, se mantuvo en la primera línea de lucha contra las graves muestras de discriminación social y racista dominicanas contra los dominicanos de origen haitiano y contra los negros en este país y semejante esfuerzo de entrega de servicio social y comunitario, debió pagarlo con un formidable vía crucis, por el que,  dignatarios dominicanos de todos los rincones nacionales, más la endemoniada campaña mediática que la hizo objeto de los peores insultos, soflamas y provocaciones, terminaron por minar su resistencia física y al extremo, de que para diciembre de 2011, un súbito ataque al corazón le provocó su muerte cuando apenas tenía 48 años de edad.

            Recibió y desde los miembros del Consejo Nacional de Fronteras, el Instituto Duartiano y cuantos organismos políticos y sociales de la ultraderecha y anti haitianos, en este país se podía ser capaz de atacar, vejar y vilipendiar a alguien cuyo único delito era, que en materia de los dominicanos de origen haitiano se había caracterizado por defender sus derechos y hasta lograr, que en la nación se hiciera conciencia del terrible daño que la República le estaba haciendo a sus propios hijos.

            No obstante, la señora Pierre no cedió nunca en sus reclamos y exigencias de rescate de derechos y en razón de esa insistencia y persistencia, años después de su muerte, para el 2013, fue nada menos el Tribunal Constitucional, cuyo pleno determinó y por medio de la sentencia infame 0168-2013 que nunca serían dominicanos aquellos nacidos en el territorio nacional e hijos de indocumentados extranjeros, fundamentalmente haitianos.

            Semejante sentencia, recibió un rechazo rotundo por parte de la minoría de sectores nacionales e incluido POR EL OJO DE LA CERRADURA, que nunca aceptaron semejante documento tan controversial como inhumano y por entenderlo un grosero atentado contra la dominicanidad, representado en los miles de dominicanos nacidos de padres haitianos quienes en gran mayoría habían inmigrado a este país y en base a acuerdos de trabajo y colaboración entre los gobiernos de los dos países limítrofes en la isla común.

            Es decir, ninguno era ilegal y porque todos vinieron con sus contratos de trabajo para trabajar en los campos de caña de azúcar públicos como privados, donde y en líneas generales, se les redujo a lo inmediato dentro de un oprobioso régimen de esclavitud por el que no disponían del reconocimiento más elemental de sus derechos como personas y reducidos al ámbito estrecho de zonas de viviendas bajo control militar, denominados bateyes y para que ninguno tuviera relación con el resto de los demás dominicanos.

            Tan inhumano sistema laboral esclavo de apartheid, por más de treinta años estuvo funcionando y fue dentro de semejante clima de injusticias sociales y humanas sin parangón, que la señora Pierre y siendo prácticamente una adolescente, se erigió en la defensora a ultranza de todos esos necesitados.

            El encono contra la dama y activista social fue de una dimensión tan enfermiza, que todavía muerta, la clase gobernante dominicana la mantiene en el ostracismo y no obstante que fue la única dominicana activista defensora de los derechos humanos, que recibió los dos grandes y singulares premios, que por su coraje y dedicación recibiera en dos oportunidades en Estados Unidos.

            Para entender lo gigante de su figura en la escena internacional, Pierre, fue la fundadora y presidenta del Movimiento de Mujeres Dominico-Haitianas (MUDHA). solo hay que recordar el discurso pronunciado por la Secretaria de Estado, Clinton y las palabras de la primera dama, Obama, quienes expresaron: “Clinton elogió la dedicación de Pierre por defender la causa de la justicia social, enfrentarse a la explotación y la discriminación, defender la dignidad de descendientes haitianos en la República Dominicana y por ayudar a comunidades marginadas a decidir su propio futuro. Hoy, una vez más, honramos a mujeres de todo el mundo que han soportado situaciones de aislamiento y de intimidación, violencia y encarcelamiento, y muchas de ellas han arriesgado sus vidas por la causa de la justicia, libertad y la igualdad de derechos para todas las personas. Sus historias nos recuerdan cuánto trabajo nos queda por hacer antes de que los derechos y la dignidad de todos los ciudadanos, independientemente de dónde sean o de dónde vengan, sean respetados por los gobiernos de todo el mundo", las mujeres galardonadas nos demuestran que el cambio es posible".

            Por su parte, Michelle Obama, alabó a las galardonadas “por no haber escogido caminos más fáciles en sus vidas. Podrían haber optado por agachar sus cabezas y callar su boca. Podrían haber rebajado sus aspiraciones para cumplir las expectaciones de otros y aceptado un sitio al margen y en la sombra. Pero en su lugar, han decidido defender algo en lo que creen y han soñado con ello. Decidieron pronunciar cosas que nadie más diría y arriesgarse cuando nadie más lo haría", señaló.

            De respuesta, Pierre dijo: “El galardón "tiene un significado extraordinario para mí y mi fundación, significa un apoyo a nuestro trabajo, un reconocimiento al sacrificio de nuestras familias (..), que viven situaciones de tensión cada vez que somos amenazadas o ahora que se nos está amenazando con retirarnos la nacionalidad dominicana. Esta haitiana, que ha recibido críticas del Gobierno de República Dominicana, el hostigamiento de empresarios y hasta amenazas de muerte, desde que fue arrestada a sus trece años al ser la portavoz de una protesta de cortadores de caña de azúcar en el pueblo de trabajadores inmigrantes, Villa Altagracia. Desde entonces, se ha entregado a la defensa de los derechos humanos como la educación, la salud, la vivienda y las condiciones laborales dignas que se niegan a ciudadanos sin estado".

            En aquel discurso, Pierre puntualizó: “la falta de un documento no sólo priva a las personas de ascendencia haitiana de los derechos a un nombre y una nacionalidad, sino también de derechos humanos cruciales como el acceso al sistema de salud pública y al de la red nacional de educación, la posibilidad de casarse, de poseer una casa, disfrutar de protección jurídica y conseguir ciertos trabajos inaccesibles por su condición. Estas personas viven en un limbo legal al poder ser deportadas a Haití en cualquier momento, donde se enfrentarían al mismo problema de falta de papeles, ya que no han nacido en ese país. Espero que el Estado dominicano y las autoridades no continúen con esta política, la política que excluye a una población que es tan dominicana como cualquier otro dominicano descendiente, aquellos que alegan cuestiones históricas para mantener esta discriminación están equivocados porque somos dos pueblos hermanos, algo que se vio en el esfuerzo humanitario desplegado por la República Dominicana en Haití tras el terremoto. El Gobierno se convirtió de alguna manera en un defensor del derecho a la vida en Haití, por lo que espero que las autoridades hayan captado este mensaje y cambien su política. Seguro que habrá personas que no recibirán mi premio con beneplácito y soy consciente de que siempre habrá quien me critique, pero eso sólo me anima a seguir trabajando, pues cada vez que un niño haitiano ya no puede ir a la escuela, terminar su bachillerato, cada vez que una joven no puede entrar en la universidad, eso me anima para seguir trabajando”

            Teniendo entonces semejante perspectiva, es que debe entenderse el por qué, la nominada, como probable embajadora estadounidense, señora Robin Bernstein, expresara en la audiencia que el comité senatorial de Relaciones Exteriores le concediera ayer y refiriéndose a la actual embajadora haitiana en este país, que “si soy confirmada, tomaré un rol muy activo en trabajar con la Embajada o con el personal de la Embajada, trabajaremos con ellos para que obtengan pasaporte. Debe haber algún aspecto donde podamos trabajar juntas y tratar de que se pueda restaurar a estas personas que, cito, están apátridas”. Momentos antes, había dicho que “trabajaré para que se respeten los derechos de aquellos descendientes de haitianos afectados por la sentencia dictada en 2013 por el Tribunal Constitucional”.

            Pues de golpe, semejante discurso y expresado en el seno de una audiencia del poderoso comité senatorial de Exteriores, lo que nos dice, es que este país y sus autoridades en particular, deberán prepararse a enfrentar uno de los hechos más bochornosos y para toda nación que se precie de independiente y soberana, al recibir la intervención descarada y abierta en sus asuntos internos en materia de nacionalidad y lo que no presagia absolutamente nada bueno para el devenir de las relaciones oficiales estadounidenses y dominicanas.

            Tanto, que curiosamente, los senadores estadounidenses y la misma nominada, para nada hicieron notar y que habría sido lo correcto, que el gobierno dominicano había emitido una política nueva de rescate de los dominicanos de origen haitiano y de los haitianos indocumentados, vía la ley especial 169-14, que facilitó, que a estos momentos cerca de 200 mil haitianos indocumentados se habían regularizado migratoriamente y cerca de 55 mil dominicanos de origen haitiano lograron la recuperación de su nacionalidad.

            Por lo contrario, solo se insistió en la sentencia del Tribunal Constitucional y que fue la razón por la que en la tarde de ayer expresamos en la sección El País Político, que  “POR las declaraciones emitidas ayer en el Senado de EEUU, en la comisión de relaciones exteriores y por parte de la nominada a embajadora estadounidense en República Dominicana, la señora Robin Bernstein, ya los dominicanos deberemos de entender los parámetros en los que la nueva diplomática se desempeñará y al tiempo que en el gobierno deberán tomar nota y muy seriamente, de la posibilidad de conflicto que se abre en las relaciones con EEUU y habida cuenta, de que la señora Bernstein se comprometió a enfrentar los efectos de la sentencia del TC 0168-13, por medio de la cual, el TC  le retira a los extranjeros en tránsito y en particular a los nacidos en el territorio nacional y de extranjeros indocumentados mayormente haitianos, a quienes les negó su nacionalidad dominicana. Lo que significa, que si el gobierno del presidente Danilo Medina Sánchez, no toma desde ahora las suficientes previsiones para que semejante postura no le afecte en sus relaciones con EEUU, fácilmente, con la llegada de la embajadora Bernstein, el contencioso recrudecerá y sin importar las acciones determinantes tomadas por el presidente Medina Sánchez con la ley 0169-14, que ha servido para rescatar de la ilegalidad a más de 200 mil haitianos indocumentados y devolver la nacionalidad dominicana a unos 55 mil dominicanos de origen haitiano”.

            De ahí que no nos quedan dudas, en cuanto a que con la llegada de la embajadora Robin Bernstein, sucederá lo impensable: Solain -Sonia- Pierre, la activista dominicana de origen haitiano, retornará desde la tumba y como el Mío Cid, seguro que hará valer su sentir. Con Dios. [DAG. Viernes, 09 de marzo de 2018. Año XVI. Número 6,203]