En respaldo tácito a su nuevo amigo dominicano y de corrección al “socio” estadounidense, la República de China Popular, replica al gobierno Trump, sobre su inaceptable injerencia en los asuntos propios de las naciones, fuera de la estadounidense, que tienen relaciones diplomáticas con la nación asiática.

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Si de por sí, la conversación “cautelar” que el gobierno estadounidense a través de su encargado de negocios interino Robert E. Copley, tuvo hace unas horas con el presidente Danilo Medina Sánchez, dejó un corrosivo sedimento de viejos antagonismos vueltos a recordar, ahora y con la declaración oficial del gobierno chino y saliendo en defensa de la decisión dominicana, quiérase que no, arrastra a República Dominicana a un primer plano en la lucha de intereses que libran las dos grandes potencias.

            Ni que decir y que fue lo que en este país todo el mundo entendió, que Washington se decidió por hacer saber su malestar al mismo presidente Medina Sánchez y por lo que se vio o se creyó entender por la inusitada y de muy poco tacto, súbita rueda de prensa efectuada por el diplomático estadounidense a pocas puertas del despacho presidencial dominicano y después de haber salido del mismo, que definitivamente, la respuesta del gobierno chino ha tensado las cuerdas y como nunca había ocurrido entre los gobiernos dominicano y estadounidense.

            En este sentido, al enterarnos de lo que expresó el portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores de China, Lu Kang, es indudable que las relaciones dominico-estadounidenses no pasan por su mejor momento y al escucharse la reprimenda china a lo que se entiende una injerencia inaceptable sobre la decisión dominicana de ampliar relaciones diplomáticas entre Pekín y Santo Domingo, parecería, que ha generado una reacción nada cortés y sí cortante, de un gobierno chino, que está visto, no está dispuesto a que EEUU pretenda aterrorizar al gobierno dominicano y hasta obligarle a revocar la decisión ya tomada.

            Más aún, hasta ahora, el uso estadounidense en estos tiempos de Trump y en este tipo inusual de caso, es el mismo que otras administraciones estadounidenses han efectuado, cuando un gobierno de un país sometido a su influencia geoestratégica, da connotaciones como de pretender tomar equidistancia de la influencia y peso político estadounidense.

            Lo que significa, que de ahora en adelante, el encono estadounidense se hará sentir por múltiples vías y mucho más, cuando EEUU, nunca supuso, que algún gobierno dominicano tomaría esa medida sin antes indagar su estado de ánimo y que en definitiva, es el por qué Copley y en cierta forma, fue tan seco y casi totalmente descortés ante el propio presidente de la República, quien y de acuerdo a nuestras fuentes, parecería que aguantó estoico el meta mensaje de Washington y sin dar demostración alguna de temor o preocupación por el paso dado.

            En esto, hay que saber entender el tipo de ánimo del gobernante dominicano, quien no es persona a la que fácilmente se pudiera decir, que se impresiona si alguien se permitiera el mal gesto de tratar de incomodarle y peor, si y como es el caso, se trata de un diplomático extranjero, de esos a los que muchos peledeístas entienden francamente hostiles.

            Incluso y por la temeraria reacción de Copley, tan poco diplomática y poco correcta, esta denotó, que el diplomático fue sacado de casillas por el trato también seco y cortante y sumamente glacial, que por lo que se nos ha dicho, Medina Sánchez le dispensara y lo peor, solo limitándose a escucharle y respondiendo con uno que otro monosílabo, pero evidenciando, la serenidad propia del gobernante que no es fácil de intimidar.

            Desde luego que tal reacción personal, tan fría y distante del presidente Medina Sánchez, fue un asunto que Copley captó al vuelo y lo que en cierto modo, a juicio de muchos enterados,  le llevó a cometer la pifia, de revelar una parte de lo que conversó con el presidente de la Republica y lo que hizo en su singular “rueda de prensa”, la primera actuación abierta y provocadora, de algún diplomático estadounidense de su nivel  contra el actual gobierno dominicano y a partir de la cual, es seguro, que de ahora en adelante, los dominicanos deberemos esperar otras medidas colaterales,  diplomáticas y de todo tipo, que el gobierno estadounidense podría estar en temperamento de desarrollar y en lo que no descartamos algún tipo de tuit amenazador del mismo Trump  y quien sabe, que tipo de acción económica de índole represiva, se le pudiera agregar.

            Teniendo esa posibilidad muy presente, está claro que el gobierno dominicano y recordando que administra los asuntos del Estado Dominicano y de su pueblo, de ahora en adelante deberá de actuar con mucha sangre fría y sentido de saber jugar el tremendo ajedrez de alto nivel político en el que su creencia de la oportunidad y de lo que entiende correcto, le ha llevado a asumir y al extremo, de que, de hecho, poca falta para que Washington pudiera calificarle de hostil a su política e intereses.

           Naturalmente, lo menos que se podía suponer que ocurriría, que, desde China Popular, por el nada cordial mensaje y en cierto modo intimidatorio, que Washington ha enviado a su contraparte dominicana, que la nación beneficiada por la apertura de relaciones diplomáticas, China Popular, se tomara la demanda y respondiera con la firmeza que la caracteriza, a lo que, de suyo, viene siendo una temeraria provocación estadounidense a los propios asuntos internos de la nación asiática.

            Dando por resultado la crispante respuesta china, al pedir el portavoz, Lu Kang y en rueda de prensa, que “EEUU deje de interferir en los contactos diplomáticos que Pekín ha iniciado para que los gobiernos aliados de Taiwán rompan con la isla, señalando que se trata de una injerencia en sus asuntos internos. No sabemos por qué EEUU está obstruyendo el hecho de que otros países quieran reconocer el principio de ‘una sola China’ y normalizar las relaciones con este país. Urgimos a EEUU a que respete el principio de una sola China, deje de ser irresponsable en estas cuestiones y no interfiera en nuestros asuntos internos”, subrayó la fuente oficial.

            En criollo, se puede hablar, de que palabras ha habido y lo delicado, que son premonitorias de todo cuanto de réplicas y desafíos diplomáticos Pekín podría iniciar y a propósito, de que el gobierno dominicano le reconociera y lo que en asuntos de relaciones normales entre estados no debería tener o presentar el malestar inocultable que la decisión dominicana le provocara al Departamento de Estado. Y lo que, en cierta forma, hay que achacar, a que los responsables estadounidenses, se habían acostumbrado a que los funcionarios dominicanos y sin importar gobierno, siempre se habían caracterizado por ser extremadamente sumisos hacia todo cuanto proviniera de las orillas del Potomac.

            Ahora y es evidente, la situación marca distinto. El presidente Medina Sánchez, ha entendido y sobre todo por el amplio registro de relaciones bilaterales que se tienen desde hace más de cien años, que llegó el momento de que Washington vea en Santo Domingo, al mismo aliado diligente y efectivo de siempre, pero dentro de un contexto de mayor independencia de criterio y de reafirmación de que sabe manejar su propio destino, criterio y soberanía.

            Y lo que, en cierta manera, el expresidente Leonel Fernández supo puntualizar anoche y muy bien, al decir que “La República Dominicana, durante años sostuvo unas relaciones diplomáticas con la República de Taiwán, que debo decir, fue un país muy generoso con nosotros y muy solidario, por lo que le agradecemos toda la asistencia y toda la ayuda que nos prestaron. Pero hay una realidad en la geopolítica mundial y es que China es la segunda gran economía mundial y se proyecta para el 2050 como la primera economía mundial. República Dominicana no puede desconocer el crecimiento de China, sobre todo, porque fueron los propios Estados Unidos que iniciaron la formalización de las relaciones diplomáticas con China con la visita de Richard Nixon en los años 70 a ese país”.

            Dentro de ese contexto, lógico que China Popular salga en defensa de su nuevo amigo dominicano y cuando con ello, otras naciones pequeñas que quieran imitar el gesto dominicano, sus autoridades entenderán, que sin dan el paso, no estarán solas expuestas a la ira estadounidense y de ahí, que en respaldo tácito a su nuevo amigo dominicano y de corrección al “socio” estadounidense, la República de China Popular, replica al gobierno de Trump, sobre su inaceptable injerencia en los asuntos propios de las naciones, fuera de la estadounidense, que tienen relaciones diplomáticas con la nación asiática. Con Dios.  [DAG. Sábado, 19 de mayo de 2018. Año XVI. Número 6,315]