jueves, mayo 19, 2022
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El costo de un cambio: US$320 millones en 12 meses Es decir, aproximadamente 18 mil millones de pesos

El 8 de junio de 2021 fue emitido el Pliego de Condiciones Específicas Actualizado que sirvió de base a la primera licitación realizada por las nuevas autoridades de la Central Termoeléctrica Punta Catalina (CTPC), para adquirir 1,800,000 Tm de carbón. El nuevo Pliego introdujo cambios en las propiedades que debía tener el carbón, entre las cuales resaltaba la reducción del contenido máximo de cloro desde 0.15 a 0.05 p%. Esta modificación prácticamente sacaba de juego a los suplidores de EE. UU. o, por lo menos, “se la ponía en China”.

Al cambiarse esa propiedad del carbón, las empresas estadounidenses, para competir con las colombianas, salieron a buscar en zonas remotas carbones que cumpliesen con ella. Xcoal, que previamente había suplido carbón extraído por Consol en el suroeste de Pennsylvania tanto a CTPC como a Itabo, lo encontró en Colorado, a 2,674 km de distancia hacia el oeste. Xcoal ofertó un precio de US$104.24 Tm por el carbón de Colorado que cumplía con el tope de contenido de cloro. Ese precio fue más bajo que los ofrecidos por Javelin (US$125.00) y por CMC (US$222.00), extraído este último de la mina de Cerrejón en Colombia. Cualquier experto en licitaciones, al ver la diferencia abismal de precios, pensaría que una de las firmas, CMC, quizás pensó que correría sola en la licitación, pues ofertó un precio 71% más elevado que el promedio vigente en el mercado spot en julio de 2021 (US$130). La oferta de Xcoal fue declarada ganadora de uno de los dos bloques licitados.

Por razones inexplicables, la nueva administración de CTPC y el Ministerio de Energía y Minas (MEM) se retrasaron en extremo en la elaboración del contrato con Xcoal. Esta dilación provocó que la empresa ferroviaria que transportaría el carbón desde Colorado a uno de los puertos de Golfo de México, retirase los vagones disponibles, lo que de facto imposibilitaba a Xcoal suplir el carbón en los tiempos pautados en la licitación. La prensa de EE. UU. se hizo eco de que el suministro a tiempo del carbón de parte las empresas, estaba siendo afectado por los fuertes recortes de personal dispuestos por las empresas ferroviarias de carga en 2020, inducidos por la depresión de la economía estadounidense. Estos recortes provocaron una escasez de mano de obra que se magnificó al requerirse, en el área estatal del servicio ferroviario, que ésta estuviese vacunada, lo que redujo la frecuencia del transporte de carga. La escasez de mano de obra complicaba la organización de las tripulaciones necesarias para garantizar el paso sin problemas de los trenes cargados de carbón por las zonas rurales. En el caso del carbón de Consol-Pennsylvania, el problema de suministro era mínimo, pues el tránsito en ferrocarril desde el suroeste de Pennsylvania al puerto de Baltimore era de apenas 2 días, mucho menor que los 15 días que tomaba el transporte desde Colorado a los puertos del Golfo.

Como consecuencia de la pérdida de los vagones de carga que Xcoal había reservado, provocada por el retraso de CTPC-MEM en la elaboración del contrato con Xcoal, esta última quedó imposibilitaba de garantizar el suministro del tipo de carbón que la nueva administración de CTPC-MEM deseaba. Podía asegurar el suministro del carbón de Consol-Pennsylvania, pero no el que había conseguido en Colorado. Por esa razón, el contrato para el suministro de esas 900,000 Tm no se firmó, lo que llevó a la nueva administración de CTPC, durante la segunda semana de abril de 2022, a tomar la decisión correcta de cancelar el proceso atendiendo a la imposibilidad de suministro provocado por causas fuera del control de Xcoal. Resulta inexplicable por qué la nueva administración de CTPC no solicitó a Xcoal que, ante la imposibilidad que esta tenía de entregar el carbón procedente de Colorado, lo sustituyese por el carbón de Consol-Pennsylvania, más aun teniendo en cuenta la crisis existente en el mundo en el suministro de carbón. Algún día alguien debería explicar ese costoso desliz.

Retrocedamos un poco en el tiempo. La primera administración de CTPC lanzó su última licitación por 2 millones de Tm en enero de 2020, lo que garantizaba carbón a CTPC hasta junio de 2021. En consecuencia, la nueva administración tenía que programar el lanzamiento de la suya un año después, en ningún caso, más allá de marzo de 2021. El precio promedio del carbón en el mercado spot en marzo de 2021, fue de US$67.35. Dado que, durante el mismo mes, Xcoal vendió a CTPC a un precio promedio de US$60.93, resulta razonable concluir que, si las propiedades del carbón licitado hubiesen sido similares a las anteriores que tenía el carbón que se utilizó para realizar las pruebas de aceptación de las dos unidades de generación de CTPC, Xcoal hubiese podido ofertar el carbón, bajo el modelo de subasta inversa existente a la fecha, a US$65 o menos. En otras palabras, CTPC habría podido contratar las 1,800,000 Tm a un precio promedio de US$65, arrojando una factura total, para el período de 12 meses, de US$117 millones. Lamentablemente, el retraso en la convocatoria de la licitación unido al cambio del contenido máximo de cloro permitido en el carbón ofrecido impidió que este resultado se materializase.

Las nuevas autoridades de CTPC-MEM, exhibiendo un serio déficit de planificación y programación, se retrasaron tres meses en el lanzamiento de la licitación de 2021, quedando CTPC atrapada en un mercado alcista, impredecible y con oferta limitada. Fue así que CTPC, en lugar de haber continuado comprando bajo contratos de suministro por un año competitivamente licitados, se vio precisada a comprar a cuentagotas y con el agua al cuello, en un despiadado mercado spot que ha logrado abrir las venas y desangrar a la principal empresa estatal de generación de electricidad y, en consecuencia, a las finanzas públicas.
Informaciones publicadas en la prensa y en las redes sociales indican que, incluyendo los dos embarques de carbón colombiano comprados recientemente a Glencore, así como las dos compras locales realizadas a la empresa generadora EGE Itabo, la nueva administración de CTPC ha comprado aproximadamente 1,067,538 Tm de carbón por un total de US$217.6 millones, pagando precios que van desde US$158 a US$387 Tm, que arrojan un precio promedio ponderado de US$203.81.

Teniendo en cuenta que el precio promedio del carbón en el mercado spot durante abril de 2022 ha sido de US$306, no resultaría exagerado asumir un precio promedio de US$300 para las restantes 732,462 Tm que completarían las 1,800,000 Tm. En consecuencia, debido al retraso de tres meses en el lanzamiento de la licitación y del cambio de las especificaciones del carbón decidido por la nueva administración el 8 de junio de 2021, CTPC terminará pagando US$437 millones por las 1,800,000 Tm de carbón, es decir, US$320 millones por encima de lo que hubiese pagado si hubiese realizado, como correspondía, la licitación en marzo de 2021, lo cual no fue posible debido a que a la inexperiencia-cum-incapacidad de la nueva administración se sumó una mano invisible que redujo el contenido máximo de cloro en el carbón a ser ofrecido. El que había estado supliendo Xcoal tenía, en promedio, 0.11 p% de cloro, nivel perfectamente manejable por los equipos de CTPC con una simple adecuación de la temperatura para controlar la humedad y bastante por debajo del 0.25 p% que pueden manejar las calderas. Mientras la administración que encabezó Jaime Aristy Escuder le ahorró a CTPC y a la nación US$151 millones en la compra de carbón, la nueva administración, considerada por el presidente de Fideicomiso de CTPC como mejor que la anterior, forzará a la empresa y a la nación a pagar RD$320 millones por encima de lo que pudimos haber pagado por las 1,800,000 Tm.

Lo verdaderamente insólito es que la misma administración que en la triste fecha del 8 de junio de 2021 decidió reducir el contenido máximo de cloro de 0.15 a 0.05 p%, recientemente, en dos licitaciones consecutivas lanzadas en marzo y abril de 2022, para sorpresa de todo el mundo, amplió de nuevo el rango de la especificación del cloro, llevando en contenido máximo a 0.15 p%, el mismo que había establecido la pasada administración de CTPC en los pliegos de condiciones específicas. Esto revela que el cambio de esta especificación fue una muy costosa metida de mano, o de pata en el mejor de los casos, que al mezclarse con el retraso de tres meses en la licitación que debió lanzarse en marzo de 2021, ha llevado al Estado dominicano a erogar US$320 millones de más.

Reconocemos que el presidente Luis Abinader está realmente empeñado en realizar un buen gobierno. Le brota el deseo de hacer las cosas bien, con transparencia y efectividad. Y se esfuerza como ningún otro miembro del Gobierno para lograrlo. El país lo percibe y a eso se debe la elevada favorabilidad del presidente que registran las encuestas. Sin embargo, el esfuerzo enorme que realiza el presidente ha sido erosionado por una serie de decisiones erradas de algunos de sus ministros. Mientras la presidencia, la vicepresidencia, los ministerios de Salud y Turismo, DGII, DGA, DGCP, SupBanco, Banreservas y el Banco Central, tienen logros evidentes que exhibir, estos están siendo opacados por las profundas metidas de pata en otras áreas de la administración pública.

Particularmente pienso que muchos de los yerros se deben a que el Gobierno, en general, ha partido de la premisa de que todas las decisiones que se tomaron en el pasado fueron erradas, y por eso, hay que cambiarlo todo. Esa premisa, totalmente falsa, muchas veces es alimentada por la arrogancia que exhibe el menosprecio como marca gobierno. La arrogancia no es un gen común del buen gobierno en democracia. Liga bien con gobernantes autoritarios y totalitarios, pero no con los verdaderamente democráticos, como Luis Abinader. Estoy seguro de que, si el gobierno desecha la premisa que postula que “en el pasado todo se hizo mal”, las cosas comenzarán a mejorar. Más aún si el presidente, reconociendo que la mayoría de sus funcionarios exhiben déficits de experiencia y capacidad, reduce el tiempo que dedica a las calles y aumenta el que debe dedicar a reuniones de trabajo en Palacio con todos y cada uno de ellos, especialmente aquellos más propensos a tomar decisiones fallidas y costosas para la nación. Por: Andrés Dauhajre Hijo [El Caribe]

 

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