El caso Odebrecht, un perturbador sesgo, de como un grupo de poder dentro de un gobierno, se constituye en presumible asociación de malhechores e involucrando a dos presidentes: Leonel y Danilo y atrás Hipólito

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Independientemente de que la vida política y por la sinrazón y alta emotividad que le acompaña, provoca que mucha gente se aloque y piense aceleradamente y hasta creyéndose sus propias ilusiones y sueños, lo cierto es, que con el inquietante caso de la constructora brasileña, se muestra que fue el mismo comportamiento depredador de dineros públicos vía contratos bajo sobornos en otros siete países y por lo que los dominicanos no podemos decir que no conocemos de semejante experiencia, cuando en otros gobiernos y desde Balaguer para acá, también y dentro de otros parámetros igual había sucedido.

La diferencia la ha dado, el hecho de la internacionalización de los 17 contratos obtenidos, mientras que, en el pasado, los actores no pasaban de simples asociaciones ilícitas entre un agente, llamémosle tramitador y otro que era respaldado o pertenecía al gobierno de que se trataba.

¿Con Balaguer?, Arroyo Barril, la planta Cogentrix, las plantaciones de caña de azúcar que se le otorgaban a los altos jefes policiales y militares como colonos del CEA y los contratos de compras y servicios en los que estaban involucrados contratistas de todo tipo y políticos y periodistas también, mientras los barones mediáticos llegaban al extremo, de exigir que sus furgones llenos de mercancías no declaradas para sus negocios de importación pasaran por los muelles sin ser abiertos.

Digamos que era una corrupción tolerable y si cabe el término, nada parecida a lo del PRD y mucho menos a lo del PLD, donde sencillamente se rompieron todos los parámetros y los presidentes, al menos Leonel Fernández, se presume que se metía él directamente a negociar los contratos o decidir sobre grupos influyentes de la economía y para no hablar de la acusación mas cierta que se le puede endilgar y como es la de prevaricador y cuya muestra más conocida es la multimillonaria fundación global y su ramal estadounidense de la Global Foundation y en la que Danilo estaba involucrado desde que autorizó 10 millones de pesos mensuales de dineros públicos y para pagar su nómina.

Sobre Danilo Medina, su paso por el poder ha sido muy reciente y ahora es que se le están haciendo las auditorías de lugar y para lograr conocer hasta donde está involucrado personalmente en los hechos ilícitos que se les imputan a sus gobiernos. Todavía no le han sido imputados hechos concretos y solo sí, que se habla de dos hermanos que monopolizaban los contratos de equipos médicos o el tramite de diligenciar pagos de deudas del Estado con particulares  y millones de pesos para una de sus fundaciones o los decires sobre otros dos hermanos, pero de la esposa de Medina y de lo que ha quedado evidenciado, que, hasta ahora, el ingeniero Maxi Montilla está libre de culpas.

Mientras, tuvo que llegar el PRD via Hipólito Mejía a la presidencia de la República, años 2000-2004, para que aquel agrónomo vendedor de semillas y cuyo negocio estaba en quiebra al jurar al cargo, se le entendiera su críptico lema de campaña: “Gobernaré para todos sin olvidarme de los míos” y al comprobarse que salió del poder con riqueza personal, su compañía de semillas saneada y tres millonarias propiedades más: Dos residencias campestres de lujo en La Canastica, provincia de San Cristóbal y en Jarabacoa, provincia de La Vega,  y  una excelente plantación de mangos entre San Cristóbal y Baní, mientras que como gobernante destruyó momentáneamente el sistema financiero y económico con la quiebra forzada del primer banco de desarrollo del país, el Baninter y tres bancos más, llevando a la República en el 2003 a una deuda de US$4 mil millones  y de lo que hace dos años, los contribuyentes debimos de pagar, mientras ese expresidente, cada vez que sale a las calles nos saca la lengua a todos y para colmos, exigiendo respeto por demás.

Es decir, y por los hechos anteriores, quedó claro que desde el 1994 al 2020, la clase política se caracterizó por ser una y depredadora que arrastró consigo a mas de un millón de personas directamente, mientras otros cinco millones de personas experimentaron la quiebra masiva generada por el gobierno de Mejía, en tanto con lo de los sobornos de la empresa brasileña, cerca de un millón de personas, participaron en aquella ola de corrupción a gran escala desde el poder.

Ahora está en el poder, el millonario empresario, comerciante y educador, Luis Abinader y con él, el primer gobierno plutócrata que la República ha conocido. A este presidente y como persona, se le entiende de manejo sano y palabra cierta y honradez personal difícil de no reconocerle, pero como gobernante y tal vez por inexperiencia y falta de cálculo, proclive a que determinados actos nada correctos de funcionarios nombrados por él le pudieran manchar sus ejecutorias, ahí el caso de uno que se apropió de 100 millones de pesos para regalárselos a los artistas, músicos y cantantes que le hicieron campaña e incluidos los actos políticos contra Danilo, de la Plaza de la Bandera y otros, que como perredeístas de cuando la Guerra Fría, creen que quien está en el poder es Mejía.

Quizás fue por estos últimos hechos, que Abinader y en una rueda de prensa, dijo ayer aquello, de que “tengo amigos pero no cómplices” y en una sutil advertencia que incluso va para los insaciables barones mediáticos  y también a los periodistas y comentaristas “independientes” que ya están en la nómina oficial y quienes abiertamente reclamen privilegios y canonjías de todo tipo y para que nadie se equivoque con los recursos públicos y que si lo hace, será responsabilidad del funcionario prevaricador y que se delimitaría en el  Poder Judicial.

En definitiva, la esperanza es, que con Abinader haya un saludable cambio de conducta general desde el poder y desde la partidocracia, aliados a los barones mediáticos y a sus medios de comunicación y por lo que recordamos, que el caso Odebrecht es un perturbador sesgo, de como un grupo de poder dentro de un gobierno, se constituye en presumible asociación de malhechores e involucrando a dos presidentes: Leonel y Danilo y atrás, Hipólito. (DAG)