Es una lástima que el Gabinete de Salud no presente estadísticas correctas sobre la realidad que aturde y en el sentido, de que República Dominicana y ahora mismo, nadie dentro del Gobierno, esté en capacidad de decir cual ha sido la incidencia del virus chino por cada 100 mil habitantes en los últimos 15 días

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Siempre ha sido una constante en las vidas de los dominicanos, el nunca querer enterarse de la evolución de alguna enfermedad y menos, ir al médico a hacerse un chequeo. Sobre esto, siempre la respuesta ha sido la misma: ¿Para qué averiguar si uno siempre va a morirse?

Ese fatalismo y ahora agrandado por la cuota de irresponsabilidad social que genera que tantos actúen entendiendo que el coronavirus chino no les va a tocar y que al modo de ver de determinados especialistas, conspira de una forma concluyente contra la salud de millones de dominicanos que aun no han sido infectados y quienes queriendo hacer creer que son unos valientes, son los primeros en caer como contagiados que infectan de inmediato y a cada momento, un mínimo de tres personas con las que se traten o rocen.

La huida de la realidad ha llegado a niveles tan descompuestos, que ahora mismo son mas los infectologos preocupados por el alto nivel de infectados dentro de las Fuerzas Armadas y la Policía Nacional y que es lo paradójico, que los cerca de 200 mil infectados dentro de la población civil.

Entonces, el resultado general que se tiene es ese fuerte nivel de desamparo ante un contagio mortal y el que, por lo visto, para ciertos irresponsables y lo que diariamente se ve en los periódicos escritos, ahora resulta y que es una practica constante dentro de la clase artística o artitaje, de que quien contrae el coronavirus chino, automáticamente adquiere una condición de algo así como si se fuera un super héroe.

Ni que decir, que semejante inconducta colectiva tan suicida, no ofrece garantía alguna de que la pandemia pudiera disminuir y al contrario y no obstante que tanto el Gabinete de Salud como el ministerio de Salud Pública tratan de hacer su trabajo, es evidente que ocultan determinados indicadores sobre el nivel de contagios, que sencillamente no es para no tenerlos en cuenta.

Por ejemplo, ¿cuál es el nivel de infectados entre la niñez y la adolescencia escolar o dentro de la población juvenil en sentido amplio y que son los fuertes renglones para entender financieramente los efectos desastrosos del coronavirus dentro de la economía? No hay respuestas definidas y para colmos, entre los mismos médicos y sanitarios y muchos, como punta de lanza de determinados laboratorios que desde ahora tratan de monopolizar las vacunas anti Covid-19 que se pudieran encontrar, la lucha por ganar más dinero está llevando a quienes se afanan con atacarse unos a otros, a que todos abandonen el ejercicio normal de la medicina.

Pero de lo anterior no se habla y tampoco se difunde nada en los mass media de la prensa mercancía y los periódicos escritos pasan en puntillas frente a esta angustiante realidad, de que la guerra mercurialista entre médicos y sanitarios y para ver quien aprovecha mejor y para sus bolsillos, la pandemia que azota al país sigue ahí, libre y aumentando y lo que el Gobierno y para nada, quiere reconocer.

Y ahora lo nuevo, que asumiendo que en este mes haya muchos privilegiados del poder político gubernamental que pudieran ser de los primeros en utilizar el pedido del primer cargamento de 25 mil vacunas de emergencia de que hablara el presidente de la República recientemente, ninguno de los vacunados en este mes pudría estar seguros de que no tendría el coronavirus y por la simple razón, de que el efecto de recuperación se verá a finales de febrero o principios de marzo.

Desde luego tampoco nadie habla sobre este aspecto y como si fuera un ominoso anatema, nadie quiere entender dentro de la ciudadanía, que no se debe hablar del coronavirus chino con esa frivolidad tan evidente de como responsables políticos de todas las banderías callan sobre este particular.

Es por eso que nadie se expresa entre los funcionarios públicos enfrentados supuestamente a la pandemia, del nivel de ocupación de camas en todos los hospitales públicos como clínicas privadas, pero la realidad marca, que el nivel de saturación es preocupante y que de cada 100 camas, 70 están ocupadas por pacientes del Covid-19 y si esas estadísticas no son para preocupar a la autoridad pública, entonces muchos quisiéramos saber que las movería a buscar las vías correctas para enfrentar a la pandemia.

Sobre todo, cuando ahora se conoce y para no decir apropiadamente, que se destapa una lucha feroz entre la burocracia oficial y tendente a negar hasta el mismo coronavirus y con tal de preservar sus propios cargos públicos y lo que viene siendo un comportamiento inmoral tan desorbitado, que fácil es entender que muchos funcionarios y empleados públicos no quisieran meterse en camisa de once varas y exponerse a perder sus empleos.

Igual hay que decir, que a estas alturas de la situación de abierta alarma sanitaria, no se gana nada con responsabilizar y mas allá de lo institucional, al presidente Abinader, a la vicepresidenta Peña, así como al conjunto de los miembros del Gabinete de Gobierno y el mismo de Salud, cuando es tan obvio, que ambos mandatarios se han esforzado mas allá de lo prudente para buscarle una solución a la pandemia que acorrala y golpea a la nación y lo que hay decir, porque también se observa, que los escalones o niveles inferiores dentro de la administración pública y en su lucha por lo que entienden su propia sobrevivencia, mantienen una carrera suicida contra el tiempo y solo para evitar, que desde los niveles ejecutivos se les señales como los grandes culpables del atolladero en el que nos encontramos como nación y dada la manifiesta incapacidad e incompetencia de sus miembros para enfrentar al coronavirus chino.

De ahí, que al confrontar esta penosa realidad. Haya que entender, que en estos días y por lo menos tres meses adelante o si quisiéramos ser conservadores, llegando a marzo, quienes vivimos en el territorio nacional, estaremos expuestos y como nunca antes, a un incremento fuerte de los contagiados por el coronavirus y al grado, de que así como ahora el Gobierno carece de la necesaria cantidad de pruebas para detectar el coronavirus, se tenga el temor de que absolutamente todo se salga de control y la pandemia azote muchísimo más a todo cuanto ocurrió desde marzo de 2020.

También hay que plantear, que salta a la vista que las autoridades del gobierno anterior a cargo de enfrentar la pandemia, en mucho, fueron más aptas y competentes que las actuales y que si la situación llegara a desbordarse y por el bien de la nación, el Gobierno debería contemplar la alternativa de auxiliarse de las autoridades sanitarias del pasado gobierno y en particular, las que se desenvolvían en torno al despacho del exministro Gustavo Montalvo.

Lo que importa, no es ganar lauros y si salvar la salud de la República, al fin y al cabo, se está frente a un gobierno que va para seis meses y conociéndose que el sector Salud requiere personas de experiencia y capacidad probadas, no como las actuales de salud, que solo hacen tanteos y ocupan su tiempo en discusiones, seminarios y debates interminables, que haya que buscar y con urgencia, burócratas de experiencia y sin importar el lugar en el que se encuentren.

De este modo y teniendo toda una visión generalista sobre el grave problema de salud que significaría, que de aquí a diciembre, los muertos por el coronavirus chino, digamos que pasaran de 50 mil y lo que de suceder habría que hablar de mas de 400 mil infectados, que entonces haya que alertar a la mayor cantidad de espíritus libres, para que entre todos y actuando ante una verdadera situación de emergencia sanitaria real,  que expresemos, que es una lástima que el Gabinete de Salud no presente estadísticas correctas sobre la realidad que aturde y en el sentido, de que República Dominicana y ahora mismo, nadie dentro del Gobierno, esté en capacidad de decir cuál ha sido la incidencia del virus chino por cada 100 mil habitantes en los últimos 15 días. (DAG)