miércoles, julio 17, 2024
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En ningún país, no hay organismo internacional público o privado que esté por encima de su gobierno y presidente solo hay uno y sin clones y partido que quiera duplicar el tiempo de otro en el poder, fracasa

A partir de las tres premisas anteriores, la partidocracia, clase gobernante y medios de comunicación deberían entender que no hay poder sobre un país que pueda impedir que un presidente nacido de una consulta electoral, buena o mala según los criterios de cada ciudadano, sector o grupo de presión, pueda ejercer su poder constitucional dentro de los parámetros innovadores en los que el ejecutivo nacional quiera desenvolverse.

Si el decálogo precedente se tiene bien en cuenta, al presidente de la República de que se trate, solo deberá imponer sus propios parámetros de gobernanza e incluido y de acuerdo con el desenvolvimiento de las circunstancias, su propio y particular criterio de fuerza.

En este sentido, también toda la ciudadanía deberá entender y hablamos de fuerzas vivas y sociedad civil. Primero, que ya los golpes de Estado de siglos pasados no son el mismo mecanismo de fuerza bruta a utilizar para estos tiempos de internet y redes sociales y segundo, que ahora, cualquier gobierno puede hacerlo y como nueva variable y para ello, con solo imponer el estado de emergencia y cerrar todo acceso a internet y las redes sociales, tendría el control mayoritario de la manipulada opinión pública.

Al mismo tiempo, bastaría imponer medidas de fuerza y control a los medios tradicionales, pero preponderantemente, cerrando el acceso a la publicidad oficial, así como a la tanda de privilegios para los dueños de los mass media y todos los negocios o empresas habidas y por haber que tengan y automáticamente se doblegaría el supuesto “espíritu inquisidor” de sus supuestos “periodistas y comunicadores independientes” y el gobierno que ejecute estas premisas, podrá imponer su paz, su convivencia de dirección y sus reglas y que en un estado de emergencia o peor si se agranda hacia un estado de sitio, sería lo más fácil para doblegar y para su bien, a los comentaristas, locutores y comunicadores que se creen que desde un micrófono es más que suficiente para arrodillar a un presidente o a un gobierno de origen constitucional y lo que debe puntualizarse, porque aquel otro que nace de la fuerza y la bota militar, ese no tiene los pruritos que especificamos más arriba.

¿Por qué hay que plantear esta especie de decálogo a seguir?, porque en el actual estado anárquico de opinión dirigida que se vive en este país, donde todo un grupo de jóvenes analfabetos funcionales se han creído y por el “desorden ablativo” que tienen en los medios de comunicación tradicionales, así como en las redes sociales, que supuestamente sean el verdadero poder de la República y en lo que están muy equivocados.

Un ejemplo, desde hace unos días, uno de esos exponentes como comunicadores y que se entiende con licencia para insultar, difamar e injuriar, la emprendió contra la primera autoridad del ministerio público central, vale decir, la procuraduría general de la República y al negarse rabiosamente a no reconocer el derecho de esa funcionaria y ya como ciudadano e igual que otro que se sintiera injuriado o difamado, a presentar públicamente y por medio de un documento oficial, su derecho a exponer sus disidencia o reparos sobre un asunto de capital importancia e interés ciudadano.

Para colmos, el difamador profesional e impenitente y creyéndose un suprapoder público o dictadorzuelo en las redes sociales, prácticamente ha llamado a la sublevación de toda la audiencia atrapada que cree que tiene en sus manos y en función de ello, otros difamadores se han prestado a lo más parecido a un intento público venenoso de tratar de imponer un golpe de estado bizarro contra el gobierno de la República.

Posible, que en una democracia autoritaria como la que los dominicanos practicamos y unas veces como dictadura abierta y otra a ocultas, el fenómeno contestatario de que hablamos, en principio pudiera ser entendido y a nuestro juicio mal interpretado, como si gente que para nada contribuyó al orden social facilitando un criterio abierto de libertad de escogencia ciudadana en las pasadas elecciones, tuviese derecho alguno a imponer sus torcidas reglas y todas, hijas de la corrupción rampante que ahoga al país y en particular a la gran mayoría del sector mediático nacional.

Sin embargo, todos los que ahora quieren insultar funcionarios, detractar al gobierno y vejar al presidente Luis Abinader, no acaban de entender, que precisamente en una democracia autoritaria como la que todos ellos y junto a la clase gobernante han impuesto, a Abinader le será enormemente fácil y si hace valer su carácter y pantalones, porque definitivamente se respete el orden constitucional y se acate la voluntad legal y legitima que le ampara y no obstante que ganó una reelección en base a un origen institucional sombrío como espurio, pero que estuvo reforzada por unos casi dos millones de electores que votaron a su favor y lo que al final y por su propio ejercicio de poder, está legitimado.

Puntualicemos sobre lo que realmente ocurrió cuando la campaña electoral: Que entre Abinader y los dos candidatos presidenciales opositores, un expresidente y el otro, amparado por también un expresidente, jugaron a ver quién engañaba a quien y por eso los resultados pragmáticos de las urnas inducidas por Abinader: Mientras Leonel actuaba como una mansa paloma pero con la astucia de una serpiente (mateo10:16) Danilo y de marrullero, hacia lo suyo para desviar los resultados electorales, en tanto el candidato que respaldaba, se hacía querer  y creyéndose que con su ladino y sinuoso comportamiento, tanto engañaría a Abinader como a Leonel.

De ese pugilato “entre caballeros”, resultó que Abinader les ganó ampliamente y de tan dura que fue la derrota, que el trío de opositores, todavía no se repone de la derrota y como se está viendo, los dos expresidentes actúan muy creídos como si ellos lo fueran todavía y ni hablemos del otro -ya espectro, Hipólito- que desconsideradamente catalogó a Abinader con el despectivo e injusto calificativo de “tayota” y el que ahora, precisamente le está saliendo caro y al ver, que en el nuevo gobierno, no tendrá el nivel de poder institucional via ministerios y direcciones generales, que ya se le están yendo de sus manos.

Justa y precisamente y por todo lo anterior y el grave como grande desconocimiento real que tienen sus opositores de adentro como los de afuera, respecto a quien es en verdad Abinader, es que observamos que todos continúan cometiendo los mismos errores de procedimiento que han utilizado en todos estos años y en los que incluimos a medios de comunicación y sus periodistas y periódicos, comunicadores y sus redes sociales.

De ahí que consideremos pertinente y al ser un analista político de Estado absolutamente independiente a todos los poderes públicos y privados y de quienes solo recibimos ataques y contrariedades y del gobierno como del mismo Abinader, una pila de desconsideraciones, que sería bueno que a partir de ahora y antes de que este gobierno entregue y el nuevo reciba, que todos se alineen en cuanto a que con el nuevo Abinader  se inicia un nuevo ciclo político y por el que lo viejo y en todos los sentidos y aspectos, dará paso a un país político nuevo y a una nación cuya dirección presidencial,  marcará su propio derrotero y el de la República.

Y nuestra conclusión: En ningún país, no hay organismo internacional público o privado que esté por encima de su gobierno y presidente solo hay uno y sin clones y partido que quiera duplicar el tiempo de otro en el poder, fracasa. Con Dios. (DAG) 30.06.2024

 

 

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