En uno, los dominicanos damos cinco pasos hacia adelante en otro, retrocedemos y por ingenuos, en diez y lo revelador, existen nichos familiares y de poder árabe, turco, sirio, libanes, jordano y palestino ..

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El próximo 27, el aeropuerto internacional de Barahona cumplirá 55 años de haber sido inaugurado en el 1966 y todavía la terminal aérea no ha podido rendir los frutos que el presidente Joaquín Balaguer esperaba que se darían a favor de la economía regional sureña. ¿Por qué?

Por la maldición árabe y turca, libanesa y palestina, siria y jordana, que le ha significado un retroceso extraordinario a la Perla del Sur como a toda la región y algo mucho peor, porque esos inmigrantes y sus descendientes directos han sido la retranca que ha impedido que “Barahona” y hablamos genéricamente, sea parte del crecimiento económico y progreso material que ha mantenido como una constante toda la República.

En este aspecto, los árabes y en sentido general le han imprimido a toda esa parte de la República, la especie de tradición atávica que practican en sus países de origen y en base a imponer una supuesta “tradición” de valores estacionados en el tiempo, mediante los cuales han dividido a la República entre dominicanos y árabes y tanto así, que donde quiera que en el interior emigran como club libanes, sirio palestino y jordano, imprimen una fuerte como terrible división social que no tiene punto de comparación.

Dos ejemplos, el trazado de la prolongación de la carretera del sur, cuyo diseño contemplaba que iría por el litoral hasta Paraíso y los intereses árabes y en particular de la llamada familia Toral, hicieron que el trazado se cambiara en paralelo 500 metros hacia arriba hasta Saladilla y con el propósito de que tierras que eran un paramo de indigencia absoluta y propiedad de esa familia y otras de origen árabe, pudieran beneficiarse y para que les sirviera de enriquecimiento ilegal propio y gracias a un influyente funcionario palaciego, Polibio Diaz, quien  hasta su muerte fue la especie de “ángel protector” que impidió que la menor cantidad dominicanos pudieran progresar y solo sí los descendientes de árabes y de turcos.

En el aspecto personal y familiar, estos descendientes eran tan absorbentes y como todos ellos, que no permitían que los dominicanos se casaran o se unieran con muchachas de origen árabe y como es el caso de la familia Sabá, que una de sus hijas, Yumaila y para impedir que en aquel tiempo se casara con el izquierdista Roberto Santana, la enviaron por mas de un año al Líbano y lo que como suele suceder en esos casos, no resultó a favor de la familia, toda vez que la muchacha y a su regreso, casó a escondidas con el joven universitario, el hoy alto funcionario público, tan o mas influyente que el viejo Polibio en el área del Poder Judicial. En realidad, las dos grandes familias pudientes de Barahona eran y son, Lagares y Lama, el resto casi pobres de solemnidad.

Se tienen entonces  las razones del por qué la provincia y la región se encuentran entre las más atrasadas del país y de ese modo, el aeropuerto es ahora una ruina nada funcional y un emprendimiento de crecimiento y desarrollo como la presa de Monte Grande, todavía los intereses árabes y turcos no han dejado que pudiera terminar por construirse y como este, otro de explotación subterránea de una mina de oro por las cercanías de la provincia de San Juan de la Maguana, oposición que es presentada “a favor del país”, cuando en realidad, de lo que se trata, es impedir que el pueblo dominicano de la zona se beneficie y en lo que familias de comerciantes y tenderos como la Arbaje no dejan de tener cierta responsabilidad.

De esta manera y en líneas generales, los descendientes de árabes y turcos, sirios y palestinos y jordanos, no solo que han significado una remora contra los intereses de las familias dominicanas, sino que todos ellos tienen a su vez dos puntos comunes: Venir desde Arabia y aposentarse primero en Haití y desde el país transfronterizo inmigrar a la parte sur de República Dominicana y lo mas significativo, conformando el grupo plurinacional familiar que origina el hambre y la miseria haitianas y el atraso económico de la parte sur dominicana y que en concreto y en la practica, funciona como una multinacional que bloquea que entre los dos países insulares pudieran tener una convivencia plena.

Por eso y ahora que el pueblo dominicano eligió al descendiente de árabes, turcos, sirios y palestinos y jordanos, Luis Abinader y como presidente de la República, los que conocemos el tema del sistema tradicionalista árabe absolutamente contrario a que el pueblo adquiera posicionamiento económico propio, tenemos la esperanza de que el joven presidente haga lo imposible y por impedir que la inmigración árabe proveniente de Haití continúe afectando las vidas de los dominicanos.

Y ante lo cual hay que recalcar, que el gobierno debe impedir que 55 años luego de creado el aeropuerto internacional María Montés, este continúe siendo una ruina, que las inversiones no lleguen al Sur y que esos inmigrantes y sus descendientes se consideren supuestas familias de primera y dizques superiores a las dominicanas.

Desde luego, no se trata de discriminar o atacar a esos inmigrantes y sus descendientes, todos comerciantes y tenderos progresistas, sino de hacerles ver, que de agradecidos debe de ser, no actuar como enemigos de los originarios de estas tierras y en donde esos inmigrantes lograron la prosperidad material que en sus países nunca obtuvieron.

Lo que nos hace decir y afirmar que, en uno, los dominicanos damos cinco pasos hacia adelante en otro, retrocedemos y por ingenuos en diez y lo revelador, que existen nichos familiares y de poder árabe, turco, sirio, libanes, jordano y palestino que no dejan que el país del interior progrese y que los ciudadanos sean dueños de su propio destino. (DAG)