Definitivamente, el potencial voto de los estadounidenses de origen dominicano, parecería que solo es trujillista, pues se muestra detrás de la aspiración de un nieto de Trujillo para ser presidente en el 2020 y apuntalado aquí, por cerca de 100 mil trujillistas melancólicos que están tras bambalinas

0
115

Lo peor que a las generaciones dominicanas nacidas en el 1996 o en el año 2000 podría ocurrirles y mucho más a las nacidas en el 1970, que alguien de sus mismas edades y nacido en el exterior y sin nunca antes haber vivido en el territorio nacional, pretendiera disputarles el derecho a dirigir los destinos nacionales y por el único motivo de ser nieto del expresidente y dictador, Rafael Trujillo.

            Es decir, una persona ajena a la idiosincrasia dominicana, de buenas a primeras y por el solo hecho de alimentar la nostalgia trujillista de un grupo estacionado en el tiempo, se presenta y asume, que perfectamente puede pasarle por encima a miles de dominicanos de 47, 26, 22 y 18 años de edad respectivamente y lo más significativo, como para suponer, que sin que ese extranjero tenga mérito alguno y conocido y solo por el hecho de que sus padres son dominicanos, ello sería más que suficiente para que pudiera ser aceptado por todo el mundo.

            En este aspecto, habría que entender, que se trata de la frivolidad de un niño bien, quien de tan alejado que se encuentra de la realidad nacional, vemos y como ocurrió ayer en Nueva York, que fue recibido, no por  dominicanos propiamente dicho, sino por paisanos suyos nacidos o nacionalizados estadounidenses, quienes por lo visto y sin ninguno haber vivido la Era de Trujillo, tienen entonces  el extraño valor de soñar con el retorno de una dictadura, que en su parte mala, fue una de las más duras y sangrientas en el mundo.

            Y cuando se escuchó que el joven, Leónidas Ramfis  Domínguez Trujillo, se permitió decir, que él era algo así como la parte “positiva del trujillismo”, entonces y definitivamente, se pudo entender, que se estaba ante un desarraigado de la historia, quien, creyéndose con mejores condiciones que los dominicanos de su edad o más jóvenes, no solo que externa su idea de ser un político de primera línea que pudiera en el 2020 disputar la presidencia de la República, sino que abiertamente, este extranjero de origen dominicano, entiende, que por el apellido del abuelo materno, él podría romper barreras y ganar afectos personales y adhesiones políticas.

            Entendiendo esto, lo primero que debe advertirse, que es evidente, que este nieto de Trujillo cifra sus esperanzas de ser candidato presidencial y en base al voto que entiende duro de los extranjeros de origen dominicano que se identifican con ese cierto tipo de nostalgia o utopía de un retorno del trujillismo, que, generacionalmente hablando, es prácticamente imposible que pudiera suceder y menos, entre los dominicanos nacidos desde el 1962 a la fecha.

            Lo segundo, que de acuerdo a nuestra Constitución y leyes, para que un extranjero quiera optar para un cargo de elección y solo a nivel de legislador, alcalde o regidor, debe de haber renunciado a su nacionalidad de origen, por lo menos diez años antes de la elección a la que quisiera concurrir y que no es el caso del joven Domínguez Trujillo, quien por lo visto, al haberle sido fácil alquilar una bandería política gestionada por su primo, Hipólito Mejía y presentándose, llevándola de muleta, tal vez podría entender, que con igual facilidad  podría burlar la Constitución y las leyes, que impiden que pudiera postularse.

            Pero hay un tercer punto. ¿Con quienes cuenta y como voto duro?, de entrada, con el probable apoyo de la mayoría de los 300 mil estadounidenses de origen dominicano que viven en este país como retirados y pasándose como si fueran dominicanos de pleno derecho. Más otra suma parecida, pero de estadounidenses de origen dominicano que viven en EEUU Y desde que esta situación tan utópica, este joven pudiera visualizarla como probable, lo que lleva, a que entonces se cae en un punto político más decisivo: Que, por primera vez, Washington tiene como afectar directamente un proceso constitucional de elección de este país y debido a que se quiere hacer creer, que esos retirados, “todos son dominicanos” cuando no es así.

            El otro aspecto sorprendente, es observar la grave irresponsabilidad que muestran los miembros del pleno de la Junta Central Electoral, quienes no han atendido al criterio de interpretación constitucional correcto, que les obliga a desautorizar al partido de alquiler que pretende llevar a Domínguez Trujillo y por la condición fundamental, de que este no nació en este país y por mas dominicano que se sienta y al ser hijo de ciudadanos dominicanos o al menos, eso se ha creído hasta ahora.

            Entendido el planteamiento anterior, se hace muy cuesta arriba, que algún dominicano de a verdad pudiera darle voto y apoyo, a un dominicanyork, que no reúne calidad constitucional y legal alguna para ser candidato presidencial en este país.

            Sin embargo, hay que hacer notar, que el gobierno federal estadounidense, no deja de agradarle la idea de que un ciudadano suyo llegara a la presidencia en República Dominicana y como se da el caso, de que oficialmente ninguna institución legal y constitucional de República Dominicana y nos referimos a los tres poderes interdependientes del Estado, nadie se ha pronunciado con la caracterización debida para impedir y prohibir tal pretensión, también se nota, que EEUU  y sabiendo que en este país, la ley de la doble nacionalidad se interpreta de una manera favorecedora para los intereses estadounidenses, ni se molesta en prohibirle a sus ciudadanos meterse en la actividad política proselitista dominicana.

            Al mismo tiempo, hay otro aspecto radical y encubierto que se está desarrollando y sin que hasta ahora y salvo POR EL OJO DE LA CERRADURA, lo haya advertido: El nacimiento del llamado “Partido Nacionalista Dominicano”, de origen empresarial, cristero y militar, que encabeza el sobrino nieto del cardenal López Rodríguez, el señor Porfirio de Jesús López Nieto y quien parecería, que da calor y apoyo,  a una nueva expresión de la derecha de la derecha y del que, cuando se lee su “carta de presentación” del llamado “Manifiesto Patriótico” publicado en el matutino centenario capitaleño, el pasado lunes 19 de marzo, se entiende de inmediato su pretención extremista y radical.

            Sobre esto hay que decir, que ahora mismo y de cara a las elecciones generales de febrero y mayo de 2020, los dominicanos vamos a encontrar dos frentes o grupos nuevos de presión, que por lo que se ha visto, están aprovechando la ingenuidad criolla: Los neotrujillistas y la derecha de la derecha del PND. Y dentro de los dos, queda y como atrapado y sin salida el gobierno y el partido del PLD.

            Y si esto se conceptualiza o se razona, debería ser lo primero que los peledeístas y en particular, que los miembros del comité político deberían de analizar y muy exhaustivamente, por cuanto ambos sectores van directos a constituirse en sus más enconados y peligrosos adversarios y si también se toma en cuenta, que el PLD es un partido esencialmente de juventudes y por lo tanto, el más llevado a preservarlas y defenderlas y desde el punto de vista generacional, bien que el peledeísmo pudiera crear las barreras o cortafuegos, que impidieran que su voto duro pudiera ser menguado.

            Por lo pronto, en el PLD, ninguno de sus miembros y desde los pequeños a los más connotados, puede creerse que el 2020 será un paseo electoral más y por lo contrario, el solo hecho, de que dos segmentos de juventudes anti PLD, se agrupen en torno al partido trujillista y al partido nacionalista dominicano, debería de serle razón suficiente para preocuparse y mucho más, si se tiene entendido, que la parte de los que se encuentran cansados o frustrados por el PLD, no habría que dudar, que pudieran aceptar los apoyos y respaldo que otros han empezado a darles.

            Igualmente, está lo otro. Que, con la nueva sentencia del Tribunal Constitucional, que declaró nula la convención de diciembre pasado del Partido Revolucionario Dominicano (PRD) y al impulsar la ambición anti Miguel Vargas Maldonado, de que todos los perredeístas se agrupen. Al modo de ver de muchos, lo que va a suceder, es que el PLD pueda encontrarse otro fuerte frente reestructurado y reagrupado y que en momentos que el partido oficial luce desgastado y su liderato colectivo cansado, no será precisamente un panorama bienvenido por ningún oficialista que se preste de tal.

            En este sentido, lo correcto debería de ser, que la mejor estrategia peledeísta sería y de antemano, la de reagrupar sus seguidores jóvenes y lo otro tan urgente, de que quienes le siguen, se reagrupen debajo de la bandera morada y puntualizándose, en el sentido, de buscar sin disimulos, a aquellos verdaderos lideres o forjadores de opinión y de pensamiento y criterio irreductiblemente independiente a todos sectores públicos y privados, para que sean estos y por su decidida autoridad moral, quienes fortalezcan la hasta ahora muy débil retaguardia  de amigos, seguidores o simpatizantes del PLD, alejados del gobierno y por el carácter duro e intransigente, de tantos funcionarios dentro de los tres poderes inter dependientes del Estado, que parecería, no están en eso de ganar y recobrar amigos para la causa del gobierno.

            Al plantearlo, lo que estamos viendo, que es mucho, al individuo dentro de la mayoría silenciosa, que ahora mismo no votaría por el partido oficial y al que fácilmente, los factores políticos arriba mencionados, podrían sonsacarle y si se toma en cuenta, de que los nuevos nichos políticos y sociales, se están movimiento en la dirección contraria al peledeísmo.

            De ahí que y como culminación de los datos iniciales, que ofrecemos como acción introductoria rápida que hay que emprender y si se quiere conjurar a los estadounidenses de origen dominicano y a los nostálgicos que todavía sueñan y actúan como si Trujillo estuviera vivo y mandando; que los peledeístas deberían de tener muy en cuenta, que definitivamente, el potencial voto de los estadounidenses de origen dominicano, parecería que solo es trujillista, pues se muestra detrás de la aspiración de un nieto de Trujillo para ser presidente en el 2020 y apuntalado aquí, por cerca de 100 mil trujillistas melancólicos que están tras bambalinas y preguntamos, ¿creerá de a verdad el gobierno, que sin rectificar en su mal trato a medios y periodistas, estaría en condiciones de lograr un desempeño electoral mayor, decisivo y mejor?  Con Dios. [DAG. Miércoles, 28 de marzo de 2018. Año XVI. Número 6,221]