En este país, el periodismo no es totalmente libre y porque está condicionado al poder económico y a sus relaciones con el poder político y, aun así, las relaciones personales entre funcionarios y periodistas y en la generalidad de los casos, no sufren alteraciones significativas y lo que es bueno para la vida general de la sociedad

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Dentro del gobierno, la tendencia en algunos estratos partidarios es a menospreciar al periodismo y sin importar que este y de alguna forma, pudiera coincidir con sus políticas, lo que entonces provoca, la actitud prepotente y el accionar descortés y de perdonavidas, por parte de altos cargos gubernamentales, incapaces de entender, que las cercanías con un periodista, no quiere decir que este sea lo más parecido a un siervo o empleado suyo.

            Pero al mismo tiempo, la limitante de libertad de critica que determinados funcionarios, entienden o asumen, que el periodista que le acepta publicidad para su propio medio, debería tener, choca duramente y cuando se investiga y se descubre, que hay una minoría de periodistas a los que en el gobierno se les trata con generosidad y bonhomía y dentro de una política de tanto privilegio, que de hecho habría que entenderla como un accionar de pura concupiscencia y desde el punto de vista, del deseo irrefrenable de los bienes terrenos y, en especial, el apetito desordenado de los placeres deshonestos, que nacen de esa extraña asociación de intereses, que domina y aplasta, amenaza y advierte, entre el poder político que entiende a los periodistas que pudiera beneficiar o distinguir como si estos realmente fueran sus amanuenses privados y lo que rotundamente no es así.

            Porque no se trata de que entre uno y otro no pudieran darse relaciones coincidentes y hasta en intereses comunes y posibilidades de colaboración mutua, pero hasta tanto los políticos no entiendan la función real del periodismo, que es la de informar críticamente, sin que se pudiera perder la profesionalidad en el ejercicio de la palabra. Será imposible que dejen de presentarse determinados desencuentros entre funcionarios y periodistas y simplemente, porque los primeros no quieren aceptar, que el periodismo, es el vehículo por medio del cual, la sociedad puede hacer saber lo que siente sobre determinadas políticas gubernamentales.

            Sin embargo, hay sectores de poder, que no saben diferenciar, que en una relación estrecha tan peculiar, un periodista puede ser extremadamente generoso con un funcionario y sin que ello implique sumisión alguna, al tiempo que colateralmente en el plano privado, el mismo periodista pudiera hacer sentir su molestia  por algún tipo de situación que asume le afecta y para lo que hace uso del correo personal, pero no así en el plano público, donde el periodista mantiene incólume su ejercicio de trabajo y sin afectar en nada el desenvolvimiento del funcionario y mucho menos, mostrarse en el plano tan desagradable del chantaje burdo y la expresión descompuesta.

            Y que, en ese aspecto, es que hay veces que muchos periodistas notamos cierto tipo de desapego en el trato de funcionarios hacia ellos y todo, porque quien ejerce el poder político, de primera intención no quiere aceptar, que el periodismo independiente puede cooperar en determinados casos, pero siempre entendiendo que debe respetársele su libertad de acción.

            Distinto es, cuando algunos periodistas reciben un apoyo tan enorme desde el plano oficial, que de tanto bienestar, ellos mismos y en su salvaguarda, consideran, que adoptando cierta posición y tal como si se fuese un relacionista público, de esa manera se garantizan un mucho mayor apoyo oficial.

            Desde luego, estamos hablando de personas en su trato diario y quienes muchas veces, de tan estrecha relación, se desbordan las competencias de uno y de otro y hasta terminar por afectar la objetividad de cada quien, y lo que tampoco significa, que se ejerza equívocamente el quehacer de informar, sino que semejante situación es posible, porque como personas y con sus fallas y sus logros, pudieran y sin darse cuenta, exigir al otro, más de lo que sensatamente se debería y lo que tampoco es del todo pecaminoso.

            Ahora bien y dada la dinámica de las relaciones sociales entre actores públicos de poder político o de periodistas con poder de información, cuando se da algún tipo de desavenencia, siempre tiene que ver con el choque de egos y no porque en realidad, uno y otro quisieran despedazarse, por lo que cuando este tipo de situación se presenta, de inmediato y para mantener la relación, hay que recordar  el origen de la relación de colaboración, el desempeño de ambos actores y lo más importante, el sumun de realizaciones, que entre uno y otro han podido suscitarse y de cara al fortalecimiento del bien común de la sociedad.

            Y desde el momento que esa realidad se razona, las personas normales tienden a olvidar enconos y tender nuevos puentes de comunicación y que es el factor que distingue a los individuos civilizados, de los otros que solo actúan irrazonablemente y mucho más, cuando lo que está en juego, es contribuir a que el ejercicio de gobierno pueda tener la adecuada receptividad  y el periodista, a evidenciar, que por sus fuentes de información y su propio prestigio profesional, dispone de los mecanismos aceptables  dentro de todo un espíritu de información veraz e independiente al servicio general de la sociedad y de su ciudadanía y los que puedan servirle de apoyo o referencia al funcionario interesado en conocer una vía distinta o más directa y para saber, como el que tiene como oficio el ejercicio de la palabra o de la comunicación, ve algún tipo de situación de política de poder, que el mismo funcionario y por estar en el centro de todo, pudiera en algún momento perder la perspectiva.

            Entendiendo esto, es que se puede comprender y sin que en lo absoluto ninguna de las partes pierdan sus prerrogativas naturales, que en el gobierno del presidente Danilo Medina Sánchez, las relaciones  del régimen con la prensa en sentido amplio, son de las mejores y que en el plano de la convivencia entre prensa y poder, se entiende que tanto el régimen como el periodismo, no solo que mutuamente se respetan y se interrelacionan, sino que los funcionarios, no sienten que se les quiera acosar o cosa parecida, cuando en cambio y al momento de buscar apoyos el periodismo es generoso y también agradecido.

            En consecuencia, al celebrarse hoy el día del periodismo, bien que puede decirse, que en una relación de cero a diez puntos, periodistas y funcionarios mantienen un ocho en relaciones afectivas y aceptables y en una cálida demostración de que terminaron los tiempos en que los dos sectores se veían como enemigos.

            Ahora, ni siquiera la rivalidad natural e hija de los intereses en juego, empaña el trato común de diálogo y de critica y aun cuando muchos periodistas entendemos que el presidente Danilo Medina Sánchez debería prodigarse en sus pocos contactos personales con periodistas, no lo es menos, que debemos coincidir con el primer magistrado de la nación, cuando este dice en su mensaje de felicitación y al exhortar “a los periodistas a mantener su constante desarrollo personal y profesional, de manera que puedan demostrar, cada vez que sea necesario, su firme vocación de servicio en pos de los mejores intereses de la colectividad” y en lo que todos y sin duda alguna, estamos de acuerdo. Como también, en la felicitación de la primera dama, Cándida Montilla de Medina, a esta señalar, que “el periodismo tiene la responsabilidad de preservar y ensanchar la democracia y consolidar las instituciones. También, ofrecer a la ciudadanía informaciones objetivas de la cotidianidad, que le permita hacerse una idea propia de la realidad”.

            Por eso, enfatizamos y en el sentido, de que, en este país, el periodismo no es totalmente libre y porque está condicionado al poder económico y a sus relaciones con el poder político y aun así, las relaciones personales entre funcionarios y periodistas y en la generalidad de los casos, no sufren alteraciones significativas y lo que es bueno para la vida general de la sociedad. Con Dios. [DAG. Jueves, 05 de abril de 2018. Año XVI. Número 6,229]