El debate provocado por la señora Bernstein, apunta, a que es uno del que no quedará títere con cabeza, en tanto la embajada estadounidense defiende a la probable jefa de misión, vía declaración de un consejero y por dos fundaciones de carpeta que salieron en su defensa

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Se podrá decir lo que se quiera a favor o en contra del concepto apatridia y sobre los aspectos más interesantes o concluyentes respecto a si existen o no personas nacidas en este país a las que se les niega su nacionalidad dominicana. Pero la realidad es una. Todos sabemos, que hay evidencias de los sin nacionalidad y de una u otra forma, todos solo queremos exponer y pocos, tratando de resolver.

            ¿Cuál es el gran problema, que no permite que el debate arroje luz y sobre todo, la verdad del por qué todavía hay pruebas vivientes de personas sin nacionalidad? Que a los dominicanos y siendo un país de negros, mulatos, mestizos y pocos blancos, se nos enseñó desde hace más de cien años, que al negro haitiano hay que ignorarlo, en tanto al negro africano, sencillamente, verlo con temor y rechazo.

            Y ese es el punto, que no permite que haya sentido lógico, en los  que irreflexivamente dicen que “no hay apatridia”, para que pudieran mostrar siquiera un ápice de verdad y precisamente, por lo más sorprendente, que casi todos los que con vehemencia niegan la existencia de nacidos en este país de origen haitiano a los que se les niega su nacionalidad dominicana y los que rechazan que tenemos dominicanos que no están registrados como tales en el registro civil, son una mayoría de negros, mulatos  y mestizos profundamente racistas y casi enfermizamente sectarios y radicales en asuntos de etnicidad.

            Por eso, consideramos, que desde el momento que se entienda esta realidad, se podría empezar por atender con sentido crítico, lo que esos radicales manifiestan y en particular, quienes, como el actual presidente del Tribunal Constitucional (TC) Milton Ray Guevara, que es un dominicano de origen inglés caribeño (cocolo) y negro, en tanto hay otros, como el primer vicepresidente de la Fuerza Nacional Progresista, Pelegrín Castillo Semán, que es dominicano de segunda generación, de origen árabe y blanco. O el mulato vicepresidente del Instituto Duartiano, Wilson Gómez de profundo cruce o mezcla de negros africanos y haitianos.

            Es decir, no creemos, que personas que tienen un pensamiento tan torcido, hijo este, de sus propios resentimientos y mezquindades, pudieran ser los individuos más aptos para participar en un debate, en el que lo único que se aprecia, es el rencor racista subyacente en sus palabras y comportamientos.

            Pues eso, de justificar sus críticas en base a supuestos hechos históricos registrados por intelectuales profundamente racistas y anti negros y anti haitianos e igualmente los otros anti dominicanos y quienes al momento de escribir, no supieron o fueron incapaces de quitar lo superfluo, de opiniones subjetivas de terceros y citadas fuera de contexto, como si en realidad se correspondieran a un todo cierto y no y como sucedía, que eran el producto de una especulación irreverente con el único propósito de manipular las mentes y comportamientos de quienes les leyeran y dentro del concepto de raza que a su conveniencia cada quien manejaba y con una profunda carga de posverdad y noticias falsas, ha sido un comportamiento y aptitud, que no ha contribuido en lo absoluto a que las generaciones dominicanas e igual las haitianas (sus historiadores también cayeron en los mismos errores de sus iguales dominicanos) pudieran tratar de entenderse y lo que sorprendentemente, no ha impedido que unos y otros se amanceben y generen hijos y familias mixtas.

            Que es otro punto, el de las llamadas “familias mixtas”, que también ensombrece las relaciones, entre individuos de uno que otro país y de los dos que comparten la misma isla y lo que al final ha resultado, que todavía, dominicanos y haitianos no hemos podido llegar al punto de autocrítica salvable, que hiciera factible aceptar las minorías de origen en uno que otro país. La de dominicanos de origen haitiano y la de haitianos de origen dominicano y recordando, que en Haití es mucho peor la disparidad e intransigencia y con esa lucha eterna entre negros y mulatos. Situaciones, que las clases intelectuales de los dos países no se han puesto de acuerdo y porque sus integrantes, sienten hasta vergüenza de que por sus venas corra sangre de uno que otro país y que se debe a que la irracionalidad compartida y fusionada, no tiene límites.

            De ahí, que sí vemos la parte positiva de lo expresado por la nominada aspirante a embajadora estadounidense en República Dominicana, Robin Bernstein, cuando el pasado miércoles fue interrogada por los senadores del comité de Relaciones Exteriores que debían aprobar o rechazar su nombramiento e independientemente, de que por razones políticas de peligroso matiz desestabilizador, no estemos de acuerdo con que la dama y ya con su nombramiento aprobado, debiera otorgársele el placet para que llegue al territorio nacional como la segunda embajadora estadounidense en toda la historia de las relaciones binacionales.

            Y debe hablarse de parte positiva, porque si todavía los dominicanos no aceptamos la existencia de dominicanos de origen haitiano y que los hay y por el orden superior a los cien mil después de la aplicación de la primera parte del plan nacional de regularización que está contemplado en la ley especial del Poder Ejecutivo, la PE-0169-14, que aniquila o neutraliza la infame sentencia racista y anti dominicanos de origen haitiano emitida por el Tribunal Constitucional, la TE-0168-13, es porque realmente hay que dilucidar la situación de una vez y por todas y en lo que socialmente, las palabras de la señora Bernstein tienen toda su aplicación.

            Teniendo todo lo anterior tan presente, fue por lo que ayer expresamos en la edición matutina de la sección El País Político de este periódico digital dominicano de POR EL OJO DE LA CERRADURA, como MUY oportuna la declaración del representante del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) en el país, Lorenzo Jiménez de Luis, quien dijo ayer que : “La República Dominicana está en perfecto uso de su derecho para establecer las medidas en materia migratoria que considere oportunas, sean ellas cuales sean, siempre y cuando esas medidas se enmarquen dentro de las políticas migratorias respetuosas con los derechos humanos y los más altos estándares internacionales en esa materia, cosa que, tengo que decir desde el sistema de las Naciones Unidas,  hasta ahora la República Dominicana ha venido cumpliendo a cabalidad”, manifestó. En cuanto a las declaraciones de Robin Bernstein, nominada para ser embajadora de Estados Unidos en el país, de que trabajará para que se respeten los derechos de los descendientes de haitianos que resultan afectados por la sentencia del Tribunal Constitucional, Jiménez de Luis se limitó a decir que no puede comentar nada en torno a ese tema. “No tengo comentarios, no puedo comentar nada en torno a lo que haya dicho o podido decir la señora nominada como futura embajadora de los Estados Unidos en República Dominicana”, expresó. Jiménez de Luis habló durante un acto de cierre de convenio de colaboración en materia educativa con el Instituto Dominicano de Evaluación e Investigación de la Calidad Educativa (IDEICE).

            Y para proceder de inmediato a formularnos los siguientes interrogantes: “¿Qué es ser apátrida?, fundamentalmente, es una persona que no tiene nacionalidad legal. ¿Existe la apatridia en esta nación? Desde el momento que una sola persona nacida de inmigrante en situación migratoria irregular no tiene acceso a su registro de nacimiento y como expresión de su nacionalidad, ocurre la apatridia. ¿Hay apátridas en República Dominicana? De acuerdo al portal WikipediA: “Las autoridades de esta nación caribeña llevan varios años expidiendo medidas para negar la nacionalidad a los nacionales de origen haitiano. La sentencia 168/13 del Tribunal Constitucional de República Dominicana, dictada el 23 de septiembre de 2013, le negó el registro de nacimiento a hijos e hijas de migrantes haitianos. Llegó incluso a aplicarse de forma retroactiva a las personas nacidas entre 1929 y 2010; es el caso más grave, masivo y visible de apatridia forzada en el continente. En 2014, el gobierno de Danilo Medina anuló la decisión del Tribunal mediante una nueva ley que otorgaría un estatus definido a los inmigrantes haitianos y a los dominicanos de origen haitiano”.

            “Es decir, se está en vías de resolver el problema y que todavía atañe a una minoría de personas, lo que no significa que en esta nación se acepte o tolere la existencia de personas que no tengan nacionalidad. Ahora bien, hay grupos de mentalidad colonialista cultural y profundamente anti extranjeros y en particular anti haitianos, que abogan por la negación absoluta de su nacionalidad a personas nacidas en este país de padres extranjeros indocumentados, específicamente haitianos y lo que fue reconocido y alentado por la infame sentencia del Tribunal Constitucional TC-0168-13, disposición que quedó neutralizada por la emisión de la Ley Especial PE-0169-14, que rescató el estatuto legal de 200 mil haitianos indocumentados y reconoció a 55 mil personas, la mayoría hijas de haitianos como dominicanos de origen haitiano. 

            “Con todo, hay una profunda animadversión de grupos de presión, como historiadores, periodistas, políticos, clase intelectual, etc.., que se niegan a aceptar, que en el país hay casos aislados de apatridia y lo que efectivamente existen y lo que por ningún concepto signifique que ese sea el criterio general. Por ejemplo, el presidente del Tribunal Constitucional, Milton Ray Guevara es un dominicano hijo de indocumentados ingleses caribeños. Según la Convención sobre el Estatuto de los Apátridas de las Naciones Unidas, firmada en Nueva York el 28 de septiembre de 1954, un apátrida es definido como: Cualquier persona a la que ningún Estado considera destinataria de la aplicación de su legislación.

            “Ayer, el historiador Juan Daniel Balcácer, presidente de la Comisión Permanente de Efemérides Patrias, expresó y casi histérico, que supuestamente, “en nuestro país no existe apatridia, no existe trato discriminatorio contra nadie, y mucho menos contra los haitianos” y en lo que está absolutamente equivocado. Señaló también, que la sentencia 168-13 “no es exclusiva para los haitianos, sino que atañe a todos los extranjeros que estaban en situación irregular, y a lo mejor hay americanos (USA)”.  Entiende que la postulante estadounidense a embajadora en esta nación, “está mal orientada sobre la situación en República Dominicana”.

            “De su lado, el ultranacionalista, Pelegrín Castillo Semán, de la Fuerza Nacional Progresista, señaló en entrevista periodística, “que si la embajadora Bernstein y el senado norteamericano de verdad quieren que se resuelva el problema de la falsa apatridia deben hablar con su colega en Haití para que reclame al gobierno haitiano el respeto al tratado de Washington de 1938, por el que Haití queda obligado a documentar a sus nacionales. Una cosa es indocumentación y otra es apatridia, y deliberadamente y por años y con gran malicia, desde Estados Unidos se ha querido confundir y enredar para crear una minoría nacional haitiana que imponga su voluntad en República Dominicana”. (Castillo Semán, se refiere al tratado de Modus Operandi suscrito en 1938 entre los dos países limítrofes).

            “DE todas maneras, hay un dato capital que debe ser entendido, la señora Bernstein no se refirió al gobierno del presidente Danilo Medina Sánchez, sino específicamente, al Tribunal Constitucional y lo que ayer puntualizó al gratuito DL, el señor Chase Beamer, Consejero para Asuntos Públicos de la Embajada de los Estados Unidos, quien especificó que “los comentarios de la Embajadora designada Bernstein son coherentes con las políticas establecidas de los Estados Unidos en apoyo a los derechos humanos, independientemente de ascendencia u origen. Valoramos los esfuerzos del Gobierno dominicano por restaurar la nacionalidad a esta población, de acuerdo con los acuerdos suscritos internacionalmente, y asegurar que ningún ciudadano sea marginado debido a su etnicidad”.

            Al mismo tiempo, la declaración “informal” del consejero Beamer, da también a entender, que a los funcionarios de la misión diplomática estadounidense, se muestran extremadamente precavidos y preocupados por las implicaciones “surrealistas” del debate iniciado y tanto, que por lo poco que ha trascendido de parte de ese consejero para asuntos públicos, sabemos, que fue tratado en una reunión urgente del comité de crisis de la embajada y luego de las comunicaciones escritas efectuadas entre la misión diplomática y el Departamento de Estado y lo que es más que comprensible, si se conoce, que en este país, viven permanentemente más de 300 mil ciudadanos estadounidenses, de los cuales, cerca de doscientos cincuenta mil son de origen dominicano y la mayoría negros, mulatos o mestizos.

            Por esa preocupación, fue que, en la mañana de ayer, se publicó en el matutino del grupo Corripio, una “noticia”, de las que pocos conocían la existencia de las dos organizaciones carpetas que son mencionadas. La Defensoría de los Derechos Humanos de los Inmigrantes (DEDEDIM) y la Asociación de Familiares de Detenidos, Desaparecidos y Desacatados (AFAMIDESA), de las que se desconocen sus orígenes y registros legales, pero que actuando como oportuna expresión propagandística de los intereses diplomáticos estadounidenses, envió el mensaje, de que  “la población dominicana no debe alarmarse por las declaraciones emitidas por la señora Robin Bernstein, en el sentido de que trabajará para que se respeten los derechos de aquellos descendientes de haitianos afectados por la sentencia 168-13 dictada por el Tribunal Constitucional" y enfatizando, que aparentemente, " luchan en el caso de la primera, por los derechos de los extranjeros en el país, basado en el respeto en sus derechos humanos, y el apoyo y seguimiento a las personas desaparecidas”, al tiempo de  difundir, que el responsable de las mismas, es el periodista José Thomas, de generales, por muchos ignoradas.

            En resumen y después de analizar los parámetros arriba expuestos, terminamos por razonar, que el debate provocado por la señora Bernstein, apunta, a que es uno del que no quedará títere con cabeza, en tanto la embajada estadounidense defiende a la probable jefa de misión, vía declaración de un consejero y por dos fundaciones de carpeta que salieron en su defensa. Con Dios.  [DAG. Domingo, 11 de marzo de 2018. Año XVI. Número 6,205]