El fundamentalismo de la curia católica se está constituyendo en un desafío que amenaza la misma seguridad de las instituciones. Aparte, de que también es una insolencia, hacer creer que se acepta el aborto, cuando la Constitución de la República lo prohíbe

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Quien escuchó ayer por la radio o vio por televisión la comparecencia del obispo metropolitano, Francisco Ozoria Acosta, emitiendo una fuerte soflama tergiversadora y manipuladora de la verdad y simplemente, porque la curia católica se niega a aceptar que el médico actuante en un parto difícil y de alto riesgo, solo debe pensar en salvar a la madre y no caer en el error, de favorecer al no nato y sin importar que la vida de la madre quede en peligro. Sin duda que debió quedarse sorprendido de semejante filípica.

            Pues lo que sorprende, es que quienes así hablan, son curas que han sido educados en universidades católicas y sobretodo europeas y por lo tanto, son individuos conocedores al dedillo de la gran diferencia de forma y fondo, entre lo que es un aborto pura y simple o una acción medica sanitaria, dirigida a darle asistencia terapéutica extrema a la parturienta en peligro de morir por un mal parto del que clínicamente nada puede hacerse para impedirlo.

            En este sentido, el arzobispo metropolitano, Ozoria Acosta, está dirigiendo una campaña desinformativa a nivel absoluto, por cuanto en este país y desde las últimas enmiendas constitucionales del año 2010, todo el mundo conoce perfectamente, que la práctica criminal del aborto, está prohibida en el artículo 37 de la Constitución de la República, por lo que nunca se ha visto que se pueda hablar de lo que legalmente está prohibido y menos, cuando se conoce, que nadie en este país se expone a cometer semejante barbaridad contra natura.

            Pero la curia católica y en su afán innoble de creerse que puede doblarle el brazo a todo el mundo, llega al extremo de escandalizar públicamente y con lo que no solo engaña a incautos, sino que quiere hacer creer que ella tiene el monopolio de la verdad en todo lo referente a una decisión intrínseca de la parturienta y el médico o partero que la asista, queriendo que las personas se metan en miedo y asuman como si realmente se estuviera en “pecado”, por el solo hecho, de que presentado un parto malo de un no nato y el que en su intención de vivir, poco le importaría que su madre muriera y esto así, si se hablara de un ser pensante cuando todavía no lo es.

            Se observa entonces, con que perversa intención de hacer daño, Ozoria Acosta y dos curas más, uno de apellido Ángeles y el otro, Ruiz, exponen criterios torcidos, cuando perfectamente conocen, que no solo es que el aborto está totalmente prohibido y con penas de cárcel bien duras para el médico o partero que lo hiciera, sino que la misma Constitución de la República en su artículo 42 inciso 3, dispone la excepción, de que cuando la parturienta se encuentra en peligro de morir a causa del parto que ya tiene a punto de romper fuente, se autoriza y repetimos, como medida sanitaria de excepción, que el médico practique la asistencia terapéutica y con fines de salvarle su vida.

            Sin embargo, los curas machacan y repiten hasta el cansancio que la autorización del artículo 42-3 es “aborto” y sabiendo que no lo es, efectúan la bárbara campaña de desinformación y con miras de que en el Poder Legislativo no se acepten las enmiendas, que, en el Código Penal, el Poder Ejecutivo ha especificado deben hacerse y en las que, toda persona razonable se encuentra totalmente de acuerdo.

            ¿Cómo es posible que la mayoría de los obispos y curas se empeñen en hacer creer lo que no es, si no es porque la jerarquía católica quiera probar un pulso político con miras de creerse que puede imponérsele al mismo Estado? O, por lo contrario, ¿será que la curia católica asume, que su poder es tan absoluto, que ella y como si se viviera en tiempos de la inquisición, podría condenar a la hoguera a quien se atreviera ir en contra de sus atrasados criterios?

             Así se descubre, que el empeño fundamentalista, por nada del mundo puede ser aceptado por la generalidad de la población y menos, cuando se sabe, que si en este país se dan los casos de prácticas abortivas clandestinas ilícitas (que es otra situación) se debe a que curas y monjas han logrado aterrorizar a médicos, personal para médico y parteros y comadronas y debido a lo cual, a estos abstenerse de no querer encontrarse ante una situación confusa de persecución eclesiástica de fanáticos, prefieren mejor no atender determinadas parturientas y las que son pues, las grandes victimas del terrorismo católico y que es la razón real del por qué en este país hay un promedio de 80 mil abortos anuales, cuando si hubiese asistencia médica terapéutica, sería seguro que por lo menos la mitad de las parturientas en peligro habrían podido vivir sin estigmas psicológicos pos partos y no menos de 40 mil criaturas habrían salvado sus vidas.

            A todo esto, lo más lamentable, es que de los cinco mil curas que hay en este país, cerca de tres mil han tenido en los hogares de los que son originarios, muestras sensibles de hermanos y madres que han fallecido “por problemas de parto” y que es el eufemismo que la curia utiliza para disfrazar los abortos que han sido practicados en sus propias familias.

            Entonces, cuando se conoce esta realidad, se entiende, que para estos tiempos, el artículo 42-3 de la Constitución de la República, viene siendo la tabla salvadora para evitar el terrible genocidio -moral y físico- que la curia católica propicia con el pretexto de que la Iglesia Católica defiende la vida desde su concepción y hasta su muerte y que es el punto que en el Poder Legislativo deben tener muy presente, senadores y diputados, aparte, de que también muchos legisladores conocen, que casi en la mayoría de sus familias han habido cuadros clínicos de abortos y muertes extremas  de parturientas, sacrificadas en aras de creencias religiosas totalmente insanas, imprácticas como crueles.

            A nuestro juicio, ese debe ser el parámetro que deben tener senadores y diputados y para que de esa manera, en sus familias no pueda presentarse y por una idea perversa como equivocada de una curia de fanáticos, más muertes entre las madres que componen las mismas y sí entender, que siempre debe salvarse la vida de la parturienta en peligro de morir y como la mejor manera de que el núcleo familiar, el que siempre está cargado de infantes, estos no queden desprotegidos por la pérdida súbita de la madre parturienta.

            Nosotros y hablamos a nombre del propietario, editor y redactor jefe de este periódico digital POR EL OJO DE LA CERRADURA, nos oponemos terminantemente a que la curia católica y en su maldad y perversidad infinitas, quiera hacer creer, que en razón de que el Poder Ejecutivo, no solo que ha actuado con serenidad de juicio, sino que habiendo razonado sobre el delicado problema que significa para este país, más de 80 mil abortos cada año, ha preferido y sin ofender a Dios, reafirmar su compromiso de defender la vida y en específico de la parturienta en peligro de morir por un mal parto, rodeándola de las garantías necesarias, que hagan factible, que un médico la asista y la salve y lo que está compendiado en las tres excepciones que el gobernante le ha presentado al nuevo Código Penal.

            Y aquí entramos en el aspecto medularmente político de la infamante, mentirosa y abusiva campaña desinformativa de la curia católica. Los obispos entienden, que el presidente, Danilo Medina Sánchez, no es el fervoroso católico que quisieran que fuera y por lo contrario, recelan del primer magistrado de la nación y uno que otro, hasta le imputa pertenecer a una “secta evangélica”. Sin embargo, cuando se observa el recogimiento religioso católico de la Primera Dama, Cándida Montilla de Medina, dama de casi misa diaria y comunión y perteneciente a congregaciones de damas caritativas católicas, es muy difícil calificar a Medina Sánchez, de antagonista a la religión católica, cuando su propia familia, él no objeta la profunda religiosidad de sus miembros y la que por derivación es la suya propia.

            Por eso hemos llegado al convencimiento, de que la curia católica está utilizando perversamente y manipulándolo, el tema de oponerse al aborto y no obstante que sus miembros saben, que esa práctica médica criminal está constitucionalmente prohibida en el artículo 37 de la Constitución de la República y porque los obispos y encabezándolos Ozoria Acosta en el Distrito Nacional y el Gran Santo Domingo, insisten en actuar como agentes políticos encubiertos de ciertos grupos opositores de ultraderecha, quienes consideran y de zoquetes, que con la discusión sobre el aborto, políticamente hablando, tanto ellos como la curia pueden descalabrar al PLD y a sus dos líderes principales y por extensión, con la pretensión de debilitar moralmente al mismo gobierno ante la población  o por lo menos, ante una parte de esta y con el otro propósito oculto, de insistir en la elaboración de un atípico esquema político desestabilizador que pudiera darle ganancia de causa a la ultraderecha política dizque católica.

            Es también por eso que decimos, que Ozoria Acosta y su grupo, con el tema tan errado del aborto, en realidad, está presentando un frente opositor religioso católico sumamente atípico y el que hay que denunciar, pues hasta ahora, la mayoría de los feligreses que han sido embobados y poniéndolos hasta en contra del mismo presidente y su gobierno, casi todos, o son empleados público o tienen un ingreso fijo del Estado y a los que hay que decirles, que toda intención de derrocar o acortar el tiempo de mandato de Danilo, que es la intención oculta de la curia católica, de hecho, es una conspiración contra la forma de vida de la parte de los feligreses católicos, que saben que sus ingresos provienen de fuentes públicas.

            Y lo que sucede, porque los obispos y curas católicos han querido olvidar que el concepto religioso y sin importar devoción que se practique, es un asunto estrictamente privado de cada ciudadano y lo que no puede ser vulnerado. Ahora bien, tanto da la gota en la piedra, hasta que le hace un hoyo. ¿Qué tal, si ante las soflamas e histeria de curas católicos, la ciudadanía pida la revocación del Concordato? Sería factible y mucho más, cuando la Iglesia Católica a nivel de curas y obispos ha hecho un daño infinito a la moral de muchas familias, sea violando mujeres, sea violando adolescentes masculinos o más gráficamente, como pedófilos de oficio, que ensotanados, han destruido la fe en la iglesia y han dañado terriblemente la psiquis de todas sus víctimas.

            En definitiva, consideramos que Ozoria Acosta, debe darse perfecta cuenta del camino que ha escogido, pretendiendo imponérsele al poder político de esta nación y en su afán tan desesperado, de ver como las deserciones en materia de fe católica no continúen y que son hijas de las mismas inconductas de curas y obispos y si no, habría que recordar la grosera complicidad de la jerarquía católica y tratando esta por ocultar las perversidades del nuncio polaco ya muerto y que tanto daño hiciera a cientos de menores de edad y adolescentes por allá en las sierras del Cibao Central en la comunidad de Juncalito y en barrios capitaleños. Suerte que la fe de los dominicanos en la creencia inmutable a Dios Nuestro Señor, se fundamenta en la tan arraigada fe mariana que absolutamente ninguno y sin importar religión que profese, nunca abandona y por lo que debe pedírsele a la virgen de la Altagracia e incluso también a la de Las Mercedes, que intercedan ante el Altísimo y para que la tanta maldad de oculta intención criminal y de sus curas y obispos, cese y en contra de las parturientas en peligro de morir por un mal parto.

            Y es que el fundamentalismo de la curia católica, se está constituyendo en un desafío que amenaza la misma seguridad de las instituciones. Aparte de que también es, una insolencia hacer creer que se acepta el aborto, cuando la Constitución de la República lo prohíbe.  [DAG. Martes, 07 de febrero de 2017. Año XV. Número 5808]