El FMI y como lo conocen la mayoría de los ministerios de Hacienda y Bancos Centrales de las mayorías de las naciones, su principal función es la de ser el policía bancario de esta parte del mundo y el cuidador, de que el sistema financiero no colapse y sin antes no haber exprimido las economías ahogadas por préstamos suyos de toda índole.

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Por eso, para el Fondo Monetario Internacional (FMI) su mayor interés es proteger a la banca internacional de los vaivenes de una economía fluctuante debido a las decisiones políticas erradas de las economías nacionales y al tiempo, de que no le importa ahogar a las naciones en un proceso de devaluación progresivo, que al final haga a gobiernos y pueblos, dependientes absolutos de su sistema coercitivo de cobros, que sin duda alguna y por momentos hace colapsar a las economías más débiles.

En este plano, la economía dominicana y a partir de 1964, cuando el gobierno de facto del Triunvirato encabezado por Reid Cabral, prácticamente fue obligado por el principal grupo económico-financiero de aquel año, el Vicini, a tomar un préstamo de 25 millones de dólares, el primero luego de los 31 años de la Era de Trujillo, los dominicanos no han podido desprenderse de la influencia nada grata del organismo internacional y el que, en este aspecto ha sido implacable en su innoble propósito de no permitir que este país pudiera volver a tener la independencia financiera de la que tanto se enorgullecía, con un peso oro fuerte de mayor valor que el dólar estadounidense y las dos monedas circulando libremente y en valor paritario en todo el territorio nacional y con unas amplias reservas internacionales y al nivel, del que nunca  la economía dominicana ha podido volver  a disponer.

Naturalmente, este descalabro atropellante de la economía dominicana, se debió por igual, no solo a las presiones del FMI, sino a la misma incapacidad e incompetencia de economistas, financistas y especialistas dominicanas, quienes en un afán de lucro extraordinario y en competencia con los políticos, lograron que, entre noviembre de 1961 y noviembre de 2020, el aparato político impusiera una dependencia absoluta del policía financiero internacional, que avivó el enriquecimiento desproporcionado de los grupos económicos y financieros y la corrupción más endemoniada dentro de la mayoría de los gobiernos de la República.

De querer comprobar esta situación, solo hay que llegar al listado de acuerdos comerciales en vigor y los otros suscritos, pero no vigentes, más los acuerdos de libre comercio y los acuerdos comerciales preferenciales y los multilaterales, para darnos cuenta, de que desde el 1985 la economía dominicana está totalmente encadenada y sin que por lo visto hubiese una voluntad dominicana dispuesta a recuperar su independencia financiera.

Así tenemos y viendo el entramado coercitivo creado por el FMI y todos sus organismos dependientes, nos encontramos ahora, con la especie de “nueva política” que el FMI quiere imponer y para lo cual y por entrevista electrónica dada ayer al matutino centenario capitaleño y publicada hoy, del jefe de Misión del Fondo Monetario Internacional para República Dominicana, Esteban Rodrigo Vesperoni, se explica y de acuerdo a la susodicha entrevista, aquello que el FMI considera claves “para la economía lograr equilibrio, sostenibilidad y acuerdos fiscales de largo plazo”.

Vesperoni, consideró que la República “debe encontrar equilibrio entre las medidas de apoyo a la recuperación y a la vez, dar señales claras de sostenibilidad a largo plazo, como una forma de explicar el creciente endeudamiento de este” y agregando la coletilla: “y todos los demás países del mundo para enfrentar la pandemia” y en lo que esta nación y desde hace un año dio extraordinarios esfuerzos para lograr que la penetración del Covid-19 no llegara a los desastrosos niveles que en EEUU y Europa, algunos asiáticos y muchos africanos y latinoamericanos.

Por lo pronto y en la voz de este alto burócrata, el FMI nos recuerda nuestro alto nivel de deuda y de paso, nos advierte, que debemos buscar un punto intermedio que haga posible que la sostenibilidad a largo plazo no se pierda y que es la especie de eufemismo favorito que el policía financiero utiliza y cuando entiende que a los niveles de la deuda presente, se puede llegar a un proceso de estancamiento inflacionario, mientras que al nivel del poder adquisitivo del peso dominicano, se empiezan a dar síntomas de devaluación creciente de este, que de seguir, con toda probabilidad el país podría encontrarse en un peligroso callejón sin salida, por medio del cual, el poder adquisitivo de la moneda nacional pase a menos de 25 centavos por cada peso.

Con el mismo temperamento y sibilinamente, Vesperoni le dice a los dominicanos o les recuerda, lo saludable de implementar la tarea del pacto fiscal al que están negados a lo absoluto los principales grupos económicos y financieros y el que de continuar la negativa y con un país cuyas fuerzas vivas no están atentas a esa situación y sí a la frivolidad de dizque perseguir a políticos corruptos desde el poder y otros nuevos de los últimos ocho meses, descubiertos y hasta como sátiros y acosadores sexuales y como la última expresión de una corrupción política de la que ahora bien puede hablarse de que no tiene punto de comparación y tanto, que la última desvergüenza nacional acaba de suceder con la inédita persecución de la Procuraduría General de la República contra el pleno ya expulsado por el Senado, de los pasados miembros de la Cámara de Cuentas.

Y que, esto último, es la más grosera demostración, de a qué niveles se ha llegado en la corrupción oficial o la misma PGR, empantanada en lo del caso de corrupción a gran escala en el proceso sobre Odebrecht y porque sus viceprocuradores no cubrieron y como debió de haber sido, todo el trámite burocrático de reclamos ante el Poder Judicial de Brasil y que tiene en un tris, que ese proceso  colapse y que a la mayoría de sus imputados, pues sencillamente habría que retirarles las imputaciones que hay contra ellos y lo que ha sucedido, porque los viceprocuradores no actuaron con la diligencia y capacidad debidas y no supieron cuidar todos los ángulos del escandaloso caso y por haberle dado prioridad y tanto la PGR del gobierno anterior e igual la actual, a desentrañar el problema jurídico solo desde el punto de vista político.

Aparte de toda la perspectiva anterior, nos llama fuertemente la atención, que si el doctor Esteban Rodrigo Vesperoni, creyera realmente en lo que expresó en la entrevista periodística, seguro que el diario que le entrevistó no debió de llamarle a Washington y sí haber ido a su despacho temporal en sede dominicana y lo que es una interesante anécdota, que refleja la poca credibilidad que el especialista tiene de la evolución de la economía dominicana.

Mientras y aguardando que lo peor pudiera llegar, queremos recordar, que el FMI y como lo conocen la mayoría de los ministerios de Hacienda y Bancos Centrales de las mayorías de las naciones, su principal función es la de ser el policía bancario de esta parte del mundo y el cuidador, de que el sistema financiero no colapse y sin antes no haber exprimido las economías ahogadas por préstamos suyos de toda índole. (DAG)