Floyd Landis, el ciclista talentoso que se dopó y ahora vende marihuana

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"Sí, lo sé. El acceso directo es fácil: después de la droga… las drogas", admitió sin ambages a la Agencia Antidopaje de Estados Unidos (USADA) en 2010. Su confesión ayudó a bajar del pedestal a su ex compañero de equipo y líder en US Postal, Lance Armstrong.

No es una casualidad que Landis haya tomado este "atajo". En L'Equipe aparece posando con una camiseta con el nombre de 'su marca'. Floyd es todo un personaje en Leadville, la pequeña ciudad de 2.700 habitantes en la que decidió que se instala su taller. "Tengo alrededor de 25 productos todos ellos vinculados de una u otra forma con la marihuana" explicó el exciclista, de 41 años. "productos como aceites, lociones, parches…". 

Landis no se olvida de cuando se convirtió en un paria del ciclismo, seis días después de su victoria en el Tour de Francia. El anuncio de un positivo por testosterona le condujo al lado oscuro de su vida. Se transformó en una persona depresiva, adicto a las drogas y al alcohol -a menudo, ambas cosas a la vez., es decir, un cocktail explosivo-… Según sus propias palabras, "la marihuana me salvó". Se trata de un producto permitido para uso médico desde el año 2009 en el estado norteamericano de Colorado y, desde 2014, aceptado para uso recreativo.

"Me ayudó a dormir. Me acababan de operar de la cadera (en 2006), después del Tour. Yo tomaba analgésicos… Montones de basura. El cannabis los reemplazó.  Hay un montón de razones para usar la marihuana, permite dormir, soportar mejor el dolor, ser más feliz… 

El negocio en augede en los Estados Unidos siempre en virtud de la finalidad que se persiga. En mi rancho hay cerca de 3.500 macetas a un costo aproximado de 2.000 dólares por maceta… Haga usted mismo la cuenta", bromeó Landis. 

De su antigua profesión apenas se acuerda. Renunció a todo.  "Los regalé todo, las bicicletas, los jerseys… ¡Oh, no, ahora que lo pienso, tengo tres maillots amarillos en algún lugar de mi casa. Pero son los que Armstrong me dedicó. Tienen un valor (económico) y creo que me conviene guardarlos. Nunca se sabe…", subrayó.  Por cierto, de lo que no decir nada el exciclista es de sus creencias menonitas, un movimiento evangelista que ha adquirido mucha popularidad en los Estados Unidos. (http://www.sport.es)