ESOS TRUJILLISTAS disfrazados de “ANTITRUJILLISTAS”

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ESOS TRUJILLISTAS disfrazados de “ANTITRUJILLISTAS”: SE entiende que un país como este donde las pasiones más primitivas pueden aflorar y dominar a individuos que pierden la serenidad de las perspectivas adecuada, ocurran situaciones a las que racionalmente no hay manera de entenderlas. Porque ¿cómo es posible que, si usted es una de las personas más allegadas a un potentado, uno de sus seguidores de primera línea, sinembargo usted tenga la suficiente doblez para aparentar amistad y en lo que en silencio trama como matar al que le protege? Viene al caso lo relativo al empecinamiento del empresario maderero y traficante de influencias en la Era de Trujillo, Antonio de la Maza, quien como ya se ha visto fue parte activa de la conjura que al final y a insistencia de la estación local de la CIA, asesinó a Trujillo. Pero resulta, que su motivo, vengar la muerte de un hermano menor, no es sostenible, desde que se conoce el siguiente detalle.

“Octavio de la Maza había sido un destacado piloto militar, fundador de la Compañía Dominicana de Aviación que pagó con su vida el haber encubierto el secuestro en Nueva York y asesinato del español Jesús de Galíndez”, hecho que recuerda con claridad el abogado anti trujillista Rafael Acosta, en entrevista concedida el domingo 18 de enero de 2015 al matutino centenario capitaleño. Es decir, el militar aludido fue uno de los cómplices del secuestro primero y envío luego, del escritor Galíndez, quien a su vez y como profesor en la universidad de Columbia era un frecuente delator republicano ante el espionaje estadounidense. A raíz de ese secuestro en el que participó activamente Octavio de la Maza, luego el régimen trujillista eliminó a todos y cada uno de los que participaron en la encomienda, entre ellos al también piloto Murphy. ¿Qué quiere decir esto?, que el piloto Octavio de la Maza fue corresponsable de esas dos muertes.

Entonces, ¿cómo es posible entender que su hermano mayor, Antonio, fragüe y participe en el asesinato del dictador y porque presuntamente aquel ordenó la muerte de Octavio, cuando este último también tiene sus manos manchadas de sangre inocente? No se entiende la situación y por lo que muchos entendemos que la misma familia De la Maza debería opinar al respecto y es que no se puede ser héroe y asesino a la vez. No es compatible. Ahora, que un hermano y en su dolor intimo porque otro suyo fuera eliminado, se entiende, pero no se puede comprender ni aceptar que participe en un magnicidio solo por ajustar cuentas sangrientas, pues dígase lo que se quiera argumentar, ese detalle descalifica su acción final de ciega violencia fratricida. Esos son los hechos y contra ellos, nadie en su sano juicio los puede eludir o tergiversar. Es igual con lo del fusilamiento del novel guerrillero, Manolo Tavarez Justo. “Manolo y miembros de la agrupación política 14 de Junio, que él comandaba, se levantaron en armas en guerra abierta contra el Segundo Triunvirato de 1963-1965 y el 21 de diciembre siguiente fue fusilado en la sección Las Manaclas de San José de las Matas”, recuerda también en la citada entrevista el abogado Acosta y la pregunta es una, ¿Quién o quienes ordenaron su muerte?, por demás absolutamente innecesaria y porque no cambiaría el panorama político de la época y tanto, que Acosta relata que él le pidió a Manolo que no se alzara en armas y recibiendo de respuesta: “Lo sé, pero ya es tarde.

Los uniformes están hechos y todos mis hombres están listos para hacer lo que les pedí. No puedo echar para atrás”. EN la vida son los hechos los que hablan por las personas, no lo que otros hubiesen querido que las situaciones ocurrieran. Lamentablemente, mucho de la historia reciente de este país no está sustentada en la verdad absoluta y sí en situaciones acomodaticias de una “verdad” que no resiste la menor investigación o interrogante.