En la política del poder, lo que está en gestación no se aplana y sí que crece y más, cuando el partido oficial entiende que está en juego su propia supervivencia. Lo demás, es querer salir del paso y no muy convencido.

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Una cosa es el trabajo de un presidente de la República a favor de mejor los intereses permanentes de la República y otra muy distinta, es oponerse a que su partido oficial no descuide la oportunidad de ser una opción cierta y confiable de continuidad en el poder para el periodo 2024-2028.

En este sentido, el presidente Luis Abinader luce ofuscado y en cierto modo actúa demagógicamente, cosa que el PRM no puede darse el lujo de aceptar, toda vez que, por una casualidad política repentina, sustituyó en la confianza popular, a un PLD que tenía 16 años continuos en el poder y nada menos que como sistema político de Estado.

Tampoco Abinader puede decir que nunca pactará con el PLD, es decir, con el expresidente Danilo Medina Sánchez, cuando recién hemos visto que en la atropellante escogencia “legislativa” de la cámara de cuentas, fue evidente que el pacto bipartidario se dio y de manera concluyente.

Lo que quiere decir, que cuando a Abinader le convenga y sea para fortalecer su gobernabilidad o porque sencillamente no quiere perder la posibilidad de afianzar su débil apoyo popular recostándose del adversario, que ya reagrupado, no esconde que tiene una política dirigida a socavarle del poder, asume que puede arriesgarse un tanto y tentar al mismo demonio si fuera necesario.

Por eso y al ver esa jugada, arrojada y muy riesgosa, de pactar en lo de la Cámara de Cuentas, se entienda y aun cuando de cara al público, Abinader quiera decir lo contrario y mucho más, cuando sabe perfectamente que el destino o posibilidad continuista del PRM dependen fundamentalmente de sus decisiones como gobernante.

Entonces si esto es así, no es posible entender la maniobra estilo globo de ensayo, de llamar la atención y darle una pela de lengua, a un PRM, que no es verdad que nadie allí estaría dispuesto a no prepararse o hacer todo lo posible por ganar popularidad, afianzarse en el poder y prepararse a tiempo frente a dos partidos, que como el PLD y la Fuerza del Pueblo también quieren ser el gobierno en el 2024.

Pero hay más, también Abinader debería darse cuenta, de que desde el momento que un medio tan taimado como el matutino centenario abraza el antirreeleccionismo más desenfadado, lo que ese periódico hace, es empezar a cavar la tumba del gobierno y de su partido y para el caso de que los dueños del Listín Diario vean peligrar sus intereses.

Si esta es la realidad cruda y la que se afianza con los siguientes datos provenientes de las estadísticas electorales de la JCE y que nos las recuerda otro matutino menos comprometido con los barones mediáticos, El Nuevo Diario y uno de sus analistas, Daygorod Fabián Sánchez.

Se tiene, que si Abinader recordara que llegó al poder al dividirse el PLD y que a ese momento, la atrapada opinión pública estaba dispuesta a darle la oportunidad de gobernar a partir del 5 de julio de 2020 cuando Abinader-PRM y aliados ganaron las elecciones, no fue porque disponía de una base popular solida y real, pues nunca llegó al 35 % de aceptación, sino porque pactó para la primera vuelta a los niveles legislativo y municipal, mientras a nivel presidencial, la mitad de la FP votó a su favor y lo que demuestra, que el resultado electoral de un 52.52% no es solo suyo y menos, cuando si el PRM pasó del 50%, se debió al 8% de los votos aliados indirectos y dando por resultado que el PRM y como partido, solo alcanzó un 40 % y pico de votos. Y lo anterior no lo decimos nosotros y sí el tribunal electoral de primera instancia.

Por lo tanto, es un riesgo muy temerario, la postura que Abinader ha adoptado recriminando al PRM y dándose golpes de pecho contra su probable reelección y la de su partido y sabiendo, que si ahora cuenta con un renovado apoyo popular que casi le sitúa con un 15 % de aceptación pública electoral y no obstante el maravilloso 70-80% de estadísticas cosméticas provenientes de empresas encuestadoras a tanto por paga, no le será suficiente y de continuar con semejante criterio tan extraño y anti partido, probablemente que sus adversarios-que son implacables-aprovecharán su desliz y que le llevará tarde o más temprano a un bajón de popularidad, hijo de una cerrada actitud antirreeleccionista y lo que el PRM no aprueba

En este ámbito, ¿cómo es posible que Abinader olvide que el pueblo dominicano es uno fundamentalmente reeleccionista y el que, por espíritu de supervivencia, inmediatamente comprueba que el presidente en ejercicio no quiere seguir, automáticamente la gente empieza a rechazarle y con la expresión tan criolla y oportunista de: “ahí no hay vida”.

Si recordamos, Abinader no es ningún extraterrestre, sí tiene origen de mercaderes árabe o turco y de quien, además, todos sabemos que es el agraciado hijito de papi y mami, quien antes de nacer ya tenía su mundo resuelto. Pero resulta, que su calidad de vida no es la misma del pueblo dominicano y en particular de quienes momentáneamente le siguen y si recuerda esta premisa, debería de ser más prudente y político a la hora de emitir ciertas declaraciones del matiz que le estamos criticando, ¿o es que tampoco cree que dentro de su partido no existe una quinta columna, que a estas alturas quisiera descalabrarlo?

Mientras tanto, otro consejo: No juegue a apoyarse solo en los barones mediáticos y menos, en su aparato de propaganda y casi nada en su dirección de prensa y ahora que va al extranjero a una cumbre gubernativa, que en la practica le servirá de pretexto para “botar el golpe”, observe, que quienes no somos prensa suya, tenemos más nivel de penetración como líder mediático independiente y el que en algún momento y por cosas de la vida, podríamos quitarle las castañas del fuego o en otras palabras, hacerle frente a sus enemigos y adversarios y reducírselos a nada y no es jactancia y sí realidad.

La experiencia, presidente Abinader, no se improvisa y menos se la desprecia, por eso le decimos, que, en la política del poder, lo que está en gestación no se aplana y sí que crece y más, cuando el partido oficial entiende que está en juego su propia supervivencia. Lo demás, es querer salir del paso y no muy convencido. (DAG)