miércoles, julio 17, 2024
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Es verdad, más de tres millones de personas y de ellas, una mayoría jóvenes, no tienen empleo, mientras adultos, solo propiamente en el pluriempleo. La desesperanza cunde, pero no para los políticos y nunca para los del PRM

Negar que la calidad y nivel de vida y desde agosto de 2020 han sido degradados y más por torpeza de la política, que, porque las esperanzas de vivir mejor se hubiesen roto, sería una solemne estupidez y mucho más, cuando es tan obvio, que al mismo tiempo la partidocracia ha aportado cerca de 700 mil nuevos empleos para el clientelismo político oficial.

Concomitantemente, pretender esconder que aparte del clientelismo político, el otro grave Talón de Aquiles que esta economía tiene, es que, entre empresarios, financistas y emprendedores, en estos últimos cuatro años no ha habido un aumento de empleos y sí que los que existen, cerca de dos millones, se mantienen estacionarios, en tanto un fuerte nudo burocrático de servilismo puro, impide que la economía se dinamice, negarlo, sería también otra solemne estupidez.

Sin embargo, lo anterior es la descripción patética de una economía que no avanza para mejorar el nivel y calidad de vida de los ciudadanos y lo que se debe, al hecho cierto de que los dueños del dinero, empresarios y desarrollistas no han favorecido la movilidad social y son reacios a que gente nueva que no conocen o que no son de sus círculos familiares de amistad, puedan acceder a puestos burocráticos que eventualmente les permitan acceder a los mandos superiores de control o que hayan nuevos grupos económicos que les disputen sus monopolios.

¿Cuántas son las empresas que tienen sus libros contables abiertos y para que, de esa forma, puedan acceder al mercado de valores, donde en la actualidad solo se trafica con papeles y bonos y no con acciones abiertas para que cualquier hijo de vecino pudiera adquirirlas? Prácticamente, solo una y entre cinco mil.

La razón de semejante subdesarrollo mental de la clase dirigente, está en la mentalidad provinciana, de que el 90 por ciento de las empresas son familiares y sus dueños, para nada aceptan que mentalidades jóvenes y preparadas  dentro del común del público puedan acceder a las mismas y por el temor de sus familias, a que sus empresas pudieran ir a parar a manos de terceros y tecnócratas y que es la razón fundamental, de que la mayoría de esas empresas familiares y tanto afiliadas al CONEP y a las setenta y pico de empresas que lo integran, así como las otras afiliadas a la Cámara Americana de Comercio (AMCHARD)  se tiene una fuerte resistencia para que en verdad la economía dominicana sea abierta y de libre acceso para todo aquel que esté en facultad de aportar algo positivo.

Agréguese el nicho de las empresas tradicionales en la caña de azúcar, cerveza, ron, tabaco y la minería, donde el tiempo luce estacionado en materia de que allí hay una especie de túnel del tiempo en el que pervive la caricatura de castas al muy estilo colonial español y que es el cuello de botella que no deja que exista una dinámica de cadena de empleos abiertos, mientras todas esas empresas y de una u otra manera o con disimulo, pero siempre evidentes, su sello común es el de salarios miseria que no permiten que los trabajadores avancen en la cadena de valor, esa que hace posible que quien trabaja, bien y duro, pueda progresar.

Si a esta dura realidad, le agregamos todas las cortapisas que los organismos impulsadores del trabajo desde el punto de vista del Estado: Banco Central y gobierno central, formulan en materia de obstáculos y desde un BC que solo vela porque la inflación no afecte al sistema bancario o una administración pública en la que las puertas están cerradas a cal y canto, para todo aquel que tenga credenciales de ser capaz y académica y técnicamente bien preparado, pero que no es del PRM y en donde la banca no mantiene abierta ninguna ventanilla real de préstamos para capital de trabajo y teniendo en cuenta al ciudadano de a pie, desempleado o casi en quiebra y de apellidos no conocidos, necesariamente que tenemos que llegar a la sola conclusión, de que esta economía es solo para los ricos, sus empresas y negocios y nunca a favor de los ciudadanos que sí quieren trabajar.

Entonces, ¿qué es lo que queda? Tocar las puertas de empresas y negocios hijos del lavado de activos, el narcotráfico, los préstamos de usura al 300 % de interés o alquilarse esclavizado para manejar un carro o autobús de trasporte público propiedad de otro, donde es miserablemente explotado.

Siguiendo pues la cadena, ¿cuáles son las otras opciones para la juventud y los ciudadanos de a pie?, la prostitución, el crimen y en particular el sicariato o esas explotadoras empresas “de seguridad”, propiedad de oficiales militares y policiales o la “evolución” de estas como gendarmería de las empresas hoteleras y todas, supuestamente amparadas por una dirección de seguridad militar que supuestamente las regula y la que en el fondo, sus actividades más señeras, es la protección de la prostitución turística y el consumo de drogas “sanas”  y los privilegios para quienes las dirigen como responsables regionales de zona.

¿Acaso haya que extrañarse del porqué de la profusión de los teteos en los barrios marginados en las periferias de las ciudades, la trata de personas y el tráfico de indocumentados y la práctica de la prostitución de salón de clase media, vía los grupos de chicos y chicas acompañantes y para no hablar de esa terrible penetración de antivalores provenientes de la inmigración dominicana en EEUU y Europa?

A todo esto, empresarios, banqueros, emprendedores y desarrollistas, miran para el otro lado y mucho más, cuando la mayoría son quienes motorizan la prostitución y la droga y lo más significativo, de ese mercado clandestino de pedófilos dentro de la mayoría de los grupos empresariales y todo esto, alimentado por esa propaganda asqueante y alienante en los puti lupanares mediáticos y su antro de estaciones de radio y televisión donde sus responsables y “comentaristas”, son la representación más gráfica de la nueva prostitución de clase media y la que desde hace diez años se ha establecido en toda la geografía nacional e increíblemente, contando con el apoyo de los principales altos cargos de la administración pública y a los tres niveles de poderes interdependientes del Estado. 

La República, parecería que ha sido metida y sometida y por la partidocracia, el empresariado, medios de comunicación y los lupanares mediáticos, en un grave y desconcertante callejón sin salida, del que parecería, que nadie sabe cómo salir. Mientras tanto, se va a los barrios marginados y a los de nuevos pobres de clase media baja y el hambre, la desesperación y la miseria cunden y las personas desencantadas y sin razones para vivir. Para colmos, por ahí viene un nuevo gobierno hijo de un fraude electoral comprado y a nadie se le ocurre pensar que algo pudiera cambiar.

¿Tenemos o no razones para decir, que es verdad, más de tres millones de personas y de ellas, una mayoría jóvenes, no tienen empleo, mientras adultos solo propiamente en el pluriempleo? La desesperanza cunde, pero no para los políticos y nunca para los del PRM. Con Dios. (DAG) 07.07.2024

 

 

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