El presidente Abinader podrá decir lo que quiera e incluso manifestar su dolor e impotencia por el acribillamiento perpetrado por delincuentes policiales contra un matrimonio de jóvenes evangélicos.

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….Pero si no sanciona y como toda la nación espera, cancelando la totalidad de la cúpula policial, su sentir habrá quedado en eso y su prestigio se vendrá al suelo. Al mismo tiempo, debe recordarse, que no hay cosa que más les moleste a los políticos del PRD disfrazados de PRM, que se les compare en sus ejecutorias con muchas de las decisiones de gobierno tomadas por el presidente Joaquín Balaguer, en momentos que la contra policía criminal pretendía teñir de sangre el panorama político nacional y afectar al mismo presidente en su credibilidad personal.

En este sentido, muchos recordamos dos hechos de sangre ocurridos en los años 1986 y 1989, que obligaron a aquel gobernante, a tomar una radical decisión de Estado y con miras de parar en seco la maquinaria de extorsión y sangre que siempre ha existido dentro de la Policía Nacional y para aquellos tiempos, también dentro de las Fuerzas Armadas.

Entrar en detalles personalizados, ahora no tiene la menor importancia, máxime, cuando en estos momentos, lo que se advierte, es que las pandillas policiales de puro crimen y controladas por oficiales superiores y de mandos intermedios, acaban de dar una desvergonzada demostración de terror criminal, al perseguir a los ocupantes de un vehículo, supuestamente de características parecidas a otro que esos criminales de uniforme perseguían y lo que luego se supo.

24 disparos, dos asesinados y otros dos heridos, fue el saldo de aquella acción criminal que no tiene ningún punto de justificación y cuyos autores, tanto los actuantes como toda la cúpula policial y su director, son directamente responsables de ese atropello criminal, que es en sí la inconducta siempre prevaleciente dentro de la uniformada.

Abinader y por lo que ha trascendido, ha expresado en lo personal su dolor por las victimas de semejante crimen compartido y su repulsa como Poder Ejecutivo al ordenar la cancelación inmediata de sus autores, aunque por lo que hemos conocido, doce horas después del hecho de sangre, la orden presidencial no ha sido cumplida.

¿Cómo es posible que este tipo de acción criminal pudo haberse realizado y todavía a las seis de la mañana de hoy jueves, dentro de la policía se está haciendo lo imposible con tal de que el presidente Abinader revierta la orden dada?, ¿tan poderosa es la mafia policial, que sus miembros se atreven a desafiar la autoridad presidencial y sin importarle que la credibilidad del presidente pudiera ser afectada?

Se impone entonces y sin contemplaciones que el gobernante destituya a toda la cúpula policial y a todos sus miembros les someta judicialmente por homicidio culposo unos y asesinos otros y si es que el presidente quisiera quitarse el estigma que para él significa, que sicarios policiales le hagan ver como si fuera un primer mandatario de horca y cuchillo.

¿Por qué la situación es tan inquietante?, porque como nunca, la ciudadanía percibe y comprueba y si Abinader no toma una decisión drástica, en cuanto a que la policía ha vuelto sobre sus fueros en materia de perseguir, aterrorizar y asesinar ciudadanos y solo por simple sospecha y afectando de semejante modo la libertad de tránsito ciudadana.

Inclusive, se está llegando a unos niveles de daño, que, ante la violencia policial desatada, los ciudadanos han empezado por resguardarse en sus domicilios y efectuar las menores salidas posibles en horas de la noche y para nada por carreteras en horas de la madrugada y ante el justificado temor, de que las patrullas policiales, asalten, roben y asesinen a quienes se desplacen en carreteras de una ciudad a otra.

Lo que significa, que, si el gobierno del PRM no puede o se muestra incapaz de garantizar la seguridad y el orden públicos y la paz social, entonces y definitivamente, habría que entender, que por razón de Patria, los ciudadanos deberemos enfrentar la violencia policial y de una manera, que aun cuando no se quisiera y por asuntos de seguridad personal, haciéndole ver al mismo Abinader, que si como es debido y todos esperamos él, no pudiera sancionar la criminalidad policial, no debería sorprenderle de que muchos cuestionen la perdurabilidad de su gobierno constitucional.

Desde luego, tampoco creemos, que quienes se encuentran disgustados, pudieran realmente asumir, que Abinader y su gobierno debieran renunciar a las responsabilidades públicas que les fueron conferidas en las últimas elecciones del pasado 2020, ya que, en este punto, no creemos que esa sea la mejor salida, cuando lo que sí hay que insistir, es que el poder presidencia sancionador y de responsabilidad, sea utilizado sin temores ni dudas de ninguna especie.

Porque en algo todos los ciudadanos estamos contestes: Que la policía es una madriguera criminal, que podrá tener nichos y pocos, de oficiales y policías serios, pero quienes no tienen la suficiente intrepidez para enfrentar a la mafia o contra policía que hasta ahora domina a la institución y a niveles extremadamente repugnantes como criminales.

Y es en este plano, en el que toda la República quiere ver el accionar de mano dura del presidente Abinader y quiere verlo, por el terror que ya se apodera de la gente, al sentir que ya nadie está seguro y que su vida y en cualquier momento pudiera serle arrebatada. ¿O no fue ese accionar criminal el que se llevó las vidas útiles del matrimonio formado hace dos meses por los pastores, Joel Díaz y Elisabeth Muñoz?

Otro punto, cuando la contra policía se encontraba en su apogeo y sus miembros cometían crímenes tan escandalosos como el perpetrado ahora por el segundo teniente Victorino Reyes Navarro, el sargento Domingo Perdomo Reyes, los cabos Norkys Rodríguez Jiménez y Ángel de los Santos, así como también los rasos Anthony Castro Pérez y Juan Manuel Ogando Solís y con la sospecha de que el comandante policial en Villa Altagracia no estaba ajeno a la acción criminal, ocurría, que de inmediato se desataba una ola criminal dentro de la misma policía y asesinando integrantes del cuerpo y con el solo propósito de advertirle al presidente de la República en ejercicio, que detenga la persecución si no quiere que haya más muertos a nivel ciudadano.

Actuación conocida, que obliga a que le recordemos a Abinader, lo imperioso de que desarticule la cúpula policial y mucho antes que desde la misma le quieran hacer daño, al tiempo que llamamos la atención a los expresidentes Danilo Medina, Leonel Fernández e Hipólito Mejía, quienes en la pasada campaña electoral hicieron ver que cada uno tiene un ramal de militares y policías “retirados” que dicen seguirles, a que coloquen en alerta sus escuadrones, algunos de la muerte y como la mejor vía para que Abinader compruebe que tan firmes son ellos en materia de la defensa del orden constitucional.

Lo que debe señalarse con rotundidad y recordando, que el presidente Abinader podrá decir lo que quiera e incluso manifestar su dolor e impotencia por el acribillamiento perpetrado por delincuentes policiales contra un matrimonio de jóvenes evangélicos. Pero si no sanciona y como toda la nación espera, cancelando la totalidad de la cúpula policial, su sentir habrá quedado en eso y su prestigio se vendrá al suelo. (DAG)