En EEUU cuando un nuevo presidente arriba al poder, al instalarse en la Casa Blanca, encuentra encima de su escritorio, un folder y un número.

0
181

Muchos entienden, que EEUU es una especie de nueva Roma en la que el poder institucional está por encima de todo y ejerce el poder absoluto de vida o de muerte y de acuerdo a lo que este entienda que les conviene a los intereses generales de la política imperial.

            Otros en cambio y muy erradamente, no llegan a comprender, que en todo macro poder imperial de alcance global, en la generalidad de los casos, no es que el inquilino, en este caso, el de la Casa Blanca, puede hacer o decidir a su antojo, sino que siempre este tiene detrás suyo y a su alrededor un contrapeso extremadamente siniestro, de todo un conjunto empresarial-militar y de inteligencia, del que y en muchos casos, quien sea presidente del país, puede que en algún momento tenga la impresión de que él no es quien en verdad manda sino que su papel es el de personificar un poder vivo y el que sin embargo no tiene cuerpo aparente.

            Hasta ahora y a lo largo de los últimos cien años, ese equilibrio de fuerzas interno que se fundamenta en contrapesos superpuestos: Casa Blanca vs Congreso vs Suprema Corte de Justicia y todos vs. el aparato militar, de inteligencia y corporativo han podido sostenerse y cada quien vigilándose mutuamente, pero todos los personajes involucrados, teniendo muy en claro, que si en algún momento se desviaran de la programación fijada de ante mano por los organismos tutelares que tienen la obligación de proteger a EEUU y darle a su pueblo el derecho a disfrutar de una seguridad y tranquilidad, ellos y súbitamente, podrían ser las victimas propicias de una maquinaria que solo vela por el imperio estadounidense y nada más.

            Que se recuerde, pocos mandatarios se han atrevido a ir contra corriente y de estos, solo uno, Kennedy, ya todos sabemos cuál fue su destino final, como también se sospecha, que la derrota de Carter en solo haber sido presidente de un periodo, tuvo también mucho que ver con ese sistema o stablishment, que no juega o no vacila, cuando siente que los intereses que se defienden y resguardan con gran celo, pudieran quedar afectados. El fracaso en el secuestro de los rehenes en Irán, fue decisivo para que ese presidente pagara por ello.

            En el plano internacional, lo que le ocurrió a Trujillo, cuya muerte fue planificada entre Dulles y Eisenhower y al final, quien vino a ejecutarla fue Rusk-Kennedy, devino, porque el hombre fuerte dominicano, de aliado total para la política estadounidense,  con la llegada del castrismo en Cuba el primero de enero de 1959, terminó convertido en una enojosa molestia  de la que había que quitarse de encima y como precio para que Washington pudiera restaurar sus maltrechas relaciones con Latinoamérica y el Caribe.

            Fidel Castro y con todo que Kennedy se esmeró en que la CIA se encargara de la fracasada invasión de Bahía de Cochinos y luego que la extraordinaria entidad de inteligencia implementara, no uno sino más de trescientos intentos para asesinar al dictador cubano, al final resultó, que el dirigente revolucionario comunista se convirtió en una especie de pieza fuerte dentro del ajedrez de la política mundial, al tiempo que servía de justificación, para que a lo interno de EEUU se viviera agitando el fantasma comunista.

            Precisamente por la realidad dura de la Guerra Fría librada entre EEUU y su rival, la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS), quienes ya habían tenido el gran lance con los cohetes rusos desplegados en Cuba y los otros misiles que por mar eran enviados a llamada “Perla e las Antillas” y lo que terminó con un arreglo de caballeros entre los gobiernos de ambos países, por el que los rusos se retiraron de este hemisferio, a cambio de que EEUU les retirara sus misiles y bases militares en Polonia y demás países del este comunista europeo, fue que tiempo luego, en la administración Kissinger-Reagan pudo lograrse la caída de Allende en Chile y la entronización del general Pinochet, a través del cual, el aparato de seguridad estadounidense pudo impulsar la creación de las fronteras movibles entre los países del cono sur y la entrada de una alianza estratégica de militares y servicios de inteligencia y con lo que se estableció una serie de gobiernos militares y la derrota del guerrillero comunista Che Guevara en Bolivia y los otros en Uruguay la Argentina.

            Pero antes y porque tanto a EEUU como a la URSS les convenía que uno de los dos creara un ejército expedicionario -el cubano- que tuviera como teatro de operaciones el cuerno africano, fue que el régimen castrista pudo ufanarse de haber creado un ejército punitivo y el que si fue tolerado por Moscú, se debió a que esta y en cierta forma, no puso reparos a que Washington creara la guarnición de guerrilleros fedayines que asolaban las fronteras rusas en toda la meseta central asiática, mientras con marcada  muestra de forcejeo mutuo, las dos potencias unipolares se enfrascaban en una guerra de desgaste en Medio Oriente, hasta que luego con la guerra de Viet Nam, la situación llegó a unos niveles que nadie había previsto.

            Al mismo tiempo, con la llegada de Regan, la entrada del papa Juan Pablo II y la acción decisiva de la Thatcher y el preámbulo de la perestroika de Gorbachov, se logró lo impensable, la caída y desaparición de la URSS, la caída a su vez del Muro de Berlín y con este, la implosión de todas las naciones satélites del imperio ruso y entre set y set, la segunda invasión militar estadounidense a República Dominicana el 28 de abril de 1965, porque al presidente Johnson, el stablishment le hizo ver lo no conveniente de otro régimen comunista en el Caribe.

            También hubo un hecho notorio que le tocó a Bush Jr. Y como fue la caída terrible de las Torres Gemelas de Nueva York, que todo el mundo todavía supone que fue un asunto que los enemigos de EEUU invadieron el sueño estadounidense y realmente todo apunta a que el stablishment realizó “ciertos ajustes” para que ello ocurriese y como el mejor pretexto para que EEUU pudiera entrar militar y punitivamente de lleno en la aldea global, precisamente, más o menos lo ocurrido cuando Roosevelt, que el sistema dejó que Japón invadiera y castigara la flota naval en las islas Hawái y como la gran justificación para que el pueblo estadounidense pudiera aceptar la entrada estadounidense en la segunda guerra mundial y que ganada al derrotar a las potencias del eje, dio a EEUU la fuerza y el ímpetu de la gran potencia global con cuatro ejércitos desplegados en los cuatro confines del planeta, más el secreto de sus fuerzas especiales y el otro más secreto dentro del mundo del espionaje y con autonomía propia en cualquier lugar de la tierra.  

            Todas las pinceladas anteriores y las que de hecho son muestras claves de cómo es que el poder estadounidense funciona y siempre y cuando sus presidentes sean parte de ese entramado de poder fáctico aplastante, lo que nos dice, es que el presidente número tal que no se ajuste a ese esquema institucional de protección macro, podría experimentar serias consecuencias.

            Obama, fue uno que creyó y por sus ideas liberaloides y su influencia migratoria africana, aunque ésta muy difusa, que podía tener mucha cancha abierta y se topó con que no era así. Pues tan pronto entró la primera vez al despacho oval y se topó con el folder número 44, entendió de inmediato y actuó correctamente por demás, al plegarse a ese entramado de poder oculto y el que desde ese momento le regía y como a todos los estadounidenses y a otros muchos en el resto del mundo. ¿Cómo terminó? Con dos excelentes presidencias, pero al precio de ejecutar diariamente enemigos estadounidenses en el exterior vía drones y ni hablemos de la “coreografía” aquella sobre Bin Laden y la decisiva serie de guerras que ordenó que se libraran y que dejó de herencia.

            Ahora resulta, que el nuevo presidente 45, Donald Trump y por lo que se está viendo, no tenía dos días ocupando el despacho oval y de inmediato desató una enojosa controversia con los servicios de inteligencia y de espionaje y al extremo, de que tanto el FBI, la CIA y la NSA han quedado totalmente crispados y tanto, que ya es un secreto a voces, que entre el inquilino de la Casa Blanca y los servicios de inteligencia y espionaje, hay un forcejeo sordo y del que si Trump no entiende que debe ceder, al final podría experimentar un percance, de esos de cuando una personalidad poderosa se convierte en un serio peligro para los individuos y organismos que hacen contrapeso al poder y todos entre sí .

            Desde luego, toda esta semblanza, también va dirigida al poder presidencial dominicano y no como advertencia o sobre aviso, pues no existe nada que obligue a ello, sino a modo ilustrativo, de que la política del poder y aun con un presidente dominicano, institucionalmente, más fuerte y autónomo que el presidente estadounidense, debe saber administrarse, preservarse y siempre ejercer la mayor cautela, pues también en chiquito, el presidente Danilo Medina Sánchez, también tiene contrapesos y debe saber lidiar con eso.

            En definitiva, en EEUU, cuando un nuevo presidente arriba al poder, al instalarse en la Casa Blanca, encuentra encima de su escritorio, un folder y un número. En el caso de Trump, el 45 y ahí se le dice que debe o que puede hacer y como encomienda del poder oculto: Los servicios de seguridad y la alta burocracia del poder. En el caso dominicano, el entramado no llega a tanto, pues el presidente dominicano es el poder preponderante y no tiene nadie detrás que le diga lo que debe hacer, pero por eso precisamente, debe pisar con pies de plomo y tener presente que no todo el terreno que pisa es suyo. Lamentablemente, no tiene asesores con mentalidad geoestratégica y que le hablen sin temor ni favor y le recuerden, que tampoco puede jugar a ser Dios.   [DAG. Viernes, 10 de marzo de 2017. Año XV. Número 5838].