¿Es correcto que Danilo, siendo presidente de la República, se comporte como si se preparara para ser expresidente ya mismo? ¿Tendrá alguna enfermedad de todos desconocida?

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Todo presidente de la República y como cualquier otra persona, también tiene sus manías y por lo tanto, en algún momento, estas pudieran dominarle cuando se trata de asuntos de Estado, pero que el comportamiento implique un extremo aislamiento hasta de sus mismos colaboradores y de los cuales, no llegan a diez los que diariamente pueden verle o contactarle y a parte de su circulo privado en el mismo Palacio Nacional, de hecho, es una situación que no habla nada bien y respecto a un político que quisiera continuar renovando el cargo cada cuatro años.

            De generalizarse la conjetura y mucho más, si por casualidad, se comprueba, que ministros tan importantes como los dos presidenciales, también presentan esa particular manía de auto alejamiento y al grado, de dejar que sus secretarias y secretarios y de estos, uno o dos, lleven la voz cantante y al extremo, de tampoco recibir con la fluidez necesaria a quienes quieran contactarle, entonces y por obligación, habría que entender, que se está ante una forma nada política y sí peligrosa, de enviar una especie de meta mensaje, de que tampoco esos ministros, no les importara que en algún momento dado pudieran cesar en los cargos que ocupan.

            Hay que reconocer, que, como toda especulación, la misma se alimenta de indicadores ciertos. Pues es conocido, que el presidente y ya dentro de Palacio, si quinientos ciudadanos han podido lograr ser recibidos en audiencia personal y privada y por mes es mucho, como por igual, que si sus dos principales ministros palaciegos no pasan de mil los ciudadanos que hacen fila y porque expresamente quieren verlos y quienes primero deben pasar por los filtros de todo un pelotón de asistentes y válidos, quienes antes que nada quieren saber lo que el ciudadano quiera tratarles a sus jefes, se entiende de inmediato, que este no es un gobierno que realmente sea político militante y como lo era para el 2014 y años siguientes, sino que ahora, el comportamiento aislacionista, solo habla de agotar el tiempo y hasta esperando que llegue rápido y para entregar e irse cada quien al sitio en el que cada uno se sienta cómodo o de donde proviene.

            Y desde el momento que quienes observamos el acontecer político nacional y específicamente, las idas y venidas del día a día de la gobernanza del país y desde su centro de poder, entonces caemos en la cuenta, de que parecería, que los altos cargos públicos no tienen el mínimo interés para que los ciudadanos se les acerquen y mucho menos, abrir puentes de comunicación, que al gobierno y en un momento dado le pudieran ser útiles. Lo que quiere decir, que, a razonamiento a contrario, es inevitable entender, que el gobierno luce no continuista y que por lo tanto y de cierta manera, no quiere que nadie pueda asumirle en condiciones anímicas para continuar más allá del 2020.

            Si la percepción es la correcta, lo que no se entiende, es que las autoridades del Poder Ejecutivo, sean remisas a realizar el paso político y lógico siguiente, que desde ahora debería de ser, el de señalar quien es el político o prospecto político que desde dentro del PLD, asumen que debería de ser el próximo presidente de la República, en tanto y sin importarles dejar que los rumores y las especulaciones aumenten, el presidente se presenta al lado del ex presidente Hipólito Mejía -políticamente un desafecto político al partido en el poder y por necesidad, al gobierno- y de quien como se ha visto, luce con la suficiente influencia y cercanía ante el mismo presidente Danilo Medina Sánchez.

            Lo que significa y si se recuerda, que en días atrás, Medina Sánchez hizo llegar a su despacho, aquellos políticos oficialistas que él entiende su club de posibles prospectos a lograr la nominación presidencial morada, que inevitablemente haya que decir, que dando a entender y desde ahora, que no tiene ánimos de seguir, automáticamente, le impone a la alta burocracia una situación de curiosa fragilidad, que en su momento pudiera significar el inicio de algún tipo de estampida grupal, que dejara sin aliento a la mayoría de la matrícula que compone el comité político, al tiempo de crear una crisis, llamémosla, de “identidad”, entre quienes desde el comité central y los subsiguientes cargos y canonjías públicas que ostentan, todavía no se ven que hubiesen llegado al nivel de bienestar y calidad de vidas que tienen los cercanos a Danilo y a su poder palaciego derivado.

            Habría que preguntarse y ya con más o menos fundamento, ¿será que Danilo tiene un desasosiego intimo tan grande, que prefiere que se le vea como un primer mandatario huido y del mismo tiempo que en el 2016 él se buscó como gobernante de esta República? ¿O habría que irse más lejos y asumir, que cuando un gobernante actúa de tal modo, es porque tiene alguna enfermedad o síntomas de algo físico que no le deja sentirse en la plenitud de sus funciones físicas y motoras?

            Si en cambio no es así, sino que Danilo y como sanjuanero, gusta de generar incertidumbre entre los suyos y para alimentar todo tipo de especulaciones entre la clase gobernante, de esas que hagan, que, llegado un momento, haya que pedirle que continúe en el cargo y porque quienes se han beneficiado de sus políticas, sienten, que, si se sale del poder, todos ellos pierden los amplios privilegios que los acompañan.

            Para más señas, ahí se tienen los casos, de periodistas renombrados, quienes hasta hace poco, siempre se les ha tenido de tan su total cercanía y contra quienes y de golpe, el ministerio público central les está requiriendo por presumibles situaciones, que por las investigaciones efectuadas, hasta ahora, arrojan múltiples dudas respecto a su comportamiento en alianza con individuos objetables moralmente, de esos que han saqueado el patrimonio nacional y que de ser cierto, el mismo Danilo podría resultar embarrado, dado el tremendo apoyo protector que por años, es público que les ha facilitado.

            Y volviendo a las especulaciones, ¿no será, que con esa persecución tan curiosa, que el gobierno y vía la procuraduría general de la República está efectuando, quiere enviar otro tipo de mensaje a quienes desde el extrarradio del poder, han terminado por beneficiarse en demasía y que si se les deja y el régimen no frena, al final pudiera afectar el nombre y la credibilidad presidencial y en momentos, que los principales ministros presidenciales, no se aguantan los ánimos para dar a entender que “Danilo no va en el 2020”?

            A todo esto, también llama la atención, que al mismo tiempo que a Danilo se le ve, no tan empeñado como antes en el ejercicio del poder y lo que se demostró con la renuncia “por cansancio de años” de la ministra de Salud, Altagracia Guzmán Marcelino, hecho sorprendente, pues ningún ministro renuncia al cargo y si no es que nota, que ya el poder presidencial no es el mismo de antes.

             Que en definitiva haya que entender, que algo está pasando por la mente del presidente, que, de tan extraño, todo el mundo empieza a cavilar y examinar con cuidado todos sus pasos, y para detectar a simple ojo, de que mal pudiera estar aquejado, el hasta hace poco saludable presidente de la República y lo que ocurre, al ver que Danilo ha limitado mucho más el acceso de ciudadanos a su despacho y solo se deja ver y en grupos que le miran de lejos, en las inauguraciones de obras y un tanto relativamente cercanos en las visitas sorpresas y lo que obliga a preguntarnos: ¿Es correcto que Danilo, siendo presidente de la República, se comporte como si se preparara para ser expresidente ya mismo? ¿Tendrá alguna enfermedad de todos desconocida?

            De tantas las preguntas que sobre el particular se formulan, hasta especialistas médicos y clínicos han sido consultados y quienes, y por el interés de los que les consultan, casi todos políticos y periodistas, han llegado a coincidir y en asumir, que “si por fotografías es, parecería que tiene un estómago con un tamaño fuera de lo normal”, en tanto otros y sibilinamente, no dejan decir que “llama la atención esa calvicie tan radical que ya tiene”. Mientras y para dejar suspicacias a un lado, entre quien escribe y el presidente, hace 21 años que ambos no coincidimos en ningún lugar y tampoco hemos hablado en ese lapso y respecto al ministro Montalvo, desde el 12 de junio de 2017 no hemos vuelto a hablar y tampoco coincidir en ningún lugar y con relación al ministro Peralta, nunca nos hemos visto, ni hablado y menos saludado.  Con Dios.  [DAG. Domingo, 13 de mayo de 2018. Año XVI. Número 6,309]