El otro fundamentalismo político de los que han sido incapaces de llegar por votos y si aspiran, a que por demagogia y mentiras y mucho populacho, tratar de tumbar a Danilo y descalabrar a la República

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Hay que reconocer, que este país, es uno con un original sector levantisco dentro de sus fuerzas vivas, que solo se quiere movilizar cuando determinadas circunstancias les hacen presumir a sus organizadores, que posiblemente podrían tener cierto éxito en el caso de planificar una “demostración popular independiente”, parecida a la que se dice que se está organizando en la ciudad de Santiago para atacar al gobierno y por derivación extraña, solo a la corrupción oficial.

            En este sentido, lo que a propósito del desbarajuste de datos, comisiones y obras conocido como Odebrecht y que abarca tres presidentes y cuatro gobiernos desde el año 2001, fecha en la que la multinacional brasileña se presentó en la geografía nacional, estamos viendo, que casi impúdicamente, un grupo de desafectos a todo, pero sobre todo, de políticos y agitadores resentidos con la vida y porque nunca han podido lograr la confianza popular para llegar al poder, están urdiendo una de las más insensatas situaciones de desestabilización golpista y lo que debe denunciarse de entrada, pues lo que pretenden y con el pretexto de que “la corrupción está ahogando la vida nacional y al gobierno” es de una dimensión tan preocupante, que nadie puede hacerse el indiferente y menos, cuando se sabe, que lo que dicen, rotundamente no es así.

            Para ello, estos agitadores de oficio y hasta ahora dizque ocultos, pero quienes se mueven abiertamente en cuanto lugar público se presentan, quieren llevar al ánimo popular, la impresión falsa, de que lo de Odebrecht en nuestro país, es del mismo alcance o peor de lo ocurrido en Brasil, Perú y Colombia y para citar tres muestras, al tiempo que aspiran a soliviantar los ánimos, queriendo trazar un odioso paralelo entre las inconductas de ex presidentes foráneos involucrados  en el antro de corrupción multinacional organizado desde el poder con relación a los propios nuestros y en lo que hay que apresurarse, en hacer ver que los escenarios son totalmente distintos.

            En primer lugar, porque en Perú, su gobierno se encuentre encauzando al ex presidente Alejandro Toledo y por la comisión de un soborno de 20 millones de dólares estadounidenses que dio paso a la construcción de un importante tramo carretero en uno de sus bordes fronterizos o que al también ex presidente Alán García, se encuentre al tris de ser encauzado por parecidos sobornos, no es en lo absoluto algo que pudiera presentarse en términos generales, como que en República Dominicana hubiese ocurrido de igual modo y aspecto.

            Por el otro lado y como se ha visto, en Colombia, si bien determinados ministros y otros funcionarios de tercer nivel han sido encauzados y ya guardan prisión, tal situación y en principio, ni por asomo ha involucrado al presidente, Juan Manuel Santos, quien, hasta ahora, demuestra que es un jefe de Estado y de Gobierno nada propenso a los ilícitos que pudieran desprestigiarle, aunque ayer surgió un dato nuevo emitido por el fiscal general, Néstor Humberto Martínez por el que se plantea, que un correligionario político obtuvo dinero del soborno y lo facilitó al comité de campaña o  gerencia de la campaña ‘Santos Presidente -2014’.

            Y en cuanto a Brasil y por todo lo que hasta ahora sus autoridades judiciales han descubierto y en una firme, dura y excelente demostración de absoluta independencia entre poderes públicos, lo que se nota, es la presunción de faltas cometidas por el ex presidente Lula da Silva y la ex presidenta Dilma Roussef, aunque sus enemigos más enconados han aprovechado las pesquisas judiciales, unos para magnificar lo que ha trascendido y otros, para tratar de generar una peligrosa vendetta pública, a través de la cual, ninguno de los dos ex presidentes y la mayoría de senadores y diputados federales o estatales, pudieran librarse de acusaciones especificas o de señalamientos malignos con los que se pudieran afectar sus carreras políticas.

            Incluso, si miramos en naciones al otro lado del Atlántico, como Francia, donde la justicia del país galo  continúa y tenazmente, acumulando pruebas firmes que les permita a fiscales y jueces, encausar penalmente a varios ex presidentes y en particular a Nicolás Sarkozy, por financiamiento ilegal de su campaña electoral y en momentos que el candidato presidencial conservador, François Fillon, se hunde en las encuestas al comprobársele hechos incuestionables de cohecho y prevaricación a propósito de cargos administrativos facilitados a su esposa e hijos siendo senador, en modo alguno, ninguno de esos casos se asemejan a lo que hasta ahora la trama Odebrecht ha permitido descubrir en el caso dominicano.

            Lo que queremos plantear, es que no obstante  que existen presunciones y acumulación de iniciativas de pruebas que pudieran ser útiles en un tribunal para para encauzar penalmente por los ilícitos perpetrados por Odebrecht y cómplices en este país, sería una temeridad absoluta el pretender involucrar directamente al presidente Danilo Medina Sánchez, cuando y como hasta ahora se ha comprobado, el primer magistrado de la nación, salvo el origen peledeísta compartido con los posibles involucrados en los presumibles actos de corrupción perpetrados y por las investigaciones que en ciertos sectores del exterior han sido hechas, no se han encontrado indicios algunos de co responsabilidad en lo que el ministerio público central investiga o en lo particular, por parte de la comisión de notables que paralelamente y por disposición presidencial, investiga todo lo relativo a la construcción de las plantas de gas primero y luego de carbón, conocidas como Punta Catalina.

            Mal podría darse entonces, que a Medina Sánchez se le quiera montar un espectáculo público y mediático y para hacerle creer a la ciudadanía, sobre lo necesario de presionar al primer ejecutivo nacional y hasta forzarle a renunciar al cargo y partiendo del peregrino supuesto, de como él es el gobernante en cuya administración se están desarrollando las investigaciones, por ese solo hecho habría que obligarle a renunciar.

            Desde luego que semejante insensatez, hija esta de quienes nunca han podido ganar unas elecciones, si se la deja crecer y sin antes salirle al paso y para clarificarlo todo respecto a las mentiras que esos grupos sediciosos están propalando, perfectamente que pudiera ocurrir, que el día que se dé la manifestación que se está preparando, de buenas a primeras, un fuerte segmento poblacional pudiera creer las insensateces y acusaciones que tan irresponsablemente se está propagando y ahora teniendo de escenario añadido, a parte de las redes sociales.

            Viendo entonces, que lo que se procura es malsano, pues lo que se quiere, no es decir que Danilo sea un presidente corrupto sino que la gente crea que pudiera serlo, que llamemos la atención del mismo gobierno y en particular de su sector propaganda, para que desde ahora le salgan al frente a esos infundios, al tiempo que el mismo presidente de la República debería sopesar la alternativa, de ser él quien lleve al ánimo nacional la realidad sobre las mentiras que se propagan y para que conociendo la atrapada opinión pública el criterio suyo y que será el oficial, se sopesen de la manera más cuidada sus argumentos de peso frente a los infundios alegres y provocadores, que los enemigos de la paz pública ya han empezado a divulgar y como pretexto para ganarle público a su propuesta de manifestación anti impunidad.

            Es decir, en base a rumores tirados a rodar, un sector político golpista y sedicioso quiere restarle calidad moral al mismo presidente Medina Sánchez y aprovechando sin duda, la acostumbrada actitud presidencial de guardar silencios y para dejar que la verdad emerja por sí sola.

            Pero en las circunstancias actuales, tal táctica no podría ser suficiente y por el simple hecho y las encuestas así lo comprueban, que efectivamente, hay un alto nivel popular de rechazo a los hechos continuos de corrupción  desde el poder y desde los tres poderes inter independientes del Estado y en los que hay tantos políticos y gobernantes involucrados, que con solo que los sediciosos pudieran hacer creer la imagen de falsedades que persiguen imponer sobre el primer mandatario, seguro que habría una gran posibilidad de voltear a todo el resto de la opinión pública.

            Al ver este peligro tan latente, entendemos que, por obligación, expresemos lo conveniente, de que en el gobierno se utilice la táctica, de que la mejor defensa es el ataque y para que así, colocando a la defensiva a los presumibles acusadores, la opinión pública dentro de las fuerzas vivas de la nación, no puedan ser sorprendidas y a un modo tal, que cuando se venga a ver y que entonces sí sería tarde, los convocados en Santiago pudieran írsele al cuello al presidente de la República.

            Por supuesto, creemos que los que están en el gobierno, sus estrategas, posiblemente sabrán mejor que nosotros, que pasos dar en la situación inequívocamente hostil que se está organizando, pero sí les advertimos, que en la medida que callen y dejen pasar el tiempo y no le salgan al frente y no a uno, sino a todos los infundios que ya se están propagando, el presidente podría perder el necesario radio de acción, mediante el cual, pudiera impedir que mucha gente y de incautos, creyesen las mentiras e insensateces “razonadas”, que se propagan o todas las otras que se quieran difundir de la forma más perversa y hostil.

            Y como en política no hay casualidades y en la política del poder menos, es que decimos que hay que prestarle la atención al otro fundamentalismo político, ese de los que han sido incapaces de llegar por votos y si aspiran, a que por demagogia y mentiras y mucho populacho, tratar de tumbar a Danilo y descalabrar institucionalmente a la República y con el pretexto, de que un grupo de recién llegados a la protesta pública que se estrenaron con una marcha en la capital nacional, puedan lograr aquello que  los conspiradores impenitentes de siempre, todavía no han podido.  [DAG. Miércoles, 08 de febrero de 2017. Año XV. Número 5809]