EEUU. Por un lado, dispuesto a la paz con Corea del Norte, pero por el otro, decidido a guerrear hasta morir con Irán y en el medio, los países tercermundistas y emergentes, víctimas de siempre, de tanto poder imperial desaforado

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Lo que realmente preocupa del abierto espíritu belicista que el complejo militar-industrial estadounidense ha logrado que sea apoyado por el intrépido presidente Donald Trump, es uno de una vastedad tal y sin calendario de finalización, que por obligación debe y tiene que preocupar al resto de todas las naciones del planeta y las que, en gran mayoría, se resisten a enrolarse, en lo que parecería, será una gran guerra entre focos aislados y puntos específicos.

            Y esto así, porque si para los países que se encuentran en la órbita geográfica estadounidense marcada por la geopolítica, podría presumirse que conocerán de una paz guerrera a la que estarán y quiéranlo o no, suscritos y como eventuales o colaterales centros de producción de materias primas de todos los tipos y formatos.

            No será menos, que deberán desenvolverse con la angustia  en sus bocas, pues si la escalada en la guerra “ de distención y salvaguarda” que Washington ha diseñado y teniendo como principal estado vasallo replicador,  al siempre indómito Israel, terminara luego por extenderse a otros territorios y países  y lo que nadie puede prever y controlar, estallado ya el conflicto con el pretexto de Siria y si se tiene presente, que el Irán guerrero es una tendencia endemoniada que tiene más dos mil años de existencia, que entonces sea de prudentes analizar cada paso en la escalada de esta nueva guerra, cuyo diseño y eje principal, a largo plazo, es que las naciones y gobiernos aliados a EEUU, en algún momento tuviesen que involucrarse con armas y efectivos y en la medida que la nueva guerra se desplace cerca de las fronteras nacionales estadounidenses.

            En ese contexto, una economía como la dominicana, podrá y en un sentido (el familiar) beneficiarse de la nueva guerra, pero en la medida que estadounidenses de origen dominicano sean llamados a las filas y tengan que combatir cerca o dentro de territorio enemigo, en algún momento y en el caso de Irán, ello significaría por igual, un problema añadido que incidirá directamente en la vida dominicana y este, ya visto como factor o trofeo de guerra y que en el caso que se diera, pudiera ser decididamente marino y dentro del parámetro de guerra submarina y matizado el asunto, sabiéndose que Cuba y Venezuela son aliados de Irán.

            Si se entiende lo anterior, la nueva guerra estadounidense y fundamentalmente para salvaguardar sus fronteras geográficas y las otras económicas y no tanto su hegemonía en el mundo, al menos a la vieja usanza y en esa variable, será una, que a los dominicanos podría tocarnos de lleno y ante tal posibilidad, lo prudente debería de ser, que desde ahora el gobierno articule un comité de crisis compuesto por estrategas militares en activo y retirados, pues si algunos no lo saben, en este país hay mentalidades expertas en la materia y las que podrían ayudar en mucho a la nueva generación militar, que por la acción guerrerista estadounidense, estarían lo más cerca de una especie de bautizo de fuego.

          Al hacer esta observación, lo que queremos decir, es que los dominicanos no podemos descuidarnos en lo absoluto, pues en materia bélica y ahora que existen cohetes o misiles hipersónicos aerobalísticos del nuevo sistema ruso Kinzhal (Daga) no existe territorio alguno en el planeta que esté libre de no ser objeto de ataque y máxime, cuando la nueva guerra que se está librando, en apariencias, está focalizada en el Medio Oriente, pero ojo, en tanto Rusia sea el contrapeso frente a Israel y EEUU ante Siria e Irán y no, que las dos grandes potencias se enfrascaran directamente en una guerra total.

            Por eso, República Dominicana debe apresurarse en estudiar bien sus posibilidades y dentro de un contexto general caribeño y en particular, referente a la totalidad de la isla de la Hispaniola, pues de una u otra forma, los aliados de Irán en el área, Venezuela y Cuba y si la situación bélica se extendiera y no a un simple movimiento táctico y sí estratégico y conociéndose, que en materia militar, se entiende que los militares dominicanos no estarían en condiciones para enfrentar a sus iguales venezolanos y cubanos, pero sí los soldados y efectivos estadounidenses de origen dominicano y de los que fácilmente EEUU puede materializar un ejército o fuerza de penetración de no menos 25 mil efectivos, que entonces haya que tener bien presente este “detalle” y el que de darse, nos involucraría directamente en el teatro de operaciones regional de la nueva guerra, todavía no tercera mundial, que ya está desarrollándose y mucho más, si igual accionar,  el Comando Sur estadounidense le efectúa en Haití y solo con efectivos estadounidenses de origen haitiano, lo que devendría de hecho en la ocupación militar estadounidense de toda la isla.

            En el mismo sentido de prevención y cuido, estimamos, que quienes se consideren parte de la clase gobernante de este país, deberían desde ahora medir las posibilidades reales de esta nación como fuente de materias primas y centro de abastecimiento bélico regional, lo que significaría y por los tratados binacionales firmados y en aplicación, que el territorio dominicano y eventualmente, estallada la nueva gran guerra y con varios frentes regionales abiertos, de hecho, quedaría absorbido y fronteras y territorio incluido, dentro del concepto de realidad política clasificado como Estado Profundo ('Deep State') que es el último paso a aplicar para que EEUU entre en una guerra mundial definitiva con Rusia.

            Desde luego, por ahora y durante lo que marcan estos meses, por lo menos hasta septiembre, no es posible asumir que escenario tan apocalíptico pudiera sobrevenir. Al fin y al cabo, hay que agotar muchas variables: La caída de Maduro y el Chavismo, la muerte física de Castro en Cuba, son puntos que no se deben ni pueden desestimar, como tampoco, que si el escenario descrito a nivel regional se presentara, no dudamos, que la soberanía de los países geográficamente estratégicos, experimentarán  un tan bajo perfil, que a cierto momentos, la misma quedara terriblemente menguada y funcionando sus gobiernos y sistemas locales de administración en un plano interno secundario. Solo hay que pensar en otra variable sobre esta última situación: La entrada de China Popular en Nicaragua y con el pretexto de proteger la nueva vía interoceánica que se está ideando construir  y con lo que de hecho, el gigante asiático decidiría en Centroamérica y al mismo tiempo que anularía la existencia como estado funcional, de Nicaragua y en paralelo, el movimiento inmediato estadounidense que haría correr igual suerte a Panamá y para que se entienda, como la gran guerra nos llegará de golpe a todo el Caribe.

            Por supuesto, en tales escenarios, es inútil hablar de las soberanías de las naciones económicamente emergentes o subdesarrolladas y que es la posibilidad que nos hace decir ahora, que esas naciones y ni hablar de la dominicana, sus clases, gobernante y pensante, deben apresurarse a adelantarse a la probable situación global que amenaza sus existencias y lo grande, sin aun tener que involucrarse en la gran guerra por venir.

            Otro detalle importante y que los del gobierno tienen y deben prestarle atención, es determinar en qué momento de la escalada bélica, cese en el mundo el flujo masivo de viajeros y su concentración en cada país y lo que llevará a un problema interno sumamente de cuidado: El abastecimiento para los millones de personas de cada uno de esos países y agregándole, los millones de personas en tránsito, que el escenario de guerra les obligaría a quedarse en donde el ritmo bélico les haga encontrarse.

            Ni hablar, de qué futuro a medio plazo todavía hipotético, deberá de generar ahora en el gobierno dominicano, la creación de un comité de dirección, que empiece a ocuparse por diseñar un esquema de supervivencia y en base  al ritmo de producción de alimentos, el control sobre el abastecimiento del agua y el dominio monopólico de las fuentes de energía, al tiempo de que los organismos de prevención de fenómenos naturales y de cuido de la población civil, se ocupen de diseñar nuevas políticas de contención y como la mejor vía para que la población no se anarquice. Esto, ¿por qué?, porque desde hace unos 125 años, los habitantes de este país no conocemos de la existencia de una guerra real y de largo efecto trastornador, en la vida de esta nación.

            No vamos a decir nada más, pues como llamado preventivo de atención, entendemos que es suficiente y como el mejor modo, para que se acepte, que con EEUU. Por un lado, dispuesto a la paz con Corea del Norte, pero por el otro, decidido hasta ahora en apariencias, a guerrear hasta morir con Irán y en el medio, los países tercermundistas y emergentes, víctimas de siempre, de tanto poder imperial desaforado, lo único correcto de hacer, es la de prepararse y cuando se está a tiempo, para enfrentar semejante desafío tan descomunal y corrosivamente peligroso y letal. Con Dios. [DAG. Viernes, 11 de mayo de 2018. Año XVI. Número 6,307]