El gobierno saca mala nota en combate a la corrupción y a la inseguridad y terrible imagen en materia de represión económica y publicitaria a medios y periodistas que no entiende de sus simpatías

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El año 2016 se despide con una fuerte carga de angustias y sinsabores ocasionados por la autoridad pública y ante su notoria deficiencia para enfrentar la delincuencia y violencia desde el poder, como también, en función de mostrarse incapaz e incompetente para detener de raíz la ya no creciente delincuencia de uniforme que ahoga a la sociedad.

            Absolutamente nadie se encuentra tranquilo y por las evidentes demostraciones de violencia criminal desatada por elementos militares y policiales y en todos los planos de la vida nacional, al tiempo que los jefes militares y policiales, se hace notorio que el Poder Ejecutivo les ha dejado hacer sobre este particular, al tiempo de que  su ausencia de respuestas firmes que demuestren que desde Palacio se hace algo efectivo para detener semejante estado de cosas, ya ha llegado a unos niveles extremadamente perturbadores y por los que ninguna persona está segura de que la criminalidad de uniforme y en algún momento- no pudiera caerle encima.

            Todavía más, para este cierre de año y conociéndose lo consabido de fiestas y jolgorios por parte de un pueblo alegre al que la autoridad pública le está matando su alegría de vivir, nadie descarta que en cualquier instante ocurra otro brote de terror criminal inducido como el que acaba de ocurrir en el centro comercial Plaza Lama en la capital nacional, donde un centro comercial teniendo más de dos mil clientes  a ese momento, fue víctima del terror impuesto por una banda de facinerosos militares y a tiros limpios.

            Es decir, y sin duda alguna, el territorio nacional se encuentra siendo víctima de la autoridad de uniforme y porque el gobierno no ha hecho nada entendido como razonable para impedirlo y todo, por ese absurdo empeño presidencial de no querer asumir responsabilidad en el caso, de que por una acción persecutoria contra la criminalidad de áreas del Estado, pudieran haber muertos y heridos y que es una desastrosa percepción, que de modo significativo está cuarteando la imagen de credibilidad que hasta ahora ha tenido el presidente Danilo Medina Sánchez.

            Y es que se está dando la impresión, como si el Poder Ejecutivo tuviera miedo de tomar medidas disciplinarias drásticas contra la plana mayor de la policía nacional e igual contra los elementos militares desafectos al orden público, quienes, a ojos vistos, muestran el ostensible enriquecimiento y bienestar que tienen tantos oficiales como efectivos castrenses y de lo que ninguno puede justificar sus bienes y dineros en base a los magros salarios que reciben.

            Así y de esta manera y aun cuando todavía los mass media de la prensa mercancía lo han censurado, lo cierto es, que ya falta poco para que la misma ciudadanía se tire a las calles y harta y hastiada de que el gobierno no haga nada correcto para enfrentar la delincuencia desde el poder y peor, que lo único que inventa, son medidas represivas de estado de sitio, toque de queda o estado policiaco, con las que los elementos de uniformes se encuentran en sus aguas, al ver que la autoridad nacional les facilita las cosas para ellos continuar afectando la libertad de tránsito de los ciudadanos e imponerles medidas represivas que deberían de estar dirigidas contra la delincuencia en sentido general.

            La situación de inseguridad es tan fantasmagórica y la que los altos cargos públicos desconocen o tratan de ignorar y porque todos ellos tienen sus propios espalderos de uniforme pagados por la ciudadanía, que ya los mismos ciudadanos ha empezado a enclaustrarse en sus domicilios y desde determinadas horas del día y cada vez son menos los ciudadanos que se atreven a salir de noche o ir por carretera, mientras se observa como el licencioso ramal de clase media peledeísta y como nuevos ricos, al parecer, son los que tienen el derecho a vivir sin temores e imponiéndosele a todo el mundo.

            De esta forma el gobierno del PLD ha creado un oprobioso y terrible neo sistema de castas sociales, donde hasta los chulos, prostitutos de ambos sexos y todos de salón, que rodean a los altos cargos, son los únicos y fuera de los ricos del poder, que pueden decir que viven bien, en tanto como grave contraste, las políticas oficiales de represión económica van dirigidas a destruir y descalabrar mucho más a la clase media normal compuesta por emprendedores, profesionales, plantacionistas y productores en el campo, quienes ahora y desde el 2012 hasta el presente, son víctimas de esas terribles políticas financieras oficiales de castración del capital de trabajo, mediante la imposición de un pago anticipado del impuesto sobre lo que la DGII entiende que quienes tienen negocios u oficinas van a ganar en el 2017 y para citar este caso.

            Porque lo que también está pasando, es que el gobierno no quiere aceptar que debe reducir sus gastos, todos esos por los que tiene más de doscientos mil “peledeístas” viviendo de un cheque oficial, aparte de que está empeñado en que los consumidores y trabajadores les cubran el grosero déficit fiscal conjunto que el gobierno del PLD tiene desde que el entonces presidente Leonel Fernández, inventó la fórmula de apropiarse de miles de millones de pesos del presupuesto nacional para transferirlos con fines de cubrir los costos de las reelecciones del PLD como presidenciales y lo que sin rubor alguno se ha estado haciendo desde el 2008.

            En este campo se ha llegado a un grado tal de irresponsabilidad política y social, que los principales expertos económicos y econometristas que todavía no se han vendido a la autoridad nacional, insisten en mostrar su gran preocupación por los niveles de pérdidas financieras que tiene el mismo gobierno y lo que se achaca, a que la corrupción oficial le ha costado a los contribuyentes y solo en este año, la pavorosa suma de 75 mil millones de pesos y para no mencionar los hechos de corrupción oficial más emblemáticos, con la adquisición de los aviones Tucanos y los contratos fraudulentos con la Odebrecht, originados en los prestamos obtenidos desde el 2008 por Fernández  y en base a los cuales financió obras públicas a gran escala y fundamentadas en la sobrevaluación de costos más indecente y criminal.

            Para colmos, desde el Palacio Nacional se ha desatado una fuerte represión financiera y económica contra aquellos periodistas y sus medios -la mayoría digitales o en la radio y la televisión- que no se ciñen al patrón oficial de ignorar lo mal hecho y solo privilegiar “las actuaciones buenas del gobierno” y que es lo que en líneas generales hacen todos los medios que pertenecen a la concentración de medios en pocas manos empresariales y olvidando abusivamente los funcionarios que efectúan tal labor de represión publicitaria expedita, que todos esos profesionales de la comunicación, son tan dominicanos como aquellos que apoya el gobierno y en ciertos aspectos mucho más firmes contribuyentes que todos los que como alcahuetes solo escriben y hablan por encargos.

            Todo esto hay que decirlo, porque tenemos informes, de que en el gobierno y desde ciertos despachos de altos cargos públicos, se pretende imponer una drástica limitación al ejercicio de las libertades de prensa, información y de disidencia y contando los represores oficiales con el silencio cómplice de los principales periódicos escritos y principales estaciones de radio y plantas de televisión y el mismo Colegio Dominicano de Periodistas y la mayoría de los sindicatos de prensa  y lo que se trama, ante la realidad terrible que le ha caído encima a los genios que están en la cúpula gobernante, de sentir, que va a llegar el momento de que la misma ciudadanía no va aguantar más la terrible política de inseguridad y corrupción que inequívocamente y sea por acción u omisión, se origina desde áreas del poder gubernamental.

            Al advertir sobre el ominoso cuadro general que se está viviendo y el que -por el asalto militar en Plaza Lama- tiende a recrudecerse, que instemos al presidente Danilo Medina Sánchez, de quien todavía creemos que es un dominicano de buenas intenciones a favor de sus connacionales, a que revise todas y cada una de las políticas que ha implementado o que las circunstancias les han impuesto y porque creemos, que todavía está a tiempo para revertir la terrible situación de desasosiego y falta de garantías constitucionales que se está viviendo.  Danilo y en esto queremos ser lo más específicos posible, no debe permitir que sus ejecutorias sean laceradas por los resentimientos y odios de sus principales funcionarios y hablamos de los que están en el mismo Palacio Nacional, pues su gobierno no puede continuar siendo uno de solo represión oculta, mientras la inseguridad general campea por sus fueros.

             Además, la situación es tal, que personas destacadas de la vida nacional como el astro del béisbol de Grandes Ligas estadounidenses, Pedro Martínez, gritó en su cuenta de twitter: “Bueno será que el Jefe de la Policía estará "percibiendo" la delincuencia de otro país como una realidad no existente porque si lo de hoy no es suficiente en Plaza Lama, entonces no sé qué será, para que las autoridades comprenden que todos estamos en peligro. #hastacuando” o lo del presidente de la LIDOM, Leonardo Matos Berrido. Quien explica, que si a los estadios de pelota no va mucha gente, se debe a la inseguridad que existe, a la oscuridad en las calles y al miedo a los asaltos.

            De ahí que digamos y a dos días del cierre del 2016, que el gobierno saca mala nota en combate a la corrupción y a la inseguridad y terrible imagen en materia de represión económica y publicitaria a medios y periodistas que no entiende de sus simpatías y se lo decimos de corazón y conscientes, de que ya no se nos puede hacer más daño del que ya se nos ha hecho. Presidente, cambie el chucho. Está a tiempo. No continúe fomentando con su inmovilismo la segura rebeldía ciudadana a la que le falta poco para estallar y en una acción espantosa de desobediencia cívica integral, que usted no se merece y por ser un gobernante menos déspota, arbitrario y abusador que el anterior. Por favor, háganos caso, deje a un lado sus encuestas de aposento, vaya a las calles y descubra el desasosiego e inquietud que abarca a todos y en particular a los que su gobierno ha hecho ricos y quienes, junto a la oligarquía plutocrática, temen perderlo todo en un santiamén y por lo que ya empiezan a conspirar y a difamar y porque siempre deberán tener un chivo expiatorio por el que creen, que si se arma un lío, podrán salvarse. [DAG. Jueves, 29 de diciembre de 2016. Año XIV. Número 5769]