En el Gobierno se han puesto histéricos por la anunciada manifestación del diputado Botello sobre el 30 % de los fondos de pensión, cuando en realidad el problema no es suyo y sí de las Administradoras de los Fondos de Pensión (AFP) y del sector financiero

0
70

En nuestros 57 años de ejercicio profesional iniciado en el 1964, nunca habíamos visto que los miembros del poder Legislativo como del Ejecutivo perdieran el equilibrio emocional, al enterarse que un sector de la población estaba dispuesto a llevar a niveles superiores de protestas, sus reclamos de que como trabajadores que cotizan en los fondos de pensión se les facilite una parte de estos y previa deducción.

Tampoco se había conocido, que senadores en ejercicio, amenazaran directamente y en lo personal al diputado patrocinador o alentador del derecho a la protesta legitima y legal con todo tipo de amenazas y represalias e incluyendo la posibilidad de ser agredido física o eventualmente asesinado.

Debido a ello, observamos que ha cundido la alarma innecesaria y por una probabilidad de protesta, marcha o manifestación frente a la sede del Congreso Nacional y al momento de que allí y en el salón de la Asamblea Nacional, el presidente de la República cumpla con el requerimiento constitucional, de hablar ante la reunión conjunta de senadores y diputados y con miras de su rendición de cuenta anual y la que debe de hacer cada 27 de febrero.

Lo primero que debe advertirse, es que en este país ningún tipo de manifestación pacífica puede ser impedida y en segundo lugar, que muchos no entendemos el por qué determinados sectores de poder se cierran a banda e insisten en amenazar al diputado Botello y a los manifestantes con las peores represalias y ataques y estos de insistir en su propuesta contestataria.

Vamos a ver, ¿cuál es el peligro de que mientras el presidente Luis Abinader se encuentre en la sede del Congreso Nacional, en las afueras de este, se escenifique una protesta contestataria por un reclamo que se corresponde a un interés legítimo de los trabajadores? Y, en segundo lugar, ¿cómo es posible, que sean precisamente diputados y senadores en ejercicio y violando principios constitucionales sagrados, quienes asumen la posición más radical y sectaria y sin importarles ir ellos mismos en contra de la Carta Magna?

De este modo y en honor a la verdad, no se entiende tal actitud, tan impropia de legisladores en ejercicio y la que hasta ahora encuentra eco caluroso en los medios de la prensa mercancía, quienes ciegos por la ira y dado sus fuertes patrocinios financieros y los fuertes apoyos de la mayoría hacia todo cuando signifique la fuerte concentración de bancos y aseguradoras dueños de las AFP y con respaldo de la superintendencia del ramo, que en lo absoluto se compadece con el aparente estado de derecho que se vive.

¿A qué se debe pues, todo este alboroto?, si nos fijamos en determinados detalles, el Poder Legislativo sancionó que los dineros de los fondos de pensión y tanto la parte alícuota de trabajadores y empresarios como por el interés del Estado, deben ir a usufructo y dominio del gobierno de turno y del mundo financiero y asegurador.

Y ambos, recibiendo en tres partidas, esos recursos que ahora pasan de los 600 mil millones de pesos y para ser entregados como capital fresco de operaciones para los bancos y sus colaterales de seguros, otros, para la funcionabilidad del Banco Central y los últimos, para distribución del gobierno de turno. Y la pregunta es una, por hacer esas transferencias, ¿cuál es el porcentaje de retorno via interés de los dineros de los trabajadores, que se reciben? Y sin dejar de preguntar ¿por qué la Superintendencia no hace transparentes todos esos datos, cuando ella misma y por comisiones, recibe sobre los 15 mil millones de pesos?

Porque el detalle está, en las apropiaciones de los dineros para las pensiones que facilita la Superintendencia a aquellos sectores de la economía y de las que, sin embargo, no se conocen los montos respectivos y exactos de los intereses que esos préstamos tan especiales deben producir y que, de acuerdo con datos conocidos, generan intereses superiores o cercanos a los 200 mil millones de pesos.

Y si esto es así, tampoco entendemos el por qué los sectores que se benefician de esos fondos, ni siquiera admiten que los intereses que generan como intereses por las transferencias hechas, sean especializados para satisfacer los requerimientos de los trabajadores y lo más interesante, sin tocar los recursos originales de los fondos de pensiones.

Al entender esta realidad, muchos creemos que las demandas de los trabajadores deben ser satisfechas ¿o quien o quienes son los sectores e individuos que subrepticiamente se aprovechan de los montos generados por esos intereses originados en dineros de los trabajadores que van directamente a capital de trabajo del sector financiero y bancario, al tiempo que el gobierno de turno adquiere una fuente inagotable de dinero fresco para cuadrar sus déficits e impulsar sus inversiones?, ¿ o no es así?

Conociendo entonces todo lo anterior, no vemos las razones de la histeria que se ha desatado y tanto en el Poder Legislativo como en el Poder Ejecutivo y por un aviso de concentración contestataria con el solo interés de llamar la atención de esos dos poderes del Estado, quienes y abusivamente se benefician con largueza de los fondos de pensiones y para sus usufructos propios. Por lo tanto, lo que se pide y también se anuncia, es un accionar legal y legítimo.

Ahora bien, ¿por qué el diputado Norge Botello, no cede a otros planteamientos menos radicales y acepta mover la protesta para horas luego del acto solemne en el Congreso Nacional o mucho mejor, en el mismo sitio anunciado y para el día siguiente? Tampoco si lo hiciera, su objetivo original se perdería y mucho menos, si el presidente Abinader y en un gesto de profunda política de Estado, llama a Botello a consultas y negocia una reunión posterior con todos los responsables por el problema originado y para que definitivamente este se zanje.

Recuérdese, que la política es el arte de la negociación y la transacción dentro de lo posible y que cuando el presidente de la República llama a consultas, lo prudente, táctico y decisivo, no es dar muestras de radicalismo o intransigencia y sí de tacto, prudencia y de sentido común. Por lo que, en este aspecto, si sucediera la llamada presidencial, la respuesta de Botello debería de ser obtemperar a la misma y entrar dentro de un nuevo proceso negociador en firme y al tratarse, de que es el mismo primer mandatario quien se involucra.

De ahí que digamos, que en el Gobierno se han puesto histéricos por la anunciada manifestación del diputado Botello sobre el 30 % de los fondos de pensión, cuando en realidad el problema no es suyo y sí de las Administradoras de los Fondos de Pensión (AFP) y del sector financiero, reacios a devolver el dinero que no les pertenece y si a los trabajadores y tanto por el capital que aportan como los intereses que este genera. (DAG)