ECONOMICAS: Sábado, 09 de enero de 2016.

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La isla de Manhattan se ha convertido en un club de propietarios millonarios a juzgar por el récord alcanzado en el precio de sus apartamentos, que se situó en una media de 1,15 millones de dólares en el cuarto trimestre de 2015. En un distrito donde los arriendos de los estudios no bajan de los 1.600 dólares y fácilmente se pagan 3.500 por un apartamento de una habitación, la compra no puede resultar barata, aunque el récord conseguido en el año que acabamos de despedir ha sorprendido hasta a las inmobiliarias. “Ha sido un año extraordinario para las ventas”, declaró al diario The New York Times la jefa ejecutiva del grupo inmobiliario Corcoran, Pamela Liebman, que reconoció que el 2015 también ha traído “bastante frustración para los que querían comprar un piso a un precio razonable”. En el mes de julio, el alcalde demócrata Bill de Blasio inauguró un edificio de micropisos de protección oficial con una cama que se esconde en la pared y con un precio de arriendo de 2.300 dólares en la calle 27 este de Manhattan. Unas 66.000 personas solicitaron una de las 55 viviendas. Los inmuebles de menor precio, los que bajan de 500.000 dólares en compra, representaron solamente el 14 % del total de las ventas en Manhattan, según un estudio de la firma Douglas Elliman Real Estate publicado esta semana. Son los pisos que las propias inmobiliarias categorizan como de “ultralujo” los que disparan la media y representan el mercado ascendente y con mayor proyección. El mayor precio conocido de 2015 se pagó por un dúplex en el 157 de la calle 57 con vistas a Central Park, que le costó 100,4 millones de dólares a un comprador desconocido. Otra operación que dio mucho que hablar este 2015 fue la del apartamento en el que vivió durante más de cincuenta años y hasta su muerte la legendaria actriz de Hollywood Lauren Bacall y que se vendió el pasado noviembre por 21 millones de dólares. El apartamento, de tres habitaciones y 370 metros cuadrados, se encuentra en el mítico edificio Dakota, en la entrada oeste del Central Park, en la esquina con la calle setenta y dos. En el exclusivo edificio, a menudo cercado por turistas por ser el lugar donde murió asesinado el Beatle John Lennon, han vivido, entre otros, Judy Garland, Yoko Ono, Leonard Bernstein o Rudolf Nureyev, y la propia Madonna fue rechazada en su solicitud por el comité de propietarios. Y es que en algunos exclusivos bloques de Manhattan además de dinero hay que aportar buenas referencias. También puso a la venta este año su exclusivo apartamento en el hotel Plaza de Nueva York, reconvertido en los últimos años en viviendas de lujo, el diseñador estadounidense Tommy Hilfiger, que pedía por su exclusiva residencia 80 millones de dólares. Las áreas más caras para la compra de inmuebles se sitúan en el sur de Manhattan. El Soho es el barrio más inaccesible, con una media de 2,7 millones de dólares, con nuevos “condos” construidos que superan los 20 millones de dólares. Le siguen, por este orden, Tribeca, Flatiron district y Midtown Manhattan. El estudio de la firma Douglas Elliman Real Estate que indicó esta semana que la media por un apartamento en Manhattan ya había superado la barrera del millón de dólares de media, señala que el sector inmobiliario espera que el año 2016 siga siendo “fuerte” para las ventas y crezca “de forma sostenible”. [Efe]

Con la creación de 292.000 empleos en el mes de diciembre y la tasa de desempleo en el 5% por tercer mes consecutivo, según los datos hechos públicos por el Departamento de Trabajo este viernes, Estados Unidos cerró un buen año en el apartado económico que despeja algunas dudas sobre su fortaleza interna. A lo largo de 2015, se crearon 2,65 millones de empleo; la segunda mejor cifra anual desde 1999, con una media mensual de 221.000 puestos de trabajo creados. Y en los últimos doce meses la tasa de desempleo se ha reducido del 5,6% al 5%. Un porcentaje que se traduce en 7,9 millones de personas en paro y que los expertos consideran casi pleno empleo. Si se abre el horizonte temporal, esta cifra pone de manifiesto una constante recuperación del empleo (en 2009, el paro alcanzaba el 10%) con un fuerte impulso en 2014 y 2015. En este periodo se crearon 5,7 millones de puestos de trabajo. La buena marcha del empleo es uno de los factores que influyó en la decisión de la Reserva Federal de subir los tipos de interés a mediados de diciembre, por primera vez en casi una década, y se tendrá en cuenta de cara a futuros cambios en el precio del dinero -fijado ahora entre 0,25% y 0,5%-. Los economistas estadounidenses habían estimado una creación de empleo menor para el mes de diciembre, más próxima a los 210.000. Con estos datos mejor de lo esperado y cierta estabilidad en los mercados globales, Wall Street abrió en positivo este viernes después de una semana en caída libre por el desplome e inestabilidad en China. Por otro lado, el indicador revisado de octubre y noviembre, ha añadido 50.000 nuevos puestos trabajos más que la estimación inicial. En noviembre, se alcanzaron los 307.000 (frente a los 252.000 inicialmente contabilizados).Durante el mes de diciembre el sector que volvió a mostrar un crecimiento más robusto fue la construcción, donde se añadieron 45.000 empleos, seguido de los trabajos relacionados con la atención sanitaria, 39.000, y los servicios de comida y bebida, 37.000. Por el contrario, apenas se produjo cambio alguno en el sector manufacturero, el financiero o las ventas minorista y mayoristas. Entre los grupos de trabajadores, casi todos se mantuvieron estables con una excepción: los afroamericanos. La tasa de paro se redujo del 9,4% al 8,3%. El cierre del año 2015 no fue especialmente bueno desde el punto de vista salarial. El ingreso medio por hora de los trabajadores del sector privado fue de 25,24 dólares (23,1 euros), un centavo menos que en noviembre. [El Mundo]

Quiere “profundizar la revolución”. Aumentar la intervención del Estado en la economía en lugar de reducirla. Y coincide con el presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, en que una “guerra económica” impulsada por la “burguesía parásita” es el origen de la crisis. Se trata de Luis Salas, el nuevo ministro de Economía venezolano, el cerebro de la nueva política que quiere impulsar Maduro para hacer frente a los problemas económicos que aquejan al país. Este sociólogo de izquierda fue designado esta semana por el mandatario en medio de una reestructuración de su gabinete, tras la instalación de la nueva Asamblea Nacional de mayoría opositora. Su nombramiento ha generado rechazo entre sectores opositores y preocupación entre algunos economistas. Salas, que es fundador del centro de Economía Política de la Universidad Bolivariana de Venezuela, parece más joven de lo que es: tiene 39 años. Maduro cree que es la mejor persona para resolver la crisis económica que afecta a Venezuela, que –para el mandatario– sólo se logrará desmantelando el Estado Burgués y estableciendo un Estado Comunal. Los ensayos del nuevo ministro están publicados en internet y en ellos se propone, más que una rectificación del modelo económico socialista implantado por el chavismo, una profundización de la revolución: “No tiene mucho sentido seguir hablando de ‘inflación y escasez’ cuando de lo que estamos hablando es de especulación, usura y acaparamiento”. El nombramiento va acompañado de la creación de seis nuevos ministerios –entre ellos, Agricultura Urbana y Pesca y Acuicultura– para impulsar la producción nacional. Con la teoría del Estado Comunal, el gobierno también justifica la creación del Parlamento Comunal, que opositores ven como una forma de suplantar a la Asamblea Nacional que ahora controla la oposición. La crisis económica de Venezuela es la mayor preocupación de los venezolanos y, según algunos analistas, la razón por la cual le dieron una amplia mayoría a la oposición en las elecciones parlamentarias del 6 de diciembre. Además de enfrentar los supuestos ataques que ha propiciado la oposición desde que se inauguró la Asamblea Nacional hace unos días, Maduro ha expuesto su plan económico y espera decretar una emergencia económica la próxima semana. El mandatario dice que va a “combatir” la llamada guerra económica –que, según él, se traduce en escasez, inflación y recesión– “reforzando el poder del pueblo para impulsar la producción”. La crisis, que Maduro ya no niega, es profunda. Además, el precio del petróleo –la mayor fuente de divisas en este país que importa la mayor parte de lo que consume– se ha reducido un 60% el último año. Y esta semana siguió bajando. Economistas de tendencia crítica han recomendado –como medidas urgentes– reducir el gasto público, unificar las cuatro tasas de cambio, subir el precio de la gasolina, que es muy bajo, y dejar de financiar el déficit fiscal con la impresión de billetes por parte del Banco Central. Nada de eso va en la línea de lo que propone Luis Salas, que incluso no reconoce varios de los problemas que, según los citados economistas, se resuelven con dichas medidas de ajuste. De hecho, Salas ha escrito ensayos enteros criticando el ala del chavismo que propuso la unificación de las cuatro tasas de cambio, un esquema que, para los críticos, es una fuente clara de inflación, corrupción y distorsiones económicas. [BBCMundo]

Los bancos centrales ya no son los disyuntores de los mercados financieros.Los responsables de las políticas monetarias, los salvadores de los mercados en la última década con promesas de reducciones de las tasas de interés o de la compra de activos, carecen hoy día de espacio para seguir recortando o comprando. Incluso aquellos dispuestos a intensificar sus esfuerzos, dudan de la potencia de dichas políticas. Y así abandonan a los inversionistas, quienes deben hacer frente por sí solos a crisis tales, como, por ejemplo, la de China esta semana, o el desencanto que producen los datos de la economía, magnificándose entonces el impacto de estos sucesos. “La ilusión monetaria está llegando a su fin”, dijo Didier Saint Georges, miembro del comité de inversión de Carmignac Gestion SA, una compañía de gestión de activos. “Al verse los bancos centrales cada vez más restringidos en cuanto a sus políticas de estímulo, el 2016 probablemente sea el año en que los mercados despierten a la realidad económica.” Incluso en el contexto de las pérdidas experimentadas esta semana en los mercados, los funcionarios de la Reserva Federal señalaron su intención de seguir subiendo las tasas de interés este año. Los del Banco Central Europeo y los del Banco De Japón terminaron el año minimizando las sugerencias de que, en última instancia, necesitarán intensificar los programas de ayuda económica. Son los únicos culpables de haberse convertido en agentes de la volatilidad, según dice Christopher Whalen, director sénior de Kroll Bond Rating Agency Inc. Whalen dijo por Bloomberg Television esta semana que la voluntad de los funcionarios de mantener las tasas de interés próximas a cero y de comprar repetidamente bonos y otros activos significaba que se habían “involucrado demasiado en la economía global” y que deberían haber dejado que los gobiernos se ocuparan más del trabajo. [La Tercera]