Es un abuso y en cierto modo, una traición a sus propios valores patrios, lo que los institutos armados y policiales y sus mandos actuales, permiten y por simple oportunismo político, al aceptar que enemigos declarados y confesos de las instituciones castrenses, estén aumentando peligrosamente el culto a la pos verdad y a las noticias falsas y en un afán demoniaco por presentar a las instituciones castrenses, como lo peor en tiempos de la Guerra Fría.

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Se comprende, aunque no se comparte y solo porque las anima un encono perverso de retaliación enfermiza, que quienes, como fuerzas políticas radicales, trataron de socavar a la nación dominicana en los tiempos más duros de la Guerra Fría, en el lapso 1966-1978, sus agentes actuales y ya como parte de los mass media escritos y electrónicos, se muestren empecinados en reescribir la historia y solo con el propósito de que los derrotados ayer, sean vistos como héroes ahora.

            Por lo que asombra, que quienes están empeñados en narrar una pos verdad y difundir noticias falsas sobre terribles hechos del pasado, que en cierta forma, mejor sería y si no se dice la verdad, que quedaran dentro del manto del olvido, estos no encuentren en sus antagonistas del pasado y en el sector castrense específicamente, las respuestas obligadas para rescatar el honor militar y el que ahora y solo viendo determinados “documentales” que están siendo creados y difundidos para llevar al animo de las nuevas generaciones fundamentalmente, un odio visceral contra nuestras Fuerzas Armadas y la Policía Nacional.

            En este sentido, es inconcebible, que los militares y policías -oficiales y clases- ahora en retiro y por medio de sus institutos propios, no tengan el coraje de replicar tantas falsedades, cuando en aquellos años, las instituciones militares y policiales fueron victimas de uno de los peores genocidios perpetrados por la izquierda radical y dentro de los grupos comunistas y terroristas sediciosos del PACOREDO, el MPD y el PCD y otros grupúsculos anarquistas y terroristas dentro de los tantos sediciosos de la izquierda insurrecta y simplemente, porque esos grupos, no aceptaron que el pueblo dominicano de la época, para las elecciones presidenciales de 1966, entre los dos candidatos presidenciales, Bosch (PRD) y Balaguer (PR) los votantes se decantaran en gran mayoría a favor del segundo.

          Y en esto, hay que puntualizar, que no estamos criticando las ideas políticas y por más extremistas que puedan ser y porque entendemos, que toda sociedad tiene sus instituciones judiciales y administrativas para enfrentarlas y tratar de corregirlas y cuando no, cuando esos grupos sediciosos se acogen a la lucha armada y deciden matar por matar bajo el mal pretendido afán de tratar de derrocar a un régimen democrático de origen incontrovertible en el voto popular, se encuentra el estamento militar para enfrentarlas y ponerle punto final a la situación.

            Tampoco se puede hablar con odio y pasión sobre acontecimientos que acontecieron hace ya más de cincuenta años y expresado por parte de personas que no habían nacido y las que por lo que hasta ahora dicen, escriben o filman, denotan un odio irracional hacia las instituciones militares y policiales, que, por mandato constitucional, estaban ejerciendo su labor de protección tutelar de la nación.

            Pero lo mucho hasta Dios lo ve y en este sentido, es más que preocupante, de que en los últimos 21 años y sistemáticamente, los mandos militares y como si sus instituciones no hubiesen sido las víctimas, han aceptado el silencio por divisa y evidentemente, tratando de hacerse graciosos al poder peledeísta, que desde el 1996 controla autoritariamente a esta nación.

            Situación, que, bajo ningún concepto, unas Fuerzas Armadas y una Policía Nacional dominicanas que sean respetuosas de la verdad histórica, nunca debieron de haber tolerado y sin que al decir esto, se pueda creer, que se estuviera insinuando algún tipo de acción innoble contra el gobierno constitucional. Sencillamente, son miles los dominicanos que murieron a causa de la ferocidad de los grupos comunistas, socialistas, revolucionarios y anarquistas, quienes durante todo el tiempo de la Guerra Fría fueron implacables contra el orden legítimamente constituido y le ocasionaron a la nación y solo en el lapso de los doce años de insurrección abierta contra los gobiernos constitucionales presididos por Joaquín Balaguer. No menos de cinco mil muertos, miles de heridos y lisiados y más de 20 mil millones de pesos en perdidas a la economía nacional.

            De ahí que para nosotros sea inconcebible, que el poder militar y policial guarde silencio ante la terrible campaña desinformativa que la izquierda fracasada está llevando a efecto y con el propósito vil, de que las nuevas generaciones, entiendan a nuestros militares y policías, como lo peor en la vida nacional y lo que rotundamente nunca ha sido así.

            En consecuencia, reclamos de las fuerzas vivas nacionales -no de la hipócrita y perversa “sociedad civil”, sino delo dominicanos que vivieron aquellos años y quienes por más  de un millón 200 mil personas continúan vivos y vigentes mentalmente, a que exijan que los medios de comunicación de la prensa mercancía no continúe su aleve campaña desinformativa de pos verdad tras pos verdad y ambientado con noticias falsas y como lo hace ahora el llamado Servicio Informativo Nacional (SIN) dirigido por dos cuasi dominicanos de primera y segunda generación y quienes con la serie de documentales infames que han estado creando, solo recoge la parte de la historia que a sus ejecutivos interesa y no, el presentar los hechos, exactamente tal como sucedieron y con apego absoluto a la verdad.

            Solo hay que repasar los archivos periodísticos o los pocos que aun quedan en el Archivo General de la Nación, donde el resentido republicano español que lo dirige y ni siquiera porque sus padres, él y familia fueron acogidos humanitariamente a raíz de haber perdido la guerra civil española, ha tenido  la ligereza de recrear unos archivos, los que de Trujillo para acá, están plagados de pos verdades y mentiras falsas y los que solo demuestran la profunda deshonestidad intelectual que le embarga.

            Lamentablemente, los gobiernos del PLD como del PRD en estos últimos 21 años, han falseado y falsificado la historia nacional y de una manera grosera y tan burda, que para encontrar la verdad, hay que ir a Washington, Paris, Berlín o Moscú, a sus archivos desclasificados y para conocer la verdad histórica de la vida dominicana de los últimos 87 años y como por lo visto, pocos en este país de desmemoriados oportunistas, se atreven a decir o repetir estas verdades que decimos, tenemos entonces en POR EL OJO DE LA CERRADURA, que advertir sobre la monstruosidad que se está perpetrando y al comprobar, como tantos guardan silencio y con tal de no ir en contra del pensamiento oficial.

            Pues al reivindicar que se exprese la verdad histórica, lo bueno y lo malo de todo lo aconteció y tanto los asesinatos viles perpetrados por agentes represivos de los servicios de seguridad, así como los asesinatos canallescos de los mismos izquierdistas y comunistas matándose diariamente en las calles capitaleñas, no estamos en modo alguno apoyando o denigrando a ningún sector, sino abogando porque solo se diga la verdad de todo lo que ocurrió y a favor de la verdadera memoria histórica nacional y la que ahora, también este gobierno ha pretendido mancillar, apoyando y otorgándole fondos, a ese reducto de falsedad continua, como es el llamado museo de la memoria.

            Aparte de ello, sí recriminamos a todos los mandos militares y policiales de estos últimos 21 años, su extraordinaria cobardía al no defender el honor militar y policial y menos, a honrar a los militares y policías que murieron en el desempeño de su deber defendiendo su país y sus instituciones. Y por lo que solicitamos, que por lo menos, una vez siquiera, las instituciones militares y policiales (las activas y las en retiro) les salgan al frente, al abuso continuo, que desde los medios de comunicación como el televisivo SIN, de manera malsana, sucia y rastrera, quiere ahondar, en un pasado, del que solo deben salir los pros y los contras de lo sucedido y no, que a las nuevas generaciones haya que inculcarles el rechazo y odio ciego hacia nuestras instituciones militares y policiales, solo eso.

          Lo que nos impulsa a decir, que es un abuso y en cierto modo, una traición a sus propios valores patrios, lo que los institutos armados y policiales y sus mandos actuales, permiten y por simple oportunismo político, al aceptar, que enemigos declarados y confesos de las instituciones castrenses, estén aumentando peligrosamente el culto a la pos verdad y las noticias falsas y en un afán demoniaco por presentar a las instituciones castrenses como lo peor en tiempos de la Guerra Fría. Con Dios. [DAG. Sábado, 25 de noviembre de 2017. Año XV. Número 6,100]