El periodismo serio e independiente ni halaga ni se apandilla. Solo informa y educa y más, cuando la policía se ha convertido en el arma asesina y represiva de la partidocracia y en contraste, el periodismo mercancía, es el arma de la intolerancia y del poder político dictatorial “publico-privado”

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Solo quienes vivimos del ejercicio siempre precario de ejercer el periodismo independiente y sin fines de lucro, es que podemos darnos cuenta de cómo y en apenas ocho meses, el gobierno plutocrático del PRM y de Luis Abinader, empieza a dejar una estela mortificante de represión policial a nivel absoluto y de asesinatos a mansalva disfrazados de “intercambio de disparos”, que tal como va la carrera sin obstáculos que lleva el gobierno, parecería que vamos o estamos dentro de una dictadura, que protegidos y como debería de ser, por un gobierno auténticamente democrático.

En este sentido y por la cantidad de muertos recogidos por los periódicos escritos, de suyo en número significativo y los otros, que aparecen tendidos en las calles y callejuelas de campos y ciudades y no mencionados en los mass media y que ya pasan o se acercan al centenar y la situación colateral tan terrible, de coaccionar a los ciudadanos con esa orgía de sangre desenfrenada y solo para que estos circulen lo menos posible en las calles y avenidas y ahora en carreteras en horas de la noche o la madrugada. Para quienes conocemos semejante desenfreno de intolerable abuso de poder, tenemos que darle la razón a la organización humanitaria Amnistía Internacional, en su reciente informe sobre la criminalidad oficial en el territorio nacional.

Por supuesto, ni el aparato de propaganda oficial y menos los medios de la prensa manejada desde el Palacio Nacional y la otra, controlada por los barones mediáticos, no se hacen eco y como se debería, sobre la terrorífica situación que mantiene hondamente preocupada a amplios segmentos de la población y por lo que en estos momentos y con todo lo que se dice a contrario, un ambiente de terror difuso empieza a propagarse.

A todo esto y desde el punto de vista periodístico, lo preocupante, viene siendo el grave rechazo que las autoridades muestran hacia la prensa digital independiente y su ausencia de respeto contra los periodistas independientes de amplia trayectoria profesional y a quienes los vasallos gubernamentales mantienen una carrera contra el tiempo de manera que, de aquí a diciembre, todos esos periodistas y sus medios queden definitivamente fulminados por la atroz represión publicitaria oficial y como si no fuera poco, dentro del mayor ostracismo.

Y es lamentable que semejante situación esté aconteciendo y por parte de un gobierno, cuyo presidente, muchos le creíamos sin compromisos y ataduras con el pasado y por tanto, con la suficiente mentalidad amplia para mantener un punto de equilibrio y equidad que favoreciera una prensa genuinamente libre y máxime, cuando Abinader llegó al poder y por una coyuntura en la que las circunstancias testimonian que ganó las elecciones con menos del 35 % de aceptación popular genuina y una preocupante abstención de más del 20%, indicadores que debieron obligar al joven presidente a llegar al poder y hacer amigos y colaboradores y no como está sucediendo, enemistándose de todo el mundo y en particular de la clase media venida a menos y que viendo como discurre la vida diaria, es una solemne insensatez.

Es por ello que observamos, que el gobierno y en la medida que los indicadores económicos reales y sin las cifras maquilladas que ofrece el Banco Central, indican que vamos hacia una política de estancamiento más inflación, agudizada por la penetración de la pandemia y la crisis económica y financiera irreversible que está afectando a los mercados de capitales, al tiempo que como gran contradicción, en la mayoría de los países, solo los ricos se hacen más ricos y los bancos se encargan de concentrar niveles extraordinarios de riquezas nunca vistas, mientras empecinadamente todavía se resisten a que el dinero circule para mejorar la capacidad de trabajo e inversión de los ciudadanos, que definitivamente haya que entender, que Abinader y con todo y que es economista titulado, no está entendiendo,  que si no hay turismo, construcción y circulante, al menos, República Dominicana va a conocer tiempos mucho peores de los que desde hace un año se está viviendo.

Por eso y ante la debacle que entendemos que podría venírsenos encima dentro de los próximos seis meses, que, como prensa independiente, entendamos que hay que reforzar la disidencia y no para fastidiar al gobierno y sí para que consolide las vías de corrección más expeditas y que eviten que se pueda conocer una hambruna como nunca haya sucedido.

Obsérvese, que ese relajamiento en las medidas sanitarias y la rebeldía subyacente de la población en el discurrir de la vida diaria y todo, acicateado por las cancelaciones masivas que se perpetran desde el mundo laboral privado y silenciadas por su prensa mercancía, más los cerca de 50 mil cancelados del mundo oficial y llegando ya a casi 100 mil “desvinculados” , no son indicadores que pudieran ocultarse por mucho mayor tiempo y ante semejante panorama de ingobernabilidad posible, el gobierno y como cualquier otro en las mismas circunstancias, requiere de voces y medios creíbles que hagan contrapeso a la prensa y propaganda oficiales y como el mejor refuerzo, para que a corto tiempo, los ciudadanos no tomen un accionar de justicia por sus propias manos.

Y lo que hay que decir y al mismo tiempo alertar, porque hoy en día, más de tres millones de dominicanos están por debajo de la línea de pobreza, el hambre, el desempleo y el desamparo empiezan a penetrar en su clase media y pequeña burguesía y lo menos que todo el mundo espera, es que el gobierno busque paliativos, sea, reforzando créditos para obtención de capital de trabajo o para llevar a un nivel pragmático y creíble las ayudas sociales.

Pero ahora mismo, lo único que se comprueba, es que todo el gabinete presidencial compuesto por millonarios, sus miembros han incrementado sus dineros y bienes en no menos un 25 % y en menos de ocho meses ejerciendo el poder y así no es la cosa y así no fue que se habló.

Abinader se ha olvidado de todos, solo está atento a sus amigos ricos y equivocadamente, solo asume que quienes les critiquen somos sus enemigos o adversarios y lo que no es cierto, si así fuera, todos los medios de periodistas independientes estarían al grito, viendo como desde lo más oscuro de su aparato de propaganda, ahora también se quiere cancelar a hijos suyos que desde hace años y como expertos en sus disciplinas trabajan en la burocracia estatal y por el “delito”, de que sus padres, sean uno que otro, periodista independiente y lo que de implementarse, será de una crueldad y abuso de poder inenarrables.

De ahí que digamos, que el periodismo serio e independiente ni halaga ni se apandilla. Solo informa y educa y más, cuando la policía se ha convertido en el arma asesina y represiva de la partidocracia y en contraste, el periodismo mercancía, es el arma de la intolerancia y del poder político dictatorial “publico-privado”. (DAG)